El presidente de Argentina, Javier Milei, está llevando su ataque a los trabajadores hasta niveles que ni siquiera el capital argentino se esperaba. La última decisión del ultraderechista ha sido aprobar una subida del salario mínimo incluso más baja que la que habían sugerido los empresarios. La cuantía pasa a situarse en los 383.300 pesos o, lo que es lo mismo, 219 euros al mes y ni siquiera supera el umbral de pobreza. Además, por si fuera poco, fija la prestación por desempleo, que en su cuantía mínima caerá a los 110 euros al mes.

Los sindicatos reclamaban llevar el salario mínimo hasta los 556 euros mensuales de cara a final de año, en torno a unos 933.000 pesos. La patronal, por su parte, sugería que la cuantía se ubicase en los 267 euros en abril de 2027 (468.000 pesos). Sin embargo, Milei ha decidido que el cuarto mes del próximo año, el trabajador que menos cobra no llegue ni siquiera a los 250 euros, dejando el salario en los 383.000 en estos momentos y en los 437.000 pesos dentro de medio año.

La radical decisión situará el salario muy por debajo del umbral de pobreza que Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) establece para una persona adulta, que marca los 506.381 pesos (288 euros al mes). Es decir, argentinos que diariamente realicen más de diez horas de trabajo, pero a los que sus empresarios apenas paguen 200 euros, ni siquiera podrán hacer frente a la conocida en el país sudamericano como canasta básica.

Es más, el salario mínimo definido por Milei es más bajo hasta que el umbral de indigencia que el INDEC define para un hogar de tres integrantes, que sería de 321 euros al mes (563.663 pesos). Para no vivir en pobreza, un hogar de tres miembros debería ingresar, como mínimo, 1.2400.000 pesos. No obstante, el ultraderechista asegura que está “ganando por goleada” con los datos e insulta a todo aquel que se atreva a cuestionarle su gestión, desde periodista hasta rivales políticos, y pasando por la población de a pie.

Los trabajadores argentinos son cada vez más pobres por la pérdida de poder adquisitivo, mientras que las fortunas de los más ricos siguen creciendo. La inflación, su obsesión, ni siquiera está consiguiendo aminorarse empobreciendo a la población hasta el hambre, pero el que se autodenomina león considera que merece que pongan su nombre al “50% de las calles”. Algo que, en su delirio, asegura que no sucede porque no es peronista. Con esta hoja de ruta se presentará a la reelección en 2027.

Y con este ser se ha juntado, este jueves, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, y otros dirigentes del partido ultraderechista para participar en la cumbre del Foro de Madrid, celebrada en Santiago de Chile. Santiago Abascal, cabecilla de la organización, no ha podido acudir, pues estaba en el Congreso de los Diputados vertiendo basura racista, pero ya ha dejado patente en anteriores ocasiones su sintonía con Milei. Puede asumirse entonces que camino seguirá el ultra español si en algún momento toca poder: trabajadores muriendo de hambre, empresas y ricos llenado aún más sus bolsillos.

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