No es ningún secreto que los millennials hemos crecido con las películas Disney, nos gusten más o nos gusten menos. Durante los 90 y los 2000 fue éxito tras éxito y aunque a día de hoy Disney sigue siendo un mastodonte del mundo de la animación, los millennials tuvimos el privilegio de vivir su gran época dorada.
Allá por el 2011, ABC STUDIOS produce con la máxima aprobación de Disney, una serie que lo fue todo para aquellos amantes de las películas Disney que ya habíamos crecido y cuyas historias infantiles se nos quedaban un poco cortas. Una serie que fue creciendo en audiencia y que abarcó siete largas temporadas. Este lanzamiento rescató y sacó partido a todos los personajes Disney más épicos y memorables.
En este universo creado para ofrecer el mayor fan service de la historia se entremezclan las historias de los buenos y los malos para darnos una perspectiva más gris y menos radical de estos dos polos opuestos, donde ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos.
Lo que hace especialmente interesante a la serie es que su protagonista, Emma, es una mujer adulta, escéptica, emocionalmente compleja y madre que había dado en adopción a su hijo debido a que su vida estaba desordenada y no se sentía capaz de asumir ese papel. Poco convencional, ¿verdad? A pesar de todos los obstáculos, Emma logró ganarse el cariño del público de manera casi unánime. Gracias a su hijo Henry, la serie nos sumerge en un mundo de fantasía más oscuro y adulto, poblado de personajes de los que siempre quisimos saber más.
Once Upon a Time (Érase una vez) dio una enorme vuelta de tuerca a la bruja de Blancanieves, sacó a relucir los trapos sucios de todo el mundo, hizo que creyésemos de nuevo en la magia, rescató algunos personajes olvidados, hizo míticos a otros, logró que nos enamorásemos del capitán Grafio y que Peter Pan fuese un verdadero villano… Y si no sabías quién era Rumpelstiltskin, después de ver esta serie nunca lo olvidarás. Es una serie que tiene sus aciertos y sus desaciertos, pero que logró imponerse con un buen guión, unos buenos personajes y un buen elenco.
¿Y cómo se consigue sostener una serie con tantas temporadas, con episodios tan largos y con tantos capítulos por temporada? Bien, pues la pista se puede encontrar en los propios actores de la serie, ya que muchos de ellos provienen del mismo proyecto anterior en común: LOST (Perdidos). Once Upon a Time no sólo rescata a parte de su elenco, sino que bebe directamente de dos de los guionistas de la misma: Edward Kitsis y Adam Horowitz.
Quién hubiese imaginado que dos series tan distintas iban a estar tan estrechamente relacionadas. Quizá la magia sí que exista después de todo.
En este nuevo episodio de Solas en casa, Alba Pino y Lidia Fernández Galiana analizan Once Upon a Time: cómo la serie transformó los cuentos clásicos en historias más adultas y complejas, qué la hizo única para los espectadores que crecieron con Disney y cómo personajes como Emma, Henry y Rumpelstiltskin siguen captando la atención del público por su magia y matices. Una conversación que combina nostalgia, análisis y diversión, perfecta para redescubrir una serie que marcó a toda una generación.