Es un secreto a voces. El caso de ‘La Manada’ no es un tema aislado, sino que es otra forma de representación de una de las grandes lacras de nuestra sociedad: el machismo. Un mal que solo se puede combatir cuando todavía éste no se ha desarrollado totalmente en un individuo. En otras palabras, con la educación.

Así lo piensa también Iria Marañón, que de Educación sabe un rato. Marañón es la editora de la editorial educativa McGraw-Hill, y también es la creadora y autora de Comecuentos Makers, un blog en el que da ideas para educar a niños y niñas en igualdad. Asimismo, también ha publicado el libro 'Educar en el feminismo', donde propone a padres, madres y educadores que hagan un ejercicio de autocrítica sobre los mensajes que transmiten.

Ella, también es la persona que está detrás de “No más manada. Educación para la prevención desde Secundaria”, una petición iniciada en Change.org que acumula ya más de medio millón de firmas (en torno a las 610.000). Según la solicitante, “la mejor forma de evitar este tipo de debates (refiriéndose al caso de ‘La Manada’) es desde la educación”. Para ello, propone que en el Pacto de Estado sobre Educación, se “implante, desde ya, contenido afectivo-sexual” para prevenir ante este tipo de ataques misóginos.

Marañón inició la petición hace más de cinco meses, en pleno juicio a los cinco jóvenes que presuntamente violaron a una chica en los Sanfermines de 2016. Entonces, la firmante no conocía la polémica sentencia que meses después iba a emitir la Audiencia Nacional de Navarra en la que descartaban la violación y consideraban los hechos como “abuso sexual”. Después de esta decisión, que ha indignado a gran parte de la sociedad, la solicitud ha crecido exponencialmente en cuanto a número de firmas.

No obstante, pese a no conocer la sentencia final, Marañón señala que hay muchos chicos que consideran a las mujeres “simples objetos a merced de sus fantasías sexuales”, por culpa de lo que ella denomina “cultura de la violación”.

Asimismo, considera que los jóvenes necesitan “herramientas” para enfrentarse a todos los peligros que les rodean (pornografía, redes sociales, etc.). Por ello, concluye resaltando la figura de la “familia y el sistema educativo para crear los pilares de una educación afectivo-sexual sana, que no fomente el machismo, ni la violencia”.