Crear contenido en redes sociales no siempre consiste en seguir tendencias o repetir fórmulas virales. En el caso de Claudia Cobo, su propuesta va mucho más allá del entretenimiento inmediato: sus vídeos funcionan como espacios de reflexión, acompañamiento emocional y honestidad, donde series, videojuegos y cine sirven como punto de partida para hablar de la vida, las emociones y la necesidad de seguir adelante incluso en los momentos más complejos.
En esta entrevista realizada por Victoria Rodríguez, Claudia repasa su trayectoria, sus inicios en el streaming, su relación con el mundo audiovisual y el papel fundamental que juega su comunidad en todo lo que crea.
Aunque Claudia lleva intentando crear contenido desde 2022, su punto de inflexión llegó casi por casualidad. Tras compartir un clip en el que leía el manual de Barney Stinson de Cómo conocí a vuestra madre durante un directo en Twitch, el vídeo se viralizó de forma inesperada, sumando más de 10.000 seguidores en un solo día tanto en TikTok como en Instagram.
A partir de ahí, comenzó a construir contenido centrado en la serie, analizando personajes, escenas y mensajes. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que no quería quedarse únicamente en el formato superficial: necesitaba profundizar. Así empezó a hablar de Ted Mosby, de las lecciones vitales de la serie y, poco a poco, a trasladar ese enfoque a otras ficciones, películas y videojuegos.
Desde muy pequeña, los videojuegos han sido una parte esencial de su vida. Su primer contacto fue con Final Fantasy VIII, desde entonces, títulos como Los Sims, The Last of Us, Red Dead Redemption 2 o Life is Strange han marcado su forma de entender el medio: no solo como juego, sino como herramienta narrativa capaz de transmitir mensajes profundos.
Para Claudia, Red Dead Redemption 2 destaca especialmente por su historia y el arco de Arthur Morgan, un personaje que demuestra que nunca es tarde para cambiar. Una idea que conecta directamente con el tipo de contenido que ella crea y con los valores que intenta transmitir a su audiencia.
Claudia comenzó a hacer directos en 2020, impulsada por la falta de visibilidad femenina en títulos como NBA 2K. Sin embargo, la presión de encasillarse en una sola categoría y la imposibilidad de mostrarse tal y como es la llevaron a sufrir su primer ataque de ansiedad, lo que la hizo parar durante un tiempo.
Lejos de abandonar, ese parón le permitió replantearse el camino. Volvió con un enfoque más personal, más cercano, donde el directo se convierte en una conversación entre amigos. Para ella, su comunidad es como gente sentada “tomándose algo” mientras hablan de la vida, y ese sentimiento de hogar es clave en todo lo que hace.
Aunque se muestra cómoda en directo, Claudia confiesa que grabarse a cámara es una de las partes más difíciles de su trabajo. Prefiere los vídeos con voz en off y reconoce el bloqueo que muchas creadoras sienten frente a la lente, pese a comunicarse con total naturalidad en stream.
A esto se suma la gestión emocional del feedback: los mensajes positivos conviven con comentarios de odio que, en ocasiones, pesan más de lo que deberían. Con el tiempo, ha aprendido a priorizar su bienestar y recordar que no todo el mundo conectará con su contenido.
Cuando piensa en su futuro, Claudia se imagina dentro de cinco años siguiendo creando contenido, pero explorando nuevos formatos. Su gran ilusión es lanzar un podcast, no solo centrado en ficción, sino en reflexionar sobre la vida, con invitados y conversaciones que puedan generar impacto real.
Lo que no cambia es la motivación principal: las personas. Los mensajes de seguidores que encuentran en sus vídeos un rayo de luz tras una ruptura o un momento difícil son el motor que la empuja a seguir.
Claudia no esconde que es una persona intensa, emocional y profundamente conectada con las historias que consume. Reivindica el valor de llorar con un juego, una serie o una película, y defiende que la narrativa puede ser una herramienta poderosa para entendernos mejor.
En un ecosistema digital saturado de estímulos rápidos, su contenido apuesta por parar, pensar y sentir. Porque, a veces, crear contenido también consiste en ofrecer un lugar seguro donde quedarse un rato.