La actuación de la irreverente Metrika con El Táser de mamá en Televisión Española el pasado sábado en La Casa de la Música ha levantado una polvareda de odio, críticas e indignación entre algunos sectores de esta nuestra gran e ilustre sociedad que a veces no sabe ni por dónde le viene el aire ni cuál es la función de una televisión estatal: ser cronista reflejando todos los espectros artísticos, culturales, territoriales y estéticos de una sociedad en permanente movimiento, gusten más o menos.
“Mi perro hacía igual y hubo que dormirlo”, expresaba uno. "¿No os da vergüenza decir que se gaste impuestos en esta putísima mierda? ¿Esas son vuestras prioridades?, rebuznaba una señora muy enfadada. Otro se atrevía con un análisis más exhaustivo a nivel sanitario: “Quien escuche esto tiene un alto grado de discapacidad”.
Pero esto no es nuevo, el tiempo es circular y todo en esta vida se repite, absolutamente todo. Conviene recordar que el grupo de punk-rock femenino Las Vulpes protagonizó en 1983 -época de apertura máxima de RTVE tras el franquismo- la actuación de Me gusta ser una zorra, emitida en pleno horario infantil en el programa Caja de Ritmos, que desató otra ola de quejas masivas. Aparte del sonado estribillo, la vocalista Loles Vázquez cantaba “Prefiero masturbarme yo sola en mi cama / antes de acostarme con quien me hable del mañana”, dejando atónitos a estratos conservadores de la sociedad, los convencionalismos del matrimonio y una seriedad sobria que tenía alergia a cualquier mota contestataria. Hasta el periódico ABC declaró que la actuación “degradaba a la sociedad española [...] Subleva al padre de familia e indigna al ciudadano responsable”. Vaya por dios. Y ojo, que hasta la Fiscalía presentó una querella por un presunto delito de escándalo público que llevó a Jesús Ordovás, director del programa, a cancelar el espacio y dimitir.
El caso es que, pese a las presiones, la hoja de ruta parecía clara en TVE: seguir visibilizando las nuevas formas de expresión artísticas y subversivas de un país en ebullición y ávido de libertad. Ese mismo año Loquillo cantó en el programa La Edad de Oro su No bailes Rock and Roll en El Corte Inglés -símbolo español de estatus y tradición- donde dejaba perlas como “Una nueva moda tenía que nacer / Ya es primavera en El Corte inglés / Agáchate, que le tiene que entrar bien / No bailes rock and roll en El Corte inglés / Ríete de sus empresarios ye-yes”.
Dos años después Eskorbuto interpretó su canción Os engañan en el programa La Bola de Cristal donde cargaban contra los deseos impuestos del mercado y la publicidad. En aquella época, el mítico grupo de Alaska y los Pegamoides también fueron invitados por TVE al programa que conducía José María Íñigo, Estudio Abierto, para cantar Alta Tensión y la legendaria Bailando donde hacía gala de “Bebiendo, me paso el día bebiendo / La coctelera agitando llena de Soda y Vermut [...] Tengo el cuerpo muy mal pero una gran vida social”. Este tipo de frases, en realidad, no dista mucho de las que confecciona Metrika, pero en vez de por el alcohol y el vermut, Metrika está afectada de la mente entre desquicies y ansiolíticos pero también con una gran vida social…y sexual, como canta en Barbietúricos: “Tranki, Valium, morfina, litio / le pongo el xanax en mi toto y se lo come”. Lo mismo pero con diferentes códigos generacionales. Todo viene a ser lo mismo, que se repite cíclicamente cada cierto tiempo.
El presentismo inmediato nos hace olvidar el pasado, pero en él están las respuestas a muchos de los fenómenos e indignaciones del presente. La misma Alaska y Santiago Segura fueron los encargados de presentar en 2015 en TVE a Pxxr Gvng, uno de los grupos más abrasivos y puntales de lanza de la generación trap que inyectaron sentir nihilista y acidez vocal, y que en su momento la prensa y público los tildaba casi de “apestados”, “yonkis” o “mal ejemplo para tus hijos”. 11 años después, el consenso es abrumador por la aportación musical de sus miembros y la expansión española en el mercado internacional. Lo que pasa es que ahora son ricos, por eso los respetan.
El caso es que TVE hibridó el pasado sábado a cosmovisiones artísticas y virtuosas como Mónica Naranjo, Raphael o Manuel Carrasco, pero también hubo espacio para el sentir contemporáneo febril y ansioso de artistas jóvenes como Natalia Lacunza, La Plazuela y Metrika. Así debe ser la representación cultural en una televisión estatal: de los altos mundos y de los bajos mundos, pero sin complejos y sin miedos. Como debe ser. Por poner una pega: para la próxima que también llamen a La Zowi y cante Bitch Mode.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.