Corría el año 1989 cuando la FIBA – organismo que rige el baloncesto mundial – organizó una votación para permitir que los jugadores NBA compitieran en sus torneos. Hasta entonces, a las citas estivales, como Mundiales o Juegos Olímpicos, acudían los universitarios. Un hecho que permitió a países como la URSS o Yugoslavia alcanzar la gloria en este deporte. No siempre, por supuesto, pues el país que parió al baloncesto, hasta esta decisión de FIBA, había ganado nada más y nada menos que nueve oros olímpicos. Una auténtica salvajada, sí.

Gracias a esta decisión, el mundo pudo disfrutar del mejor equipo de la historia de la pelota naranja: el Dream Team. Un conglomerado de superestrellas de la NBA debutaba en unos Juegos Olímpicos y Barcelona fue testigo directo de ello un 10 de agosto de 1992. Se cumplen 25 años del equipo que enamoró a todo el mundo

Una maquinaría perfectamente engrasada y aderezada con la magia de los mejores jugadores de la historia del baloncesto y un entrenador – Chuck Daly - que había logrado lo imposible con un equipo mítico como los Detroit Pistons. Sí, los Bad Boys que derrotaron a los Chicago Bulls del Dios que "se ha disfrazado de jugador de baloncesto” – Michael Jordan -.

Cerca de las estrellas

Por primera vez, los ciudadanos del país organizador de los Juegos Olímpicos podían disfrutar de la constelación proveniente de la mejor liga del universo.

Unos Juegos para la historia en todos los sentidos y más en el baloncesto, a pesar del mal torneo de España que no pudo superar la fase de grupos.

Los dioses del Olimpo

Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, John Stockton, Charles Barkley, Patrick Ewin, David Robinson, Chris Mullin, Scottie Pippen, Karl Malone, Clyde Drexler y Christian Laettner – universitario -. Estos fueron los 12 jugadores que se convirtieron en leyendas del deporte y que, quitando a Lattner, están entre los 50 mejores jugadores de la historia del baloncesto.

Un auténtico corral con mucho gallo pero que Chuck Daly supo reconducir para sacar a relucir el mejor baloncesto jamás visto sobre un parqué.

Este conglomerado de talento vio cómo se vetó a uno de los mejores bases – y más conflictivos – del momento: Isiah Thomas. A pesar de que Daly le tuviera bajo sus órdenes en los Pistons que conquistaron el mundo con un baloncesto subterráneo, los pesos pesados del vestuario se opusieron a su convocatoria.

12 hombres sin piedad

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El 'Dream Team' que Estados Unidos llevó a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 - EFE/Archivo

Así desfilaron por el parqué durante las dos semanas que duró la competición. Sometiendo a todos sus rivales durante el torneo. A todos y cada uno de ellos. En ninguno de los partidos el Dream Team bajó de los 100 puntos anotados y jamás encajaron más de 85. Una máquina perfectamente engrasada. Comprometida tanto en ataque como en defensa y con una solidaridad impensable en un vestuario con tanto ego, pero en el que lo que primaba era el objetivo común: ganar y machacar. Así lo hicieron con la Croacia de Drazen Petrovic y Toni Kukoc. El mejor equipo y el que más talento ostentaba de toda Europa. El Dream Team pasó por encima de ellos para alzarse con otro metal dorado más tras vencer por 117-85.

Pudiera parecer un partido plácido para la final, pero nada más lejos de la realidad aunque los resultados muestren una versión diametralmente opuesta de la historia. Salían a la cancha, disfrutaban, hacían a los amantes del baloncesto emocionarse con un equipo que no era el suyo, fomentaron un deporte ávido de fans en Europa y, sobre todo, inspiró a las generaciones venideras a seguir cambiándolo y a superarse torneo a torneo