Sobre el papel, la nueva película protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson podría venderse como un drama romántico con envoltorio sofisticado. Una pareja atractiva, joven, brillante y aparentemente feliz se prepara para casarse. Todo muy bonito, todo muy de catálogo emocional de clase media alta. Hasta que la película decide quitar el mantel de golpe y dejar al descubierto lo que había debajo. Miedo, culpa, deseo de control y una cantidad bastante reconocible de hipocresía.

La premisa es sencilla, pero venenosa. Emma y Charlie están a punto de dar el paso definitivo. Se quieren, o eso parece. Se conocen, o eso creen. Y ahí está precisamente la trampa. Porque El Drama no va tanto de si una relación sobrevive a un secreto como de qué hacemos cuando la persona que amamos deja de encajar en la versión que habíamos construido de ella.

Sin entrar en spoilers, la película introduce un elemento del pasado que rompe la armonía de la pareja y convierte lo que parecía una cuenta atrás hacia la boda en una especie de juicio íntimo. No un juicio con toga y martillo, sino uno mucho peor. El juicio doméstico, emocional, moral. Ese en el que quien ama también acusa, quien escucha también sospecha y quien perdona quizá solo está esperando el momento oportuno para cobrar la deuda.

Kristoffer Borgli entiende muy bien algo que el cine contemporáneo a veces olvida. No hace falta un gran giro de guion para generar incomodidad. Basta con una conversación bien escrita, una mirada sostenida unos segundos de más o una frase aparentemente razonable que, al escucharla dos veces, revela una crueldad bastante fina. El Drama se mueve en ese territorio resbaladizo donde nadie tiene toda la razón, pero casi todos quieren tenerla.

Y ese es uno de sus grandes aciertos. La película no reparte carnés de buenos y malos. No subraya con rotulador fluorescente quién merece nuestra simpatía y quién debe ser expulsado del relato. Al contrario. Incomoda porque obliga al espectador a cambiar de postura varias veces. Uno empieza entendiendo a un personaje, luego sospecha de él, después se enfada con el otro y, al final, acaba preguntándose si no estará juzgando desde el mismo lugar hipócrita que la película está criticando.

Zendaya está especialmente bien porque no interpreta a Emma como un enigma de manual, sino como alguien que ha aprendido a controlar lo que muestra. Su personaje no necesita grandes explosiones para resultar interesante. Hay algo en su contención, en esa forma de medir cada palabra, que hace que el espectador no sepa nunca si está ante una víctima, una superviviente, una manipuladora o simplemente una persona intentando seguir adelante sin que el pasado la devore.

Robert Pattinson vuelve a demostrar que su carrera posterior al fenómeno adolescente ha sido una de las más inteligentes de su generación. Charlie podría haber sido el típico hombre herido, noble y confundido. Pero Pattinson lo llena de grietas. Su dolor nunca es completamente limpio. Su desconcierto tiene algo de ego. Su necesidad de saberlo todo parece, a ratos, menos amor que propiedad. Y eso vuelve al personaje mucho más interesante.

Lo más potente de El Drama no está solo en la historia de pareja, sino en lo que esa pareja representa. Emma y Charlie funcionan como una miniatura de nuestro presente, una sociedad que habla todo el día de empatía, salud mental, deconstrucción y segundas oportunidades, pero que en cuanto aparece una mancha real en el expediente de alguien corre a levantar el dedo acusador.

El Drama es una película sobre el amor, pero no sobre el amor bonito. Habla del amor cuando se mezcla con el orgullo, con la sospecha, con la necesidad de poseer la verdad completa del otro. Habla de cómo convertimos la intimidad en interrogatorio y de cómo, a veces, decimos querer conocer a alguien cuando en realidad solo queremos confirmar que no nos va a decepcionar.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora