María Dolores de Cospedal con el alcalde de Socuéllamos en la Torre del Vino. María Dolores de Cospedal con el alcalde de Socuéllamos en la Torre del Vino.



La presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal, debió sentirse magnánima, como Calígula, Tiberio, Augusto o Nerón, pero no desde El Palatino romano sino desde el undécimo piso de la llamada Torre del Vino de Socuéllamos (Ciudad Real), una obra faraónica de 40 metros de altura que costará un total de 4,5 millones, cuyo mantenimiento supera los 400.000 euros anuales y que los promotores de este “despilfarro”, como lo catalogan los socialistas, esperan unos ingresos de 9.000 euros/año y la creación de un solo puesto de trabajo (ver cuadro financiación). No es broma. Es dantescamente real, tanto como las declaraciones de la también secretaria general del PP que, entre otras joyas dialécticas de “altura”, dijo que el nuevo Museo Torre del Vino de Socuéllamos, sede  del acto de presentación de los espumosos de la región, es “un marco incomparable para situar por todo lo alto los vinos espumosos de nuestra tierra”. “Por todo lo alto”, en eso lleva toda la razón.

Once millones de deuda
Con estos sólidos datos no es de extrañar, entonces, que el PSOE ciudadrealeño denuncie públicamente esta inservible obra, máxime si como está contrastada y probada el Ayuntamiento mantiene una deuda activa de 11 millones de euros. Un endeudamiento escandaloso para una localidad de apenas 13.000 habitantes que tendrán que pagar cada uno de ellos 800 euros si no quieren que sus hijos y nietos estén hipotecados de por vida. Y todo porque una noche agostera manchega a un regidor, de cuyo nombre si se acordarán todos sus vecinos, se le ocurrió la peregrina idea de levantar una torre, sin aspas, ni quijotes ni sanchos, y construir en torno a ella una urbanización tan polémica o más que los 40 metros de altura del megalítico sueño del “alcalde emperador”, como lo define el PSOE.

El hijo del alcalde y las redes sociales
“Despilfarro” que no ha pasado desapercibido en la redes sociales, donde queda claro, como lo ha podido contrastar ELPLURAL.COM, que la obra final de urbanización de la Torre se ha adjudicado a la empresa de ingeniería Ingenyarq, compañía que, según las redes y que este periódico no ha podido ni confirmar ni desmentir, ha fichado al hijo del alcalde. Lo que sí conocemos son las declaraciones de la portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Socuéllamos, Elena García, quien ha dicho que “no hay nada que celebrar en torno a la obra faraónica que se ha levantado”.

Otras obras “inutilizadas o inútiles”
Está claro que Sebastián García busca iconos arquitectónicos para ser recordado por la historia municipal de Socuéllamos. La realidad, sin embargo, lo sitúa como uno de los alcaldes más despilfarradores de España. En este sentido, la también concejala Vanessa Sáez pone en duda la utilidad de esta infraestructura, e incluso el tiempo que permanecerá abierta, al recordar lo que ya ha sucedido con otras obras llevadas a cabo en el pueblo por el equipo de Gobierno del Partido Popular, como son el auditorio “Reina Sofía” o la sala de exposiciones, espacios cerrados el 90% del tiempo. Por ello ha mostrado su oposición a obras de este tipo porque “mientras Sebastián García nos está vendiendo a bombo y platillo este modelo de despilfarro y de inversiones de fachada, vemos cómo servicios fundamentales que verdaderamente pueden mejorar la vida de los socuellaminos se deterioran año a año”. Como ejemplos, Sáez ha citado la ludoteca cerrada o la amenaza de cierre que se cierne sobre la guardería municipal.

Sebastián, “El bien pagao”
Sea como sea, la Torre del Vino del megalómano alcalde de Socuéllamos solo será rentable si todos los años es visitada por 133.000 personas, algo tan improbable como que el regidor Sebastián García renuncie a su sobresueldo de 18.328,62 euros (12.547,14 del ayuntamiento), a pesar de ganar todos los años la friolera de 75.000 euros por su condición de senador. Y es que García, alcalde de la localidad manchega desde 1995, cobra todos los meses más de 6.000 euros de la Cámara Alta, aunque no lo recoja en su declaración de bienes (ver declaración). Pero para eso estamos los medios de comunicación, para recordar los “olvidos” de sus señorías del PP.