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Cine

Woody Allen en un acto junto a Ayuso y Almeida: “Estoy rotundamente en contra del fascismo”

El cineasta presenta su película número 51, una comedia que rodará durante seis semanas en Madrid y Aranjuez con tres millones de euros de patrocinio público

Amanda Ramos, redactora de ElPlural
Presentación de la nueva película de Woody Allen con Almeida y Ayuso. RTVE.

Presentación de la nueva película de Woody Allen con Almeida y Ayuso. RTVE.

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Woody Allen ha vuelto a elegir una ciudad europea para convertirla en personaje. Esta vez será Madrid. El director neoyorquino, de 90 años, presentó este jueves su próxima película acompañado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. Entre detalles sobre diplomáticos, calles madrileñas, localizaciones y financiación pública, la rueda de prensa dejó además una declaración que terminó robando parte del foco al propio largometraje. Preguntado por el auge de los movimientos fascistas, Allen fue categórico: “Estoy rotundamente en contra del fascismo”, tanto si aparece “en el Gobierno” como si lo hace “en el teatro”.

Madrid tiene cierta experiencia convirtiéndose en decorado, pero esta vez ha decidido pagar también por aparecer en los créditos emocionales. Tres millones de euros entre Comunidad y Ayuntamiento, 1,5 millones aportados por cada administración, acompañarán la nueva película de Woody Allen, un proyecto todavía sin título definitivo cuyo rodaje comenzará el próximo 5 de octubre. La capital aspira a hacer algo más que prestar calles y edificios, quiere convertirse en uno de esos lugares que salen del cine con una segunda vida turística.

El propio Allen ha explicado muchas veces que le interesan las ciudades casi tanto como sus personajes. “Amo las ciudades, no soy alguien que ame los países”, afirmó durante la presentación. Nueva York fue durante décadas su territorio natural; después llegaron Londres, París, Barcelona o San Sebastián. Ahora el turno corresponde a Madrid, una ciudad que, según contó, ha recorrido repetidamente buscando localizaciones y que considera “exótica” y atractiva por una arquitectura donde conviven edificios de distintas épocas.

Una comedia entre diplomáticos y hombres de negocios

De la película se sabe todavía menos de lo que seguramente gustaría al departamento de Turismo. Allen la definió como una comedia ambientada en el mundo diplomático y empresarial, escenario para el que, asegura, Madrid le parecía especialmente apropiada. Será su largometraje número 51 y se rodará durante aproximadamente seis semanas en más de 30 localizaciones de Madrid y Aranjuez.

El reparto principal incluye a Alexi Wasser, Jemima Kirke, Peter Vives, Marton Csokas y Jakob Oftebro, a los que se sumarán intérpretes españoles como Jordi Mollà y Paloma Bloyd. También está prevista la participación de más de 700 extras y figurantes, además de un equipo técnico integrado mayoritariamente por profesionales españoles.

Peter Vives interpretará a un diplomático y Alexi Wasser a su esposa. La propia actriz ha apuntado una pista interesante para los seguidores del cineasta al comparar el tono del proyecto con Misterioso asesinato en Manhattan, una de esas comedias de Allen en las que una relación sentimental puede acabar convertida, casi sin darse cuenta, en una pequeña intriga criminal.

El título, en cambio, continúa abierto. Durante meses el proyecto ha circulado bajo la denominación provisional WASP 2026, unas siglas habituales en las producciones del director, pero Allen aseguró que suele esperar a terminar la película para bautizarla. Hay una condición que sí está escrita de antemano, Madrid deberá aparecer en el título definitivo, como parte de los acuerdos de patrocinio firmados con las instituciones madrileñas.

Tres millones para que Madrid salga bien en pantalla

La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento han comprometido 1,5 millones de euros cada uno, lo que eleva a tres millones el apoyo institucional al proyecto. En el caso municipal, esa aportación supone el 12,5% de un presupuesto total calculado en unos 12 millones de euros. El Consistorio estima además que buena parte de ese dinero se gastará en la ciudad y que la producción tendrá un impacto relevante sobre el empleo directo e indirecto vinculado al rodaje.

El interés institucional resulta bastante transparente. No se trata simplemente de ayudar a financiar una película, sino de utilizar el cine como escaparate turístico. El acuerdo contempla que una parte del filme muestre espacios exteriores reconocibles de Madrid. La operación recuerda inevitablemente a otros romances cinematográficos de Allen con las ciudades que visita: Vicky Cristina Barcelona, Midnight in Paris o Rifkin's Festival.

La rueda de prensa, sin embargo, acabó entrando por un momento en un terreno bastante alejado del argumento de la película.

Allen evitó pronunciarse sobre las protestas relacionadas con la vivienda que se estaban produciendo en Madrid. Preguntado por ellas, reconoció inicialmente no conocerlas y recordó que nunca se ha considerado un cineasta político. “Trato las relaciones entre personas, romances”, explicó, añadiendo que sobre asuntos sociales conoce fundamentalmente lo que lee en la prensa.

La respuesta cambió cuando la pregunta fue directamente sobre el fascismo.

El cineasta manifestó entonces su preocupación por su crecimiento y dijo estar “rotundamente en contra del fascismo”, cualquiera que sea la forma en la que aparezca. También advirtió de que el mundo atraviesa una “fase crítica” y expresó su rechazo a los fenómenos autoritarios, ya aparezcan relacionados con el Gobierno, la censura o incluso con el ámbito cultural.

El director comenzará a rodar en los próximos días. A sus 90 años, conserva además una forma bastante poco solemne de explicar su manera de trabajar. Ha reconocido que ahora utiliza tomas largas porque le resulta más cómodo evitar interrupciones para recolocar cámaras e iluminación. “Solo quiero rodar e irme a casa”.

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