Mariló Montero nada contracorriente. Mientras la oposición, los sanitarios y buena parte de la sociedad justifican que Ana Mato debe ser destituida por su mala gestión de la crisis del ébola, la presentadora de La 1 aparece criticándoles porque considera “simplista” que se pida la dimisión de la ministra, “cuyo único defecto es ser tímida”.

Tras la polémica entrevista con Javier Limón
En un artículo en el Diario de Sevilla, bajo el titular "Mato no mata", la presentadora se vuelve a poner a tiro al defender a Mato, mientras aún colea en las redes sociales su entrevista al marido de la enfermera contagiada, Javier Limón, en la que le instó a no emprender acciones legales contra Sanidad, porque, según dijo la presentadora, “es feo judicializar algo que es un ejemplo a nivel mundial”.

Contra los que piden la dimisión de Mato
En su artículo, Montero vuelve a defender a la ministra de Sanidad, al considerar que "sería simplista reducir la crisis del ébola, perfectamente controlado hasta ahora, pidiendo la dimisión de una ministra cuyo único defecto es ser tremendamente tímida pero magnífica gestora".

"Sólo un perro sacrificado"
La presentadora minimiza la pésima gestión de la crisis del ébola desde la Consejería de Sanidad de Madrid y desde el Ministerio de Sanidad y concluye que ha habido un final feliz en el que “sólo ha sido sacrificado un perro que tenía altas probabilidades de estar contagiado".

Mato "se expuso ... y salió de negro"
Mariló Montero se remonta a la primera comparecencia de Mato para informar del contagio de Teresa Romero y considera que la ministra “se expuso ante las cámaras” con “la mínima información”.

“Ella no es médico, por lo que dejó que fueran ellos quienes explicaran los detalles del caso", escribe la presentadora en el Diario de Sevilla para justificar la desastrosa comparecencia de la ministra. Incluso, hace un absurdo comentario sobre la vestimenta de Ana Mato para argumentar que no se pensó dos veces salir ante los medios: "Salió de negro porque ese día en su agenda no tenía previsto ningún acto público. El negro no es un color que suela usar para vestirse", pero "priorizó el contenido a la forma".

"En 48 horas contuvo la situación obedeciendo los protocolos establecidos por la OMS, y fue más allá cuando los veía insuficientes”, añade Montero.