Natos y Waor no necesitan levantar demasiado la voz para dejar un recado. Les basta una barra brava. En su nuevo tema junto a Grecas, entre referencias al Atleti, coches, noches largas y dinero, aparece una frase que rompe durante unos segundos con el vacile general de la canción y apunta directamente hacia un perfil muy concreto dentro del rap.
Raperos fachas van de machos alfa”
No hay nombres. Tampoco una explicación posterior. La frase entra, golpea y el tema sigue adelante, como ocurre tantas veces en el rap cuando una línea dice más por el lugar en el que cae que por el tiempo que se dedica a desarrollarla.
La colaboración reúne a Natos y Waor con Grecas, tres voces conectadas por Madrid pero pertenecientes a momentos distintos de su escena. Los primeros llevan años ocupando un lugar propio dentro del rap español. Grecas representa una generación posterior, criada con muchos de los códigos que el dúo ayudó a consolidar y con una manera de escribir que encuentra material en prácticamente cualquier cosa que ocurre alrededor.
Eso se nota desde los primeros compases. La canción funciona como una sucesión de imágenes antes que como un relato cerrado. Hay madres preocupadas por los táperes, derrotas del Atlético de Madrid, drogas, ropa cara, torrijas, baklava, relojes, la M-30 y coches que parecen ir siempre demasiado rápido. El humor convive con la chulería y las referencias se amontonan sin pedir permiso. Ese caos está medido.
Natos y Waor llevan buena parte de su carrera escribiendo desde ahí. Desde la resaca, el barrio, los excesos, las contradicciones y una vida que puede pasar de lo miserable a lo absurdo en dos versos. En esta canción mantienen ese registro y encuentran en Grecas un acompañante que no desentona.
De hecho, una de las barras resume bastante bien el encuentro. “Vengo con el Grecas como Las Grecas”. Un juego sencillo, casi de barra de bar, que sirve para presentar una colaboración que no necesita demasiados adornos.
Grecas comparte con ellos esa obsesión por convertir lo cotidiano en material de rap. Su presencia no obliga a Natos y Waor a modificar su terreno y tampoco él parece entrar como invitado en casa ajena. Los tres hablan prácticamente el mismo idioma, aunque hayan llegado a él en momentos diferentes.
Por eso el verso contra los “raperos fachas” llama especialmente la atención.
No porque la canción se convierta de repente en un tema político. No lo hace. La letra continúa inmediatamente con otros asuntos y evita cualquier discurso desarrollado. El golpe está dirigido más hacia una actitud que hacia una doctrina, hacia quienes construyen una imagen de dureza alrededor del personaje del “macho alfa” y la acompañan de posiciones reaccionarias.
La propia letra se encarga de ridiculizar esa pose. Después de mencionar a los “raperos fachas”, continúa desmontando esa supuesta masculinidad con el mismo tono con el que el grupo se ríe del resto de personajes que aparecen en el tema. Hay desprecio y una buena dosis de cachondeo.
El tema continúa entre recuerdos, coches y esa colección de frases que parecen surgir de conversaciones acumuladas durante años. Hay también una mirada hacia el paso del tiempo. Una de las líneas más reconocibles deja caer que ya son “demasiado viejos para morir jóvenes”, una forma muy Natos y Waor de admitir que los años pasan sin abandonar del todo al personaje que los ha acompañado desde el principio.
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