Los avances en igualdad de género han marcado el paso de las últimas décadas, tanto en puestos de trabajo, en derechos fundamentales y libertades de distinta índole, mostrando cada vez y con mayor peso un equilibrio justo entre mujeres y hombres, pese a que aun queda camino por recorrer. Una realidad de ello es la brecha salarial, con una diferencia de algo más de 5.000 euros en detrimento de las mujeres.

En España, este escenario es de lo más acuciante y, pese al paso del tiempo, no avanza en grandes rasgos. El 20% es la cifra que viene marcando el paso de esta brecha en equiparación salarial, de la que los hombres resultan beneficiados: el salario bruto medio anual de los hombres se situó en 31.116 euros en 2024, según cifras de Comisiones Obreras (CCOO), frente a los 25.958 euros que percibieron las mujeres, lo que supone una diferencia de 5.158 euros anuales.

Según desgrana el informe del sindicato ‘La brecha salarial de género, síntoma de la desigualdad estructural’, ha quedado constatada la tendencia de “estancamiento” en la brecha salarial entre géneros en torno al 20% en los últimos años, apoyándose en los datos aportados por la Encuesta de Población Activa.

Las previsiones no resultan halagüeñas, puesto que se necesitarían 16 años para equilibrar la balanza. El elemento que viene oxigenando este escenario se remite a la “importante subida nominal” del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el cual ha crecerá un 3,1% más este año.

El SMI supone un avance de grandes dimensiones para las mujeres en su capacidad salarial debido a que el 57% son perceptoras, más aún cuando se tiene en cuenta que, en 2018, estaba fijado en 736 euros mensuales, habiendo crecido exponencialmente hasta los 1.184 euros brutos en 14 pagas en 2025, lo que se traduce en un incremento del 60,8%.

Sumado a ello, CCOO también percibe este mismo escenario en los complementos salariales, que suponen cerca del 40% de la diferencia en las nóminas. “Estos pluses suelen retribuir aspectos masculinizados, como la disponibilidad o la fuerza física, o se otorgan de forma discrecional en puestos directivos, penalizando las trayectorias de las mujeres, que enfrentan mayores interrupciones y menores tasas de presencialidad”, advierten en el informe.

Brecha salarial según sectores de actividad e impacto de los cuidados

Las ramas laborales que mayores brechas de género comprenden, en torno a un 30%, se remiten a las actividades administrativas, científicas, técnicas, de sanidad y servicios sociales, comercio, inmobiliario y del sector financiero.

Y en ello repercute la diferente inserción laboral que afecta con mayor inciso en las mujeres. El empleo a tiempo parcial concentra el 55% de la brecha salarial de género, debido a que el 22% de las mujeres asalariadas trabaja con jornada parcial, frente al 7% de los hombres. Según CCOO, si las mujeres trabajasen a jornada completa en la misma proporción que los hombres, la brecha salarial se reduciría en once puntos porcentuales, del 20% al 9%, lo que supone una reducción del 55%.

En este punto, influye a su vez las excedencias por cuidados, es decir, permisos de maternidad. Aunque se ha atendido a una mejora parcial con respecto a décadas previas, teniendo en cuenta la extensión reciente de los permisos de paternidad para el mismo fin, entre 2005 y 2010, el 96% que se acogían a estas excedencias eran mujeres.

En este sentido, el sindicato urge a elaborar un Pacto Integral y Estatal de Cuidados para garantizar servicios públicos suficientes para menores y personas dependientes, en aras de así de aportar una “solución universal” por medio de “la intervención pública desde lo social, la igualdad y lo laboral”.

El Gobierno busca erradicar la brecha en la ciencia

Con motivo del Día Internacional de las mujeres y las niñas en la ciencia, que se celebra este miércoles 11 de febrero, el Gobierno ha instado a abordar esta brecha de género, puesto que exige de “una intervención temprana y sostenida que permita erradicar los prejuicios y estereotipos de género que aún persisten y que se proyectan más adelante en la investigación y en el empleo”.

En aras de consolidar entornos de trabajo “igualitarios, diversos e inclusivos”, el Ejecutivo central busca conseguir que “mujeres y hombres dispongan de las mismas oportunidades para construir un proyecto de vida en torno a la I+D+I”.

Según constata el texto y la declaración institucional avalada por el Consejo de Ministros y firmada por los departamentos de Ciencia, Igualdad, Asuntos Exteriores, Educación y Juventud e Infancia, en el momento que finaliza la etapa educativa y comienza la inserción al mercado laboral, donde el número de mujeres en el empleo TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y en las ocupaciones científico-tecnológicas más especializadas está en quinto lugar, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

"Estos datos ponen de manifiesto que la brecha de género no se limita al acceso a la educación superior, sino que se intensifica en la transición hacia el mercado laboral y en el desarrollo de las carreras científicas y tecnológicas, evidenciando la persistencia de barreras estructurales que condicionan la permanencia, la promoción y el liderazgo de las mujeres en la ciencia y la tecnología", señala el texto.

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