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Querido Evan Hansen es un musical absolutamente necesario y atípico a partes iguales. ATG Entertaiment ha apostado por una obra que, con mucho humor, toca temas tan espinosos, dolorosos y actuales como la salud mental, el suicidio adolescente, y el impacto de las redes sociales en este colectivo.
Para entender por qué Querido Evan Hansen es el musical más necesario de las tablas españolas hay que recordar un dato demoledor: el suicidio es la primera causa de muerte externa entre personas de 15 y 29 años según el Ministerio de Sanidad.
Pues bien, Querido Evan Hansen entra sin miedo, sin tapujos y con una puntería sin precedentes en un tema tan actual como doloroso. A través del humor, nos adentramos en la soledad, la fragilidad y el miedo al rechazo de los adolescentes. El espectador entra en una realidad de la adolescencia muy pocas veces retratada, y que no hace más que crecer conforme avanza el espectáculo.
Evidencia un problema social del que poca gente quiere hablar. Nos pone frente a un espejo que refleja una imagen muy incómoda de ver y asumir pero que, al mismo tiempo, explica muy bien cómo se sienten los adolescentes, sus miedos y sus reacciones. Unas reacciones a veces complicadas de entender por parte de los adultos.
La obra también se adentra es un tema tan espinoso como es el duelo de unos padres por la muerte de uno de sus hijos, o la desesperación de una madre por la falta de comunicación con un hijo adolescente con el que no logra conectar. Todo ello, envuelto con unas canciones certeras, unas interpretaciones brillantes y un humor colocado con la precisión de un cirujano en los momentos precisos.
Mención especial merece el trato a la influencia de las redes sociales. Hablamos de una historia en la que la responsabilidad, la mentira y las consecuencias de confundir el mundo real y el mundo que se crea en las redes sociales se reflejan con unos personajes interpretados por uno de los elencos que más darán que hablar en los próximos años.
En este musical no busquen una escenografía grandilocuente o un elenco multitudinario. La sencillez es el sello de una obra que brilla con luz propia con su libreto y sus actores. De hecho, es esa sencillez la que hace resaltar el libreto por encima de cualquier otra cosa que desvíe la atención de lo verdaderamente importante: la historia que estamos viendo.
Los ocho actores se cargan a sus espaldas esta obra tan complicada con unas interpretaciones mayúsculas, pero mención especial se merece el protagonista, Guillermo Martín. Su voz, sus movimientos (sí, fíjense en sus manos), su forma de hacer totalmente suyo un personaje tan humano, real y complejo es tan abrumadora que asusta. Martín simplemente brilla sobre las tablas.
Querido Evan Hansen es un musical necesario. Querido Evan Hansen es un musical al que deberían asistir todos los padres que tienen hijos adolescentes, así como los profesores. También ellos, los protagonistas, los menores de 18 años, deberían verlo. Pero me reitero, los padres con hijos de esa edad no pueden dejar de sentarse en el Teatro Rialto y ponerse frente a la dosis de realidad que es Querido Evan Hansen porque, por desgracia, muchas veces las señales de alarma son muy complicadas de detectar.
Esta obra es un manual para padres y adultos brutal. El musical es maravilloso por muy duro que sea el tema que trata. Un acierto de ATG entertaiment apostar por Querido Evan Hansen.




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