Hay pocas ocasiones en las que uno pueda mirar al cielo -siempre con la protección adecuada- y sentir que el universo se ha molestado en preparar una puesta en escena. Un eclipse solar tiene algo de concierto de estadio organizado por fuerzas que manejan presupuestos bastante superiores a los de cualquier promotora. El Sol pone la iluminación, la Luna se ocupa del telón y nosotros asistimos al espectáculo intentando que el móvil no sustituya por completo a los ojos.

Y todo espectáculo necesita música.

El eclipse solar del 12 de agosto de 2026 será visible desde amplias zonas de España y ha provocado, como era previsible, su correspondiente pequeño terremoto cultural; viajes, planes especiales y hasta canciones publicadas para coincidir con el fenómeno. Así que no parece razonable recibir semejante despliegue cósmico con la reproducción aleatoria puesta.

1. Eclipse — Pink Floyd

Había que empezar aquí. O terminar aquí. En realidad, Pink Floyd sirve para ambas cosas.

Eclipse cierra The Dark Side of the Moon, uno de esos discos que parecen haber sido concebidos para que alguien, décadas después, pudiera utilizarlos como banda sonora de un fenómeno astronómico. La canción desemboca, además, en la imagen definitiva de que Todo se encuentra en armonía bajo el Sol hasta que ese mismo Sol queda eclipsado por la Luna.

Es breve, solemne y gigantesca. Dura poco más de dos minutos, como si supiera que las experiencias extraordinarias no necesitan alargarse para dejar huella.

2. Total Eclipse of the Heart — Bonnie Tyler

Todo eclipse necesita su momento de karaoke involuntario. Bonnie Tyler publicó Total Eclipse of the Heart en 1983 y, desde entonces, el título ha conseguido algo extraordinario, apropiarse culturalmente de un fenómeno astronómico sin ser realmente una clase de ciencias naturales.

La canción habla de deseo, pérdida y oscuridad emocional, pero cada vez que un eclipse real aparece en el calendario regresa como un cometa con permanente ochentera. No es casualidad que figure sistemáticamente en listas musicales dedicadas a estos acontecimientos.

3. Total Eclipse — Iron Maiden

Si Bonnie Tyler convierte el eclipse en melodrama sentimental, Iron Maiden decide que lo razonable es añadir guitarras.

Total Eclipse pertenece al universo de la banda británica y lleva el fenómeno directamente al terreno del heavy metal. Es la opción adecuada para quienes consideran que contemplar cómo desaparece el Sol detrás de la Luna merece algo ligeramente más contundente que una balada.

4. Eclipse (All Yours) — Metric

Los eclipses también pueden ser románticos, aunque Hollywood tenga parte de culpa. Metric convirtió Eclipse (All Yours) en una pieza ligada al universo cinematográfico de The Twilight Saga: Eclipse. Aquí el término abandona momentáneamente el observatorio y entra en el territorio del amor oscuro, la intensidad adolescente y las emociones que parecen necesitar permanentemente un bosque húmedo de fondo. Pero funciona.

5. Eclipse — Kim Lip

El K-pop también tiene derecho a contemplar el cosmos. Kim Lip, integrante de LOONA, publicó una canción llamada directamente Eclipse. Aquí el eclipse vuelve a funcionar como metáfora de atracción y transformación. Y esa es una de las razones por las que la palabra aparece tanto en la música. Pocas imágenes explican mejor la sensación de que alguien llega y, durante un instante, tapa todo lo demás.

Muy poco científico. Terriblemente efectivo.

6. Eclipse Solar — Morat

En una playlist en español había que permitir que el eclipse hablara nuestro idioma.

Morat tiene Eclipse Solar, una canción que convierte el fenómeno astronómico en material sentimental, demostrando que al pop le basta cualquier anomalía del sistema solar para encontrar una metáfora amorosa.

Y hay que reconocer que la imagen funciona. Personas que se cruzan, luces que desaparecen, momentos extraordinarios que duran menos de lo deseado…

7. Moon Eclipsed the Sun — Evolfo

Aquí no hay posibilidad de confusión semántica. La Luna eclipsó al Sol. Fin del comunicado.

Moon Eclipsed the Sun, de Evolfo, tiene posiblemente el título más descriptivo de toda esta lista. Pero musicalmente ofrece algo mucho más interesante que una descripción astronómica: psicodelia, extrañeza y esa ligera sensación de que el mundo cotidiano acaba de desplazarse unos centímetros fuera de su eje.

Justo lo que necesita un eclipse.

8. Eclipse — John Denver

Sí, John Denver también tiene su eclipse. Entre montañas, carreteras, naturaleza y cielos abiertos, resulta incluso extraño que tardara tanto en aparecer en esta playlist. Es una elección menos obvia que Bonnie Tyler o Pink Floyd y, precisamente por eso, una de las que permiten que la lista no termine pareciendo el hilo musical oficial de una tienda de souvenirs astronómicos.

9. Eclipse — Our Mirage

Si a estas alturas alguien pensaba que habíamos agotado las canciones llamadas “Eclipse”, subestimaba seriamente la capacidad de los músicos para mirar hacia arriba.

La banda Our Mirage tiene también su propio Eclipse. Su presencia permite acercar la playlist a territorios más contemporáneos y demostrar algo importante. El eclipse no pertenece exclusivamente al rock clásico ni a los años ochenta. Sigue siendo una imagen demasiado poderosa como para que la música la deje escapar.

10. Cuando el Sol bese a la Luna — Martin Urrutia

Y llegamos a la incorporación que convierte esta lista en algo más que un museo de eclipses pasados.

Martin Urrutia ha lanzado este 12 de agosto de 2026, coincidiendo con el eclipse, Cuando el Sol bese a la Luna, una canción concebida alrededor de ese encuentro fugaz entre ambos astros. El tema utiliza precisamente la brevedad del fenómeno como símbolo de esos momentos extraordinarios cuya belleza reside, en parte, en que terminan demasiado pronto.

Dentro de unos años probablemente no recordaremos cuántas fotografías hicimos. Tampoco qué publicación subimos primero a Instagram ni cuánto tardó alguien en escribir “histórico” debajo de un vídeo vertical de quince segundos. Pero quizá sí recordemos qué estaba sonando.

Los eclipses tienen esa rara capacidad de recordarnos que vivimos sobre una enorme roca que gira alrededor de una estrella mientras otra roca más pequeña cruza ocasionalmente por delante de ella. La humanidad, enfrentada a semejante revelación cósmica, ha decidido responder de la manera más humana posible; escribiendo canciones de amor, guitarras de heavy metal y baladas de los ochenta.

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