Esta semana, Nouvelle Bars pone el foco en la relación entre La naranja mecánica y la discografía de Jarfaiter. Aunque la ultraviolencia atraviesa toda su carrera, el análisis se centra en La naranja mecánica, uno de los temas de Demolition Kids 2, su último trabajo junto a Policarpo 318.
Beethoven como punto de partida
En esta canción, Geckodelarue samplea la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, una pieza clave dentro del universo de Stanley Kubrick. En la película, la música clásica no es solo acompañamiento. Funciona como contraste directo con la violencia. La belleza sonora convive con escenas de brutalidad, generando una tensión constante.
El personaje de Alex DeLarge convierte a Beethoven en su compositor favorito. La Novena también aparece durante el tratamiento Ludovico, el proceso que busca eliminar su impulso violento asociándolo al dolor físico. Cuando pierde su vínculo con la música, pierde también parte de su identidad.
Jarfaiter como protagonista de su propio relato
A lo largo de su obra, Jarfaiter toma esos códigos y los traslada a su propio universo. Se coloca en el centro del relato, como hace Alex en la película: “Mentalidad lunática, como Alex en La naranja mecánica”.
La referencia no es solo estética. También es narrativa. El artista construye su figura como protagonista de una historia marcada por la violencia y el conflicto. El tema incluye guiños claros a escenas concretas del film. Uno de ellos remite al asalto a la casa de los millonarios: “A la vieja bohemia la espachurro el cráneo con una escultura de una polla de mármol”.
Además, Jarfaiter incorpora términos del Nadsat, el idioma creado por Anthony Burgess en la novela original. Palabras como “debochka” (chica), “britba” (navaja) o “moloko” (leche) aparecen en sus letras: “En el barrio sabemos hacer daño pasao de rosa con un par de debochkas bebiendo vodkas, una britba por si las moscas”, “Moloko en el vaso sangre en las botas contento mirando tu boca rota”.
El uso del Nadsat no es puntual. Llega a formar parte de su propio imaginario hasta el punto de dar nombre a uno de sus trabajos, Criminal Nadsat.
Ultraviolencia como eje
En Jarfaiter, la ultraviolencia no es un recurso aislado. Es un eje constante. Como en La naranja mecánica, esa violencia convive con una estética cuidada y una construcción consciente del lenguaje. La tensión entre forma y contenido es parte del resultado.
El paralelismo se cierra con una idea compartida entre artista y personaje: “Videa bien, hermanito. Videa bien”.