“Somos porque tenemos memoria. Cada uno de estos 3.887 hombres y mujeres tienen derecho a su memoria, a ser recordados por lo que verdaderamente eran y no por lo que les acusó y condenó un régimen ilegitimo y criminal”. Con estas palabras, el presidente de la Diputación de Ciudad Real, el socialista José Manuel Caballero, justificaba el merecido homenaje que la institución ha rendido a las víctimas ciudadrealeñas con las que el régimen genocida franquista se cebó, reprimiendo y violando los derechos humanos, especialmente de los trabajadores y trabajadoras, de las gentes de la cultura y la educación, y de los afiliados de las organizaciones políticas y sindicales que les representaban.

Una iniciativa a imitar

Una iniciativa que por su contenido humano y su carga emocional, además de reparadora y pionera en la obligada aplicación de la Ley de la Memoria Histórica, que no pocos dirigentes políticos, sobre todo del PP, se niegan a ejecutar, debería ser imitada por el resto de las administraciones, que de mirarse en el espejo de la Diputación de Ciudad Real a buen seguro que recatarían la memoria de las cientos de miles de personas que fueron asesinadas por el genocida y dictadorzuelo Francisco Franco por defender la libertad y la democracia de la que hoy gozan los españoles, incluidos aquellos que se niegan a reconocer una realidad, plasmada este martes en el patio de la institución provincial que preside José Manuel Caballero.

Emoción y lágrimas que no caerán en el olvido

La Diputación de Ciudad Real no sólo ha servido de escenario para la celebración del primer acto institucional en memoria de los vecinos y vecinas de la provincia que fueron represaliados por el régimen franquista, sino que ha acogido la conmemoración más emotiva de todas las que se recuerdan, no porque los dos patios que dan acceso a las estancias de la primera planta del palacio provincial estuvieran atestados como nunca de gente de la calle, sino porque muchas de las personas anónimas que han presenciado la celebración han visto cumplido el deseo largamente pretendido de recuperar la memoria de sus seres queridos, de aquellos que perdieron la vida por defender sus ideas.

Ojos cansados, envejecidos y enrojecidos de los que han brotado lágrimas de alegría porque el nombre de sus padres, sus tíos o sus hermanos ha sido rescatado del olvido y con ello sus vidas, sus anhelos e, incluso, sus deseos póstumos. Sin duda la lectura de dos misivas guardadas con celo desde hace años y en secreto durante décadas han despertado conciencias y han otorgado carta de naturaleza a la afirmación que ha hecho José Manuel Caballero, que tras reconocer ser el “día más feliz” desde que accedió a la Presidencia de la Diputación, subrayó que con el homenaje “no se reabren heridas, sino que se ayuda a cicatrizar un pasado que debe ser recordado sin ir contra nadie”.

Trabajo científico y profesional

Caballero ha reconocido que no podía mirar hacia otro lado e “ignorar una demanda latente de una parte importante de nuestra sociedad, que no estaba siendo atendida por la Administración del Estado, a pesar de que les corresponde en primer lugar al existir la Ley de la Memoria Histórica que les obliga y que está vigente desde 2007”. Para ello puso en marcha un programa de recuperación de la memoria democrática de Ciudad Real, echando mano de investigadores, historiadores y antropólogos, que aportaran un trabajo multidisciplinar de profesionales con experiencia, reconocimiento y credibilidad en este campo. De ahí que buscara la colaboración de los profesores de la Universidad de Castilla-La Mancha e impulsara el convenio con el Centro de Estudios de Memoria y Derechos Humanos (CIEMEDH) perteneciente a la UNED, que ha dado como fruto un detallado informe.

“Mapas de la Memoria”

El presidente de la Diputación señaló, asimismo, que el proyecto “Mapas de Memoria” no acaba con la entrega del estudio que reconoce a 3.887 víctimas, de las que 85 son mujeres  (precisamente el día del homenaje se sumó otra más), sino que a partir de ahora los investigadores que colaboran en este proyecto de recuperación de la memoria democrática de la provincia, seguirán contando con la colaboración institucional y económica de la Diputación provincial.

Desgarradores testimonios

¡Por fin!, de esta forma, se ha restablecido la memoria de las víctimas y ante la certeza de que finalmente no caerán en el olvido sólo hubo palabras agradecidas con las que mitigar recuerdos amargos de niñez o de juventud temprana. Testimonios desgarradores como los expresados por los familiares de las hermanas Rufina y Beatriz Úbeda Palomares, de 24 y 22 años de edad, respectivamente, sentenciadas por una de las consideradas “señoritas” del pueblo. Como lavanderas guardaban su turno, para recoger agua de la fuente de la localidad ciudadrealeña de Malagón, y no permitieron que aquella mujer privilegiada pasara delante de ellas.

Al día siguiente fueron detenidas por la Guardia Civil y tras varios meses en prisión, fusiladas en el cementerio de Ciudad Real.  Advirtieron a su madre que llevarían consigo un lazo rojo, para que las reconocieran, si algún día buscaban sus restos, según narraron a la Cadena SER.