El desahucio de una familia durante la pandemia se ha convertido en una serie. Pero Ravalear no quiere quedarse en el drama íntimo ni en la reconstrucción autobiográfica. La nueva producción de HBO Max utiliza una historia real para abrir una conversación mucho más amplia sobre uno de los temas que atraviesan a toda una generación: la vivienda y quién puede permitirse vivir en las ciudades.

El cineasta Pol Rodríguez, ganador del Goya a mejor dirección por Segundo premio junto a Isaki Lacuesta, estrena este 22 de mayo una miniserie de seis episodios que nace de una experiencia personal dolorosa. Su familia perdió el restaurante Can Lluís, ubicado en el barrio barcelonés del Raval, después de que un fondo de inversión comprara el edificio y terminara provocando su desahucio en plena pandemia. Aquello es ahora el punto de partida de un thriller hiperrealista protagonizado por Enric Auquer y Maria Rodríguez Soto.

Cuando una historia familiar se convierte en un problema colectivo

La serie no pone el foco únicamente en una familia. Ravalear utiliza esa experiencia concreta para señalar una sensación cada vez más compartida entre quienes viven en grandes ciudades: la percepción de que el acceso a la vivienda se ha convertido en una carrera desigual.

Tal y como ha indicado en una entrevista para Europa Press, Rodríguez sitúa la especulación inmobiliaria y la actuación de los fondos de inversión como uno de los ejes del relato. Durante la presentación de la serie, el director alertó sobre un modelo que, según sostiene, transforma la vivienda en un objeto de negocio y cuestionó qué ocurrirá con las próximas generaciones.

Ese discurso conecta con un debate que ha ido ganando espacio fuera de la política y la economía para entrar de lleno en la cultura. Películas, canciones, documentales y series han comenzado a incorporar temas como la gentrificación, el precio del alquiler o la expulsión de vecinos de determinados barrios.

El Raval como escenario y símbolo

El barrio del Raval aparece en la serie como algo más que un decorado. Se convierte en una representación de muchas ciudades que viven procesos similares. Barrios históricos que cambian de identidad, negocios tradicionales que desaparecen y vecinos que empiezan a sentir que su propio entorno deja de pertenecerles.

La producción también llega con un pequeño hito añadido. Tras pasar por la Berlinale el pasado febrero, Ravalear se convirtió en la primera serie española seleccionada en la sección oficial del festival.

"Cambiaría la serie por el restaurante"

Entre todas las declaraciones que acompañan el estreno hay una frase que resume el origen emocional del proyecto. Tras reconocer que el proceso de escritura y rodaje tuvo algo de reparación personal, Rodríguez admitió que el éxito creativo no compensa la pérdida que sufrió su familia."Cambiaría la serie por el restaurante", afirmó el director.

 

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