Deep Purple no necesitó meses de estudio ni decenas de tomas para fabricar uno de los grandes discos en directo de la historia. Bastaron tres conciertos en Japón y una banda atravesando uno de los mejores momentos de su carrera. El 16 de agosto de 1972, en Osaka, Ian Gillan, Ritchie Blackmore, Jon Lord, Roger Glover e Ian Paice subieron al escenario sin saber que buena parte de aquella actuación terminaría formando Made in Japan, un álbum que más de medio siglo después continúa explicando por qué Deep Purple era una máquina casi imparable sobre las tablas.

Deep Purple llega a Japón en su mejor momento

En agosto de 1972, Deep Purple se encontraba en plena explosión internacional. Apenas unos meses antes había publicado Machine Head, el disco que contenía canciones como Highway Star, Lazy y Smoke on the Water, cuyo riff terminaría convertido en uno de los más reconocibles de la historia del rock.

La primera gira japonesa del grupo incluía tres actuaciones decisivas. Las dos primeras se celebraron los días 15 y 16 de agosto en el Festival Hall de Osaka, mientras que la tercera tuvo lugar el 17 de agosto en el Nippon Budokan de Tokio.

Aquellos conciertos fueron registrados por Martin Birch, colaborador habitual de Deep Purple y posteriormente productor de bandas como Rainbow, Whitesnake o Iron Maiden. La intención inicial no parecía ser construir una obra monumental. La compañía japonesa quería editar un disco en directo para aquel mercado y el grupo aceptó con la condición de mantener cierto control sobre la grabación.

El concierto del 16 de agosto de 1972 en Osaka aportó cuatro de las siete canciones incluidas en la edición original de Made in Japan. De aquella actuación salieron Highway Star, Child in Time, Strange Kind of Woman y la extensa Space Truckin.

Smoke on the Water procedía del concierto celebrado un día antes, también en Osaka, mientras que The Mule y Lazy fueron seleccionadas de la actuación de Tokio.

Eso convierte la segunda noche de Osaka en una pieza fundamental para comprender el álbum.

Deep Purple estaba entonces integrado por su célebre formación Mark IIIan Gillan ocupaba la voz, Ritchie Blackmore la guitarra, Jon Lord los teclados, Roger Glover el bajo e Ian Paice la batería. La química entre ellos permitía que las canciones cambiaran considerablemente respecto a las versiones grabadas en estudio..

Un grupo que prefería improvisar

Deep Purple no utilizaba el escenario simplemente para reproducir sus discos. Las canciones se alargaban, cambiaban de estructura y abrían espacio para solos e improvisaciones. Cada músico parecía empujar al resto para llevar las composiciones un poco más lejos.

La interpretación de Smoke on the Water incluida en el álbum fue registrada durante la primera noche en Osaka, el 15 de agosto. El tema había nacido después del incendio del Casino de Montreux en diciembre de 1971, un episodio que Deep Purple presenció mientras se encontraba en Suiza preparando la grabación de Machine Head. Aquella historia acabaría convertida en canción y posteriormente en uno de los mayores himnos del rock.

Made in Japan fue grabado entre el 15 y el 17 de agosto de 1972 y apareció inicialmente a finales de aquel año. Posteriormente llegó a otros mercados y terminó convirtiéndose en uno de los títulos esenciales del catálogo de Deep Purple. Su importancia reside también en demostrar que un disco en directo podía tener identidad propia y no limitarse a funcionar como recuerdo de una gira.

Las versiones incluidas en el álbum son extensas, contienen improvisaciones y muestran a una banda dispuesta a asumir riesgos. No buscan copiar exactamente las grabaciones de estudio, sino aprovechar la libertad que ofrecía el escenario.

Más de medio siglo después, el concierto del 16 de agosto de 1972 permanece ligado inevitablemente a la historia de Deep Purple. Aquella noche proporcionó la mayor parte de un álbum que ayudó a definir cómo debía sonar una gran banda de hard rock en directo. Blackmore y Lord intercambiaban protagonismo, Gillan llevaba su voz al límite, Paice impulsaba las canciones desde la batería y Glover sostenía un conjunto que podía pasar de la precisión al caos en cuestión de segundos.

No hubo una producción obsesionada con borrar cada imperfección. Hubo cinco músicos tocando ante un público y una grabadora capturando el momento. De aquellas noches japonesas salió Made in Japan.

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