Hay una palabra que se repite cuando Melanie Santiler habla de su música: coherencia. Coherencia con lo que quiere cantar, con el lugar del que viene y también con las contradicciones que aparecen cuando una carrera comienza a crecer deprisa. A sus 25 años, la artista habanera se encuentra precisamente en ese punto: dejando de ser una promesa de la nueva música cubana para intentar construir algo que trascienda las etiquetas.

Bajo el sobrenombre de La Mami Fina, Santiler ha ido construyendo un catálogo que incluye temas como Todo se supera, Buen provecho, Delincuente, Gataza o el reciente Los repas no lloran. Este último, publicado el pasado 21 de agosto, rompe precisamente con uno de los códigos tradicionalmente asociados al género: frente al discurso de fortaleza, calle y seguridad, la cubana decide cantar desde la tristeza y la vulnerabilidad.

Pregunta (P): Ahora mismo estás en un momento en el que todo va muy rápido: canciones nuevas, conciertos fuera de Cuba y un disco en camino. ¿Sientes que ya te has convertido en la artista que imaginabas cuando empezaste?

Respuesta (R): Creo que me he equivocado en muchas cosas este año, y muchas más desde que empecé. Entonces no te respondería que sí del todo. Hay cosas que he logrado y otras que para nada.

P: ¿Dirías entonces que sigues construyendo ese sueño?

R: Sí, definitivamente.

P: ¿Qué parte de la artista que eras hace tres años ya no reconoces en quien eres ahora?

R: Creo que, en realidad, lo que más reconozco es la capacidad que he tenido de ser coherente con la música que quiero hacer. Antes tenía otros intereses y ahora mismo, sea bueno, malo o lo que sea, creo que estoy haciendo la mejor música que puedo brindarle al mundo.

P: Has dicho que quieres llevar el reparto a otros lugares, pero también que no quieres encasillarte en él. ¿Te preocupa que el éxito que tienes con el reparto termine convirtiéndose en una jaula?

R: Me preocupa porque creo que soy muchas más cosas. Al final, el reparto es un género. Es como si un día quisieras hacer reguetón y otro cantar ópera.

Al mismo tiempo, lo que un día veo como una preocupación, otro día lo veo como algo bueno, porque formo parte de algo que está creciendo. Eso siempre es cuestionable. Hay veces en las que pienso que sí, que me preocupa, y otras en las que pienso que es algo muy positivo.

P: Acabas de lanzar Los repas no lloran, que precisamente habla de permitirse sentirse mal dentro de un género en el que muchas veces parece obligatorio mostrarse fuerte, firme o muy “macho”. ¿Qué te estaba pasando cuando escribiste esta canción? ¿De dónde nace?

R: Viene de un proceso de sentirme mal con muchas cosas. Como te digo, me he equivocado en muchas cosas durante este proceso del disco, durante este año y durante mi carrera.

He tenido que ir al psicólogo por primera vez, he tenido ansiedad y he tenido que ir sobrepasando muchas cosas. Creo que todavía no he superado completamente ese bache.

Llevaba tiempo sintiéndome de esa forma y es muy complicado. Entonces salió esto. Para mí era importante porque alguien tiene que poder sentirse mal dentro de todo esto, ¿no? Yo fui sincera.

P: ¿Te resulta más difícil escribir desde esa vulnerabilidad que has sentido estos meses que hacerlo desde la ironía o desde la provocación?

R: Sí, es mucho más difícil. Pero también sería mucho más difícil escribir ahora desde donde escribía antes sin sentirme así. Creo que es complicado, sobre todo enseñarlo.

P: Hablemos del álbum, ¿qué vamos a descubrir de ti en este disco que todavía no hayamos escuchado en ninguna de tus canciones?

R: La gente que me viene escuchando desde hace mucho tiempo creo que va a descubrir a una persona nueva. No porque sea realmente nueva, sino porque es algo que no se había publicado antes.

No significa que no existiera o que esas canciones no estuvieran ahí, sino que simplemente no era lo que estábamos enseñando al principio.

En este disco hay canciones de autor, canciones para perrear, canciones de despecho y canciones de muchas cosas diferentes a lo que he ido sacando antes. Para mí, incluso, están algunos de mis mejores temas. Hay canciones que llevo guardando desde el principio de mi carrera porque pensaba: “Esto es muy bueno, lo guardo”. Y ahora van a salir. Estoy muy feliz con el disco.

P: ¿Hay alguna canción que te dé un poco de miedo sacar, ya sea porque temes que no guste o porque sientes que te expone demasiado?

R: En este disco tengo una canción que habla de una crisis de ansiedad y de cómo muchas veces he llegado a mi pareja atravesando una de ellas y he depositado mi estabilidad en él. Es muy complicado. Yo la escucho y me dan ganas de llorar.

P: Buen provecho te dio muchísima visibilidad, pero también te generó problemas por cantar que “en Cuba se pasa hambre”. Has contado incluso que te pidieron que no cantaras esa parte. ¿En algún momento has sentido que, para desarrollar tu carrera dentro de Cuba, has tenido que medir lo que dices?

R: No. He tratado de no hacerlo nunca.

P: ¿Pero has sentido alguna vez ese límite, esa sensación de que te estaban diciendo que no?

R: Cuando he tenido esa situación, o se hacía inevitable o simplemente no cantaba en ese lugar. Creo que lo he asumido bastante bien. Obviamente es un problema, para mí y para todos los artistas de allá, pero creo que he sido coherente.

P:¿Hay cosas sobre Cuba que todavía no te atrevas a convertir en una canción?

R: No.

P:¿Crees que todavía te quedan cosas de Cuba por contar?

R: Sí, toda la vida. Hay demasiadas cosas que pasan en Cuba y demasiadas cosas que me siguen pasando.

No creo que haya dejado de hablar de Cuba porque sea un tema delicado o sensible o porque piense: “No me voy a meter en un problema”. Creo que siempre he hablado desde mi sensibilidad, desde mi emoción y desde mi propio ser.  Yo hablo de Cuba como cubana.

P: Siempre has dicho que quieres ser una artista del mundo sin dejar de ser de Cuba. ¿Crees que se puede tener una carrera verdaderamente internacional permaneciendo vinculada a la isla?

R: Tengo toda la fe en que eso tiene que poder hacerse y espero poder hacerlo, porque no puedes ser una artista del mundo sin ser primero una artista de tu país.

Viniendo aquí me he dado cuenta de lo importante que es tener a mi gente conmigo. Si no, estás prácticamente sola. En cualquier país del mundo existe una competencia enorme y es complicado si no tienes el apoyo de tu comunidad y de tu gente.

P:¿Qué no estarías dispuesta a sacrificar de Cuba para triunfar fuera?

R: Probablemente no estaría dispuesta a dejar de ser yo. Tampoco estaría dispuesta a hacer como creo que ocurrió con otros artistas en otros momentos, que se iban a Estados Unidos y de pronto parecía que se alejaban de sus raíces. No es algo que quiera.

P: En mayo llegaste a un concierto en La Habana acompañada de un cisne como parte de la estética de esta nueva etapa y hubo cierta polémica en redes. ¿Te dolió que ocurriera cuando simplemente era una idea artística?

R: No, al contrario. Creo que lo hicimos justamente para eso, para que llamara la atención.

De hecho, el disco se va a llamar Los Cisnes. Tiene que ver con la dualidad entre el cisne blanco y el cisne negro, con las distintas etapas del cisne, con el propio animal y con cómo yo he visto todo eso en mí.

La idea también parte de lo hermoso y delicado que es un cisne. Para contemplarlo es una de las cosas más bonitas del mundo, y es algo parecido a lo que sucede con un artista: lo contemplas, lo idolatras, nunca terminas de conocerlo, lo ves de lejos. Esa era la idea. Creo que la gente se fue por otro lado, pero fue algo que probamos.

P: ¿Crees que a las mujeres artistas se las pone más en duda cuando intentan ser extravagantes o desarrollar una idea artística? ¿Se las critica o ridiculiza más por atreverse a hacerlo?

R: Sí, un poco. He visto compañeros de la industria en Cuba haciendo determinadas cosas y les ha salido muy bien.

Pero tampoco puedo estar todo el tiempo comparando y diciendo que cada cosa que pasa es porque soy mujer. Esa comparación también puede ser un poco injusta. Aunque sí, creo que un poco sucede.

P:¿Hay algo que quieras decir antes de que la gente pueda escucharlo?

R: Quisiera que le dieran la oportunidad de escuchar el proyecto entero.

Todo está pensado junto con la parte visual. Es un álbum visual y todas las canciones tienen un orden específico porque están narrando una historia. Aunque no entiendas la historia completa, creo que inconscientemente lleva a las personas hacia algún lugar.

Así que lo único que pediría es que de verdad le den la oportunidad al proyecto, que vayan a los conciertos y que lo escuchen también en vivo, porque va a ser una experiencia muy diferente. Quizá no hay tantos artistas en Cuba haciendo algo así y a lo mejor en mí pueden encontrar algo que también los lleve hacia un lugar bonito.

Antes de que Los Cisnes muestre definitivamente todas sus cartas, Melanie Santiler llevará esta nueva etapa al directo. La próxima cita será este sábado 5 de septiembre en la Sala Villanos de Madrid, a las 21:30 horas, donde adelantará material de su nuevo trabajo y presentará canciones como Gataza y Los repas no lloran.

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