José Lara (1999) es un joven de Castilla-La Mancha, de Villarrubia de los Ojos, concretamente, un pueblo de Ciudad Real, que se sirve del boca a boca y las redes sociales para darse a conocer.

Sus proyectos ponen en valor lo rural como algo a lo que debemos abrazar, con esta localidad como escenario principal, y lo iguales que nos hace sentirnos orgullosos cada uno de lo nuestro sin dejar de querer conocer lo del vecino, ni lo diferente. Con mucho acento.

Las performances que lleva a cabo son una oda a lo sencillo con un mensaje claro -deja de buscar referentes, que los tienes al lado- y la convicción de que la mal llamada España Vacía también forma parte de nosotros. De que no solo Madrid nos pertenece.

Sus ideas nacen del amor por lo simple (aunque cada detalle de sus obras está sumamente mimado) y cuentan con el apoyo de su madre costurera y su tía, su padre pintor, su hermana, que es quien le graba los vídeos, o sus primas músicas; y es que, ¿qué es la vida si no la carantoña de una abuela? Tras ellos, un pequeño municipio que lo ha visto crecer y que nunca lo ha dejado de arropar.

Así ha construido Deconstrucción manchega, con molinos como símbolo de su tierra, la bandera de su comunidad autónoma y reminiscencias del Quijote y Señorita Cansao, Grumetes y Noctiluca, que ve la luz este domingo. Pero mejor que os lo cuente él.

Señorita Cansao
El arista rural José Lara en 'Señorita Cansao'. Imagen cedida.
 

PREGUNTA (P): ¿Quién es José Lara y quién es Señorita Cansao?

RESPUESTA (R): José Lara como artista, básicamente, es un conjunto de mis facetas personales, porque mezclo el amor a mi familia y a mi tierra con el mundo de la fantasía y la mitología. Me gusta también mucho la biología, de hecho, en el último proyecto queda muy claro… No deja de ser mi persona real extrapolada a la performance.

Señorita Cansao aparece en varios proyectos -no suele ser lo común en sus obras- y viene, precisamente, por honrar a mi familia. En este caso se lo debo a mi bisabuela, que me crió un montón, vio mis proyectos -es más, tengo fotos vestido con ella- y falleció de mayor. Fue una especie de tributo porque ella siempre me llamaba cansao para decir que era muy cansino de una forma cariñosa, y quería darle esa vuelta como de cine de barrio al personaje.

P: ¿Cuándo empiezas en esto?

R: Justamente un carnaval, porque aquí en Castilla-La Mancha se celebra bastante. Yo me considero una persona muy creativa, pero nunca me había animado a hacer cosas como las que hago hoy en día, y un año me dije de hacer un traje de carnaval más conceptual, más artístico, y saliéndome un poquito de la zona de confort.

Fui empalmando años y subiendo el nivel hasta que di más capas al personaje que me inventaba, un concepto, una melodía con música, bailando, la fotografía, etc. (…) Empecé a hacerlo cada pocos meses, y terminó siendo carnaval todo el año.

P: Pones mucho en valor el apoyo de tu pueblo, pero no todo el mundo que hace o le hubiera gustado hacer lo mismo que tú ha tenido la misma suerte. ¿Sentiste miedo al principio?

 R: Al principio sí, porque en los pueblos muchas veces es difícil que uno se exprese tal y como es. Tuve miedo por lo que pudiera opinar, más que el pueblo, mi familia, pero en cuanto se lo conté me ayudaron a coser, fueron los que me compraron la cámara… Era más pequeño y pensaba que no se me iba a dar bien, que no iba a ser lo mío, que a la gente no le iba a convencer… En fin, lo típico.

Pero mi familia me apoyó desde el minuto uno, solo que ese primer carnaval del que hablamos nadie pensábamos que fuera a ser algo tan serio. Y a medida que han ido viendo que esto iba en serio, se han volcado más. Forman parte de mi equipo.

P: ¿De qué manera participan tanto tu familia como la gente de Villarrubia?

R: Mi familia me ayuda, como te digo, con la costura, me hacen fotos, me graban... Aquí participa todo el mundo, literalmente: mi madre, mi tía -que me ayudan sobremanera con la costura, de hecho, la primera es costurera profesional-, mi hermana, mis primos, primas, mis abuelas o mis tíos y tías.

Y la gente del pueblo, según he ido ganando seguidores también se ha ido sumando más. Por ejemplo, en el último proyecto que hice me dejaron ropa típica manchega de folclore; pero cualquier cosa que necesito, la pido y me la dan.

P: Sé que no tienes nada que ver con el mundo Drag, pero, ¿alguna vez te has planteado dar el salto?

R: La verdad es que no. Es cierto que, aunque muchas veces mis proyectos pueden considerarse propio del drag, yo como artista busco otra cosa. Yo creo un personaje para un proyecto y una atmósfera alrededor de ese personaje.

Es decir, no tengo un personaje fíjo, sino que el mensaje es cambiante en función del proyecto, y yo mismo me expreso de formas distintas (a veces más masculino, otras más femenino…)

Aunque mi estética sea siempre manchega (más o menos fija en ese sentido) y de vez en cuando haga cosas como de fantasía, no me considero drag.

Noctiluca plural
El artista rural José Lara en 'Noctiluca'. Imagen cedida.
 

P: ¿Y has pensado en hacer tu show en Madrid?

R: Hace muchos años hice una sesión en Madrid, y tengo pensado grabar aquí algún proyecto. Yo presumo mucho de Castilla-La Mancha y me gusta mucho grabar en mi tierra, con mi gente, porque me siento más cómodo y a fin de cuentas es lo que intento representar, pero sí tengo pensado grabar alguna cosa en Madrid.

P: ¿Qué más reivindicas, además de lo rural? No sé si también lo sexual, lo sensual, tu trabajo del día a día en el hospital…

R: Al ser una expresión de mi propia persona, artísticamente juego con la identidad de género, pero es que realmente soy yo mismo. Muchos personajes tienen facetas más masculinas y otros más femeninas, así que no hay un rol de género marcado, sino que los personajes van fluyendo.

Dicho esto, siempre hay guiños al mundo de las costureras o de la sanidad -muchas veces incluyo guantes de sanitarios, los zuecos son muy recurrentes- y a otras cosas que para mí son importantes a través de los materiales. Por ejemplo, en este proyecto voy a usar plástico de pintor porque mi padre es pintor de obra.

P: Tu último trabajo fue una simbiosis entre Goya y La Mancha. Cuéntanos un poquito sobre ese proyecto.

Grumetes se basó en juntar artistas locales con diferentes facetas de Castilla-La Mancha. Demostrar que cada artista rural somos de nuestro padre y de nuestra madre, pero confluimos todos. En mi pueblo se menciona a los racimos de uvas pequeños como el título y establecí ese paralelismo.

En cuanto a Goya, incluí obras que representan más la festividad, porque realmente era celebrar la unión. Fue una performance en directo, y las fotos de la obra también son en directo a la vez que dábamos vida por así decirlo a esos cuadros.

Llevaba mucho tiempo queriéndome inspirar en Goya por gusto personal y en este caso tenía mucho sentido, aunque él se enfocaba en lo madrileño, pero me cuadraba en mi terreno.

P: ¿Qué nos puedes contar de este Noctiluca que acaba de ver la luz?

R: Está inspirado en los insectos. A mí todo el tema de la biología y la naturaleza me fascinan, y al final habiendo vivido en el campo, mi relación con los insectos es natural.

Le doy una vuelta a eso y el resultado es una performance con música clásica -compuesta por mí y mis primas, que son músicas- en la que se representa una mezcla de lo dual: entre lo frágil y lo agresivo, lo delicado del traje, pero con toques también directos... Es algo totalmente diferente a lo anterior y realza la faceta de la fantasía a través de algo tan cotidiana y tan de pueblo como los insectos.

P: ¿Qué mensaje lanzarías, esperanzador o realista, en el orden que quieras, a los jóvenes que son obligados a abandonar sus pueblos, esa mal llamada España vacía? Y, por qué no, otro mensaje a la clase política, que parece que tiene estas zonas completamente abandonadas.

R: Les diría que es algo que nos pertenece y que no tenemos por qué huir de ello, sino cogerlo y hacerlos nuestro. Es lo que yo intento con mi arte, pero soy solo un ejemplo, hay muchísimos artistas de muchísimos rincones del país que hacen lo propio.

Entiendo el rechazo a veces, porque también ese dolor del que hablábamos al principio existe. Pero creo que hay que intentar dar ese giro y, ni siquiera apropiarte, porque ya es nuestro, sino abrazarlo e intentar mostrar otras realidades, conectar con nosotros mismos (…)

Hay que poner en valor el medio rural en general, a todas las personas que forman parte de él y que a veces están muy olvidadas. En ocasiones la represión pasa por la desinformación y por el desconocimiento de otras realidades, y por eso pienso que deben existir artistas que demuestren que lo queer y lo rural no han de ser incompatible.  

Sé que no es fácil, pero tenemos que querernos y demostrar que también aquí puedes ser tú mismo. Que siempre se puede encontrar ese rayo de luz, aunque a veces haya que cultivarlo poco a poco.

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