José Bisbal Carrillo ha muerto a los 84 años, dejando tras de sí una doble herencia marcada por el deporte y la familia. Padre del cantante David Bisbal y figura histórica del boxeo almeriense, su fallecimiento pone fin a una vida atravesada por el esfuerzo, la disciplina y un reconocimiento que trascendió generaciones en su ciudad natal. En los últimos años convivía con el alzhéimer, una enfermedad que su entorno afrontó con discreción y cuidado constante.
Hasta el momento, el artista no se ha pronunciado de forma pública, optando por vivir este momento en la intimidad junto a su familia, en línea con la reserva que siempre ha mantenido respecto a su vida personal.
Nacido el 1 de diciembre de 1941 en la Plaza Vieja de Almería, José Bisbal -“Pepe” para familiares y amigos- se convirtió en uno de los nombres propios del boxeo español en la segunda mitad del siglo XX. Debutó como profesional en 1961 y logró proclamarse campeón de España en siete ocasiones, un hito que lo situó como referente deportivo de su generación y símbolo de orgullo para su ciudad.
Su estilo técnico, la inteligencia sobre el ring y la capacidad para esquivar golpes lo convirtieron en un rival respetado dentro y fuera del país. En una época especialmente dura para los deportistas, con escasa protección institucional y grandes sacrificios personales, sus victorias adquirieron un valor que iba más allá de lo competitivo. Para muchos almerienses representó la posibilidad de abrirse camino desde la periferia a base de constancia y trabajo.
Con el paso de los años, su figura trascendió el ámbito estrictamente deportivo. Amante de la música y colaborador en programas de radio locales, José Bisbal cultivó una sensibilidad artística que terminaría influyendo en la vocación de su hijo menor. Décadas después, David Bisbal alcanzaría una proyección internacional inédita para un artista surgido de Almería, pero siempre ha reconocido el peso emocional de sus raíces familiares.
Las referencias públicas del cantante hacia su padre han sido escasas, aunque profundamente emotivas. El pasado mes de diciembre, coincidiendo con su cumpleaños, le dedicó un mensaje en el que lo describía como “el primer campeón de España de boxeo nacido en Almería” y recordaba la dureza de aquellos años, “cuando era muy fácil que te engañaran”. También evocaba imágenes personales, como imaginarlo corriendo por La Molineta o subiendo el Tibidabo de Barcelona, y lamentaba no poder mantener ya conversaciones con él debido al avance de la enfermedad.
Ese deterioro progresivo marcó la etapa final de la vida del exboxeador. La familia eligió preservar la privacidad del proceso, priorizando el acompañamiento cercano frente a la exposición mediática. Su muerte cierra así un periodo atravesado por la memoria, la fragilidad y el cuidado silencioso.
En Almería, su recuerdo permanece asociado a una época en la que el deporte funcionaba como motor de identidad colectiva. Antiguos aficionados y cronistas locales coinciden en destacar su disciplina, su cercanía y el respeto que despertaba fuera del ring. No fue solo el padre de una estrella musical, sino un deportista que contribuyó a construir comunidad a través del esfuerzo y la superación.
La pérdida llega en un momento de madurez artística para David Bisbal, que en los últimos años ha reforzado su vínculo con sus orígenes. La relación entre padre e hijo, marcada por la admiración mutua, explica en parte el silencio actual del cantante, que parece haber elegido el recogimiento como forma de despedida.
La despedida de Bisbal
El cantante almeriense se ha despedido de su padre a través de las redes sociales, comunicando a su vez la noticia de su fallecimiento. "Papá, hoy te quedas a vivir dentro de mi corazón. Sabemos que allá arriba seguirás siendo un luchador, ganando todos los combates en el cielo", ha compartido el artista junto a una selección de imágenes de la juventud de José Bisbal, incluída su etapa como boxeador profesional.