Cuando uno piensa en intérpretes españoles que hayan aparecido en las películas de Harry Potter, la primera persona que te viene a la cabeza es la actriz Natalia Tena. No es algo que, obviamente, sorprenda, puesto que su nombre y apellido no resuenan en absoluto a anglosajón. Y es que, aunque nació en el Reino Unido, sus dos padres eran españoles y, como no podía ser de otra manera, la intérprete de Nymphadora Tonks también continúa ligada a nuestro país.
Así mismo, otra protagonista de Harry Potter también tiene un vínculo, quizás un poco más difuso, con España. Es, sin duda, una de las intérpretes británicas más laureadas de todos los tiempos y también formó un singular tándem cinematográfico y en la vida real con uno de los directores de Hollywood más singulares de los últimos años, Tim Burton, aunque ya se separaron desde hace años.
Con estos datos biográficos, pocos son los que no han adividado de que estamos hablando de la actriz Helena Bonham Carter, que interpreta a Bellatrix Lestrange desde Harry Potter y el prisionero de Azkaban, la tercera parte de la saga. Pero es que, además de haber interpretado a la hermana de Sirius Black, también son célebres sus trabajos en películas como Sentido y Sensibilidad, de Ang Lee, en Alicia en el País de las Maravillas, de Tim Burton, sin olvidar El discurso del rey, probablemente una de las cintas más premiadas de su trayectoria.

La curiosa vida de Helena Bonham Carter, una actriz de 'Harry Potter' con ascendencia española
Helena Bonham Carter, nacida en Londres en 1966, esconde una historia familiar sorprendente que la conecta directamente con España. Y es que su madre, Elena Propper de Callejón, es hija de un diplomático español, Eduardo Propper de Callejón, que dejó una huella en la historia al ayudar a miles de judíos a escapar de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Hijo de un diplomático judío de Bohemia y su madre era hija de un diplomático español, Propper de Callejón nació en Madrid en 1895. Al acabar la Guerra Civil Española en 1939 es enviado como Primer Secretario a la Embajada española en París, ciudad que abandona en abril del año siguiente conforme la ciudad de la luz es invadida por las tropas nazis, al igual que el resto de servicios diplomáticos.
Se dirige al sur y recala en la ciudad de Burdeos. Al llegar, se dirige al consulado de España, que encuentra cerrado (el cónsul había huido) y con miles de personas --judíos y no judíos-- esperando en la puerta para poder conseguir un visado que les permita pasar por España y llegar a Portugal, que era un país neutral, y desde el cual ya poder huir a otros lugares y de esta forma que no les persiguieran los nazis.

Ante este problema, el diplomático no duda ni un segundo y con la ayuda del Cónsul portugués Aristides de Sousa Mendes, decide expedir tantos visados como pudo que permitían a estas personas estar 3 días en España, que era un tiempo más o menos suficiente para que pudieran atravesar el país y llegar a Portugal. Aunque no existe una cifra exacta debido a la desaparición de numerosos registros, se estima que Eduardo Propper de Callejón llegó a expedir más de 1.500 visados entre el 18 y el 22 de junio de 1940.
Lo más llamativo es que Propper de Callejón actuó a contracorriente de las directrices del Gobierno franquista. Con Ramón Serrano Suñer al frente de Exteriores y una Europa que parecía encaminarse hacia un triunfo nazi, las autoridades españolas trataban de aproximarse a las posiciones defendidas por Alemania. En ese escenario, la decisión del diplomático de facilitar visados a quienes huían de la persecución acabó teniendo un coste personal que no tardó en materializarse: le cesaron de su cargo y le quisieron enviar al Consulado español en Larache, algo que tuvo a bien en rechazar.
La labor humanitaria que llevó a cabo no se tradujo en reconocimientos dentro de la diplomacia española. Aunque continuó desempeñando distintos cargos en el servicio exterior, jamás obtuvo el nombramiento de embajador, algo que muchos atribuyen a su actuación durante la crisis de los refugiados. Su carrera concluyó con su jubilación en 1965, y murió en 1972. Años después, en 2007, fue galardonado con el título de Justo de las Naciones ortorgado por la Yad Vashem, el Centro Mundial de Conmemoración de la Shoá.
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