Después de años de distancia - geográfica y emocional -, Shakira mira de nuevo hacia España con una mezcla de ambición, nostalgia y cuentas pendientes saldadas. La artista colombiana ha concedido una entrevista al diario El País en la que no solo ha confirmado su regreso a los escenarios españoles, sino que lo ha situado como uno de los momentos clave de su nueva etapa.

“En España es donde vamos a tirar la casa por la ventana”, ha asegurado sin rodeos. La frase no es casual. Llega tras una gira que ya ha batido récords - con conciertos multitudinarios como el del Zócalo de Ciudad de México, donde reunió a 400.000 personas - y que, según desliza la propia cantante, aún guarda sus mayores apuestas.

Madrid será el epicentro. No un concierto más, sino algo que la propia artista define, entre risas, como un evento casi desbordado: “Va a haber una producción nunca antes vista… incluso están preparando el ‘estadio Shakira’. Me da hasta vergüenza decirlo”, ha confesado, dejando caer que habrá “sorpresas, amigos y artistas invitados”, aunque sin entrar en detalles.

Una ciudad dentro de Madrid

Lejos del formato tradicional, las tres fechas previstas - 25, 26 y 27 de septiembre - apuntan a convertirse en una experiencia que desborda lo musical. La promotora ha avanzado que el recinto se transformará en “una ciudad paralela”, con actividades culturales que irán desde exposiciones hasta cine o gastronomía.

El proyecto, concebido como una residencia artística, refuerza la idea de que el regreso de Shakira no es solo una parada más en su gira, sino una declaración de intenciones. Una forma de reescribir su relación con un país al que estuvo vinculada durante más de dos décadas.

Porque España no es un escenario neutro en su biografía. Aquí construyó una parte esencial de su vida personal y profesional, marcada también por episodios difíciles. Sin embargo, lejos de ese ruido, la cantante ha optado por reivindicar el vínculo emocional.

Tiene “amigos entrañables” en el país, ha recordado, citando nombres como Alejandro Sanz, a quien ha definido como “más que un colega, un hermano”. Una relación que, según ha dejado claro, sigue intacta.

En paralelo, la artista ha aprovechado la entrevista para dibujar el momento vital en el que se encuentra. “Siento que estoy a las puertas de un nuevo comienzo para mi carrera”, ha dicho. Una etapa en la que, lejos de la presión por demostrar, su prioridad ahora es otra: “Me obsesiona complacer a mi público, verlo sonreír, sanar junto con ellos”.

Con más de tres décadas de trayectoria a sus espaldas, Shakira no habla de cierre, sino de impulso. De hecho, insiste en que atraviesa uno de sus mejores momentos. “Me siento más conectada que nunca a mi oficio”, ha relatado.

Ese estado se refleja también en el propio espectáculo, que ha definido como un recorrido emocional. Desde una mujer que se reconstruye hasta un “grito de libertad y amor propio”, en línea con el mensaje de su último trabajo.

El regreso a España, en ese contexto, no parece una casualidad. Ocho años después de su última actuación en el país, la artista vuelve con un show más grande. Y lo hace, además, con mucho por contar. “Mientras tenga ideas y ganas de trabajar… que siga el baile”, ha zanjado.

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