Portada del libro 'La represión de maestros en la provincia de León durante la guerra civil' (Eolas) de Beatriz Mayo.



Hacer desaparecer la educación de la Segunda República, sospechosa de transmitir el libre pensamiento, fue uno de los objetivos de la dictadura franquista que arremetió de inmediato contra todos aquellos aspectos pedagógicos que pudieran ser contrarios a lo que preconizaba el movimiento. Los maestros fueron los grandes represaliados. En León se produjeron 920 expedientes de depuración, en buena parte procedentes de un ánimo revanchista que ha documentado Beatriz Mayo en su libro La represión de maestros en la provincia de León durante la guerra civil.

Beatariz Mayo es orientadora educativa en los equipos de orientación de la Junta de Castilla y León;  diplomada en Educación Social, licenciada en Pedagogía y doctora por la rama de Teoría e Historia de la Educación. La historia de este extenso trabajo de investigación comienza, ha relatado a ELPLURAL.COM, cuando aún en la universidad como alumna empezó a estudiar esta etapa de la historia por gusto lo que unido  a la curiosidad determinó su interés por conocer qué sucedió de verdad al magisterio en esos años de transición entre la segunda república y la dictadura de Franco.

Vio que existían otros trabajos sobre la depuración de otras provincias, pero no había ninguno sobre la depuración en León desarrollado a partir de fuentes primarias. Consideró entonces necesario aportar una pieza más al mapa de la depuración.

Fuentes primarias
Para Beatriz Mayo “la característica más destacable de este estudio es que se fundamenta exclusivamente en fuentes primarias sin excepción, que son los documentos generados por la Administración y  los protagonistas de la época de la historia que se analiza. Así se dota de objetividad y rigurosidad al estudio”.

La docencia de la República
El estudio analiza el proceso represor que  vivieron los maestros. “Las relaciones estaban claramente marcadas por la guerra. Y la docencia que habían practicado fue, hasta los inicios de la Guerra Civil, la regulada por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes del Gobierno de la II República.  Había maestros propietarios e interinos”, explica la autora.

Más maestros que maestras
En cuanto a la diferencia entre maestros y maestras, el libro que estudia al magisterio de León en general, sin distinción, dice.  “La única variable que se aporta al respecto es que el número de hombres con expediente de depuración fue significativamente superior al de mujeres (el 72´28% frente al 27´71%). Este dato permite intuir que, a pesar de la feminización de la profesión de la enseñanza, fueron los hombres los sancionados”.

Diferente a otras zonas
A este respecto, analiza: “La desventaja social de las mujeres, la incorporación a filas de muchos maestros y la huida de algunos hombres, no influyeron en un mayor número de maestras depuradas que de maestros como sucedió en otras zonas de España”.

El castigo
“La depuración del magisterio durante la guerra y el franquismo en España fue un proceso complejo y arduo, que persiguió el castigo de todas aquellas conductas que no se consideraron adecuadas por el Nuevo Régimen  y pretendió crear un profesorado con un perfil ideológico, político y religioso homogéneo y acorde al franquismo”, considera Beatriz Mayo.

Revanchas y delaciones
La obra muestra primero las cifras concretas del proceso depurador que ofrecen los expedientes de depuración y, en segundo lugar, expone todos aquellos procesos y factores que, fuera de la norma establecida, influyeron decisivamente en la depuración política.  “Así se describe cómo, a las causas políticas reguladas por la legislación de la época, intervinieron otros factores paralelos tales como: las revanchas personales, el caciquismo, el ajuste de cuentas, la delación interesada, etc., alejados de motivos explícitos en las normas que condicionaron los fines de la depuración y la convirtieron en un proceso represor”.

920 expedientes
¿Cuántos expedientes ha localizado en esta ardua investigación la autora? “En la provincia de León se han localizado 920 expedientes de depuración. Esta cantidad no corresponde con la totalidad de los maestros que había en la provincia en aquellos años. Según otros estudios sobre la materia, en el año 1935 había 1954 maestros, siendo esta provincia la cuarta en toda España. Es posible que los expedientes no localizados se hayan extraviado por avatares varios propios de la guerra”.

Vidas truncadas
Uno de los efectos trágicos de estas depuraciones es que “se truncó la vida profesional, y por lo tanto también personal, del maestro o maestra, ya que todos tuvieron que dejar sus escuelas y sólo tuvieron la oportunidad de recuperarlas los  que mostraron su “buen hacer”. Todo ello en un proceso manchado por factores ajenos a la norma que influyeron en la depuración del Magisterio otorgándole un matiz represor, donde la conducta general de los testigos no fue objetiva ni imparcial”.

Irregularidades y arbitrariedades
También opina Beatriz Mayo que la acción en León fue más dura que la depuración nacional debido al modo de operar de la Comisión Depuradora así como a los testigos del proceso.  “Las irregularidades y arbitrariedades fueron ejecutadas por los testigos, que eran, al fin y al cabo, vecinos de la localidad”.

Venganza, coacciones
“La arbitrariedad de los informes se daba por diversas conductas como la satisfacción de necesidades vengativas de unos emitiendo así cargos amañados; testimonios sin conocer personalmente al sancionado; acusaciones hechas por un testigo llegaron a ser conocidas por  el resto, coaccionando así las opiniones de unos y otros; afirmaciones calcadas, copiándose entre sí la acusación; testimonios falsos con la finalidad de destituir en el cargo a la maestra y así reponer a otra, familiar de alguno de los testigo”, concluye.