La frontera entre aquello que resulta familiar y aquello que genera incomodidad puede ser mucho más fina de lo que parece. Esa es una de las ideas que atraviesa Entre lo íntimo y lo grotesco, la nueva exposición colectiva presentada por NOKTA Gallery en Madrid, una propuesta que convierte lo cotidiano y lo vulnerable en un terreno lleno de tensiones y contradicciones.

La muestra abrirá sus puertas el próximo jueves 28 de mayo a las 19:30 horas en el espacio ubicado en la calle Carmen Bruguera, 8, en el barrio madrileño de Usera. Bajo la dirección de Sergio García Bayón, el proyecto reúne obras de Bel Fullana, Fátima de Juan, Fernando Tinoco, Ignacio García, Martynas Auz y Roberto Rodríguez, artistas procedentes de lenguajes y trayectorias muy diferentes pero atravesados por una inquietud común: observar aquello que seduce y perturba al mismo tiempo.

Parte de la información biográfica y contextual de los artistas participantes ha sido facilitada por la propia documentación de la exposición.

Un recorrido entre lo sensible y aquello que desborda

La exposición toma como punto de partida una pregunta aparentemente sencilla: qué entendemos hoy por "grotesco". Sin embargo, lejos de abordar el concepto desde una definición cerrada o académica, la propuesta lo presenta como un territorio cambiante y especialmente conectado con el presente.

En un contexto dominado por imágenes constantes, estímulos rápidos y una exposición permanente de la vida privada, la muestra plantea lo grotesco como una forma de percepción más que como una cuestión estética. Un punto donde las cosas dejan de encajar del todo y obligan al espectador a detenerse.

Las piezas reunidas oscilan entre distintos extremos. Lo delicado aparece junto a lo violento. Lo lúdico convive con lo incómodo. Lo refinado se mezcla con elementos abruptos y deformados. El cuerpo, la identidad, la emoción o la memoria terminan funcionando como espacios de conflicto.

Seis maneras distintas de mirar una misma incomodidad

Cada artista llega a la exposición desde universos visuales muy distintos. La obra de Bel Fullana se mueve entre lo emocional y lo simbólico, construyendo figuras y escenarios donde animales, corazones o elementos casi oníricos generan una iconografía reconocible marcada por cierta tensión entre la dulzura y el extrañamiento.

Fátima de Juan, por su parte, desarrolla un imaginario lleno de personajes femeninos de gran presencia física y emocional, atravesados por elementos tropicales, fantásticos y primitivos.

Fernando Tinoco conecta su trabajo con recuerdos personales y referencias generacionales, mientras Ignacio García explora las relaciones entre poder, representación e historia a través del dibujo y recursos tomados de distintos lenguajes visuales.

A ellos se suman Martynas Auz, cuya práctica se sitúa entre el arte urbano, los entornos digitales y la realidad virtual, y Roberto Rodríguez, una figura vinculada desde hace décadas a las subculturas del skate, el diseño y el arte desarrollado en los márgenes de los circuitos tradicionales.

Cuando lo íntimo deja de ser un refugio

Una de las ideas más presentes en la propuesta es la transformación de lo íntimo. Lo que tradicionalmente podía entenderse como un espacio protegido aparece aquí expuesto, deformado o alterado.

La exposición parece moverse precisamente en esa grieta: el momento en el que aquello que reconocemos deja de resultar cómodo. El instante en el que una imagen aparentemente cercana cambia ligeramente y obliga a mirar una segunda vez.

Entre lo íntimo y lo grotesco podrá visitarse en NOKTA Gallery desde el 28 de mayo y se suma a una línea de proyectos que continúan explorando nuevas formas de entender la relación entre arte contemporáneo, cuerpo y sensibilidad.

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