Hasta hace poco, hablar con Peppa Pig exigía imaginación. Un niño podía responder a la televisión, inventar una conversación con un muñeco o decidir qué diría el personaje durante un juego. Desde diciembre de 2025, algunos usuarios de Amazon Kids+ pueden hacer algo diferente, hablar con Peppa y recibir una respuesta.

Hey Peppa Pig es una experiencia de voz desarrollada por Personality AI junto con Hasbro para las tabletas Fire Kids de Amazon. Utiliza inteligencia artificial generativa para permitir conversaciones y juegos inspirados en el universo de la serie. La diferencia parece pequeña -un personaje que responde-, pero señala el paso de personajes que cuentan historias a personajes capaces de mantener una interacción individual con su público.

WildBrain, compañía canadiense dedicada al entretenimiento familiar y vinculada a marcas como TeletubbiesStrawberry Shortcake o Inspector Gadget, anunció este lunes la adquisición de Personality AI. La empresa comprada había sido seleccionada por Amazon en 2025 para desarrollar tecnología generativa para Amazon Kids+. WildBrain ve ahora esas herramientas como una nueva vía para explotar tanto sus propias franquicias como las de otros propietarios de derechos.

La operación tiene una dimensión económica considerable. WildBrain ha adquirido el 100% de Personality AI por unos 11 millones de dólares en efectivo y un millón de acciones de la compañía, más pagos posteriores y hasta 56 millones adicionales condicionados a objetivos de ingresos entre 2027 y 2029. La dirección espera que el negocio contribuya positivamente a sus resultados desde el ejercicio fiscal de 2027.

Pero lo significativo no está tanto en el precio como en el lenguaje utilizado para justificar la compra. WildBrain habla de prolongar la interacción con los fans más allá de las ventanas tradicionales de contenido y de crear experiencias disponibles de manera continua. En otras palabras, una franquicia ya no tendría que esperar a que alguien vea un episodio, compre un juguete o abra un videojuego. El personaje podría convertirse él mismo en una interfaz.

Ese cambio altera también una de las funciones más elementales de la ficción. Un personaje tradicional tiene un repertorio limitado: dice lo que un guionista ha escrito y hace lo que una obra muestra. Un personaje generativo tiene que responder a preguntas que ningún guionista ha previsto. Alguien debe decidir entonces qué sabe Peppa Pig, qué ignora, qué opiniones puede expresar, cómo reacciona ante una pregunta incómoda y qué límites definen su personalidad.

Personality AI presenta su tecnología precisamente como una manera de resolver ese problema sin romper la coherencia de las marcas. La compañía asegura que crea modelos específicos para cada personaje con participación de ingenieros, especialistas en desarrollo infantil y profesionales del entretenimiento, y que trabaja también con titulares de derechos y actores de voz. La promesa comercial es construir una sola inteligencia artificial autorizada para un personaje y poder integrarla después en juguetes, aplicaciones, quioscos u otros productos.

Cuando el público son niños, sin embargo, la cuestión no puede limitarse a que Peppa suene suficientemente parecida a Peppa.

WildBrain afirma que Personality AI forma parte del programa PRIVO COPPA Safe Harbor, sometido a supervisión para el cumplimiento de la normativa estadounidense de privacidad infantil. Según la compañía, sus sistemas incorporan límites de tiempo, bases de conocimiento adaptadas a la edad, moderación y controles diseñados con especialistas en desarrollo infantil. También asegura que no almacena grabaciones de voz ni otra información personal identificable de los menores y que sus experiencias buscan fomentar la interacción sin generar dependencia. Son afirmaciones de la propia empresa sobre el diseño de sus productos que adquieren una importancia central precisamente porque los usuarios son niños.

La privacidad es solo una parte del problema. La llegada de personajes conversacionales abre preguntas para las que la industria todavía está construyendo respuestas. ¿Debe un niño saber en todo momento que habla con un sistema generativo? ¿Hasta qué punto puede una conversación fomentar la compra de otros productos de la franquicia? ¿Qué ocurre cuando un personaje infantil recibe confidencias personales? ¿Quién responde por una contestación inapropiada? Y, sobre todo, ¿qué clase de relación puede establecerse con una figura ficticia diseñada para estar siempre disponible?

No es necesario imaginar una distopía para apreciar la novedad. Los niños han establecido vínculos intensos con personajes de ficción durante generaciones. La diferencia es que esos personajes no podían escucharles ni adaptar sus respuestas a cada interacción.

El valor de Peppa Pig ya no estaría únicamente en los episodios que pueden producirse o en los objetos que pueden licenciarse, sino en la posibilidad de convertir al propio personaje en un servicio.

WildBrain denomina a esta lógica una experiencia “always-on”, siempre disponible. Es una expresión empresarial, pero también una buena definición del cambio cultural que se aproxima. Hasta ahora, nosotros entrábamos en el mundo de los personajes. La industria tecnológica está intentando que, a partir de ahora, sean ellos quienes puedan entrar en el nuestro.

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