La socialista vizcaína María Guijarro, periodista de formación y con una amplia trayectoria en cooperación internacional, se ha consolidado como una de las voces más firmes del PSOE en materia de igualdad. Tras su paso por la Diputación de Bizkaia y su labor como diputada en el Congreso, donde impulsó iniciativas como la Ley de Paridad y la renovación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, Guijarro asumió recientemente la Secretaría de Estado de Igualdad, un cargo desde el que busca reforzar las políticas públicas orientadas a la protección de las mujeres y la erradicación de la violencia machista. 

ElPlural ha hablado con la secretaria para conocer cuáles son las principales preocupaciones de este órgano inscrito en el Ministerio de Igualdad y qué aportaciones ha ofrecido en materia de género durante este año. 

Pregunta (P): ¿Cuál es el balance que hace la Secretaría de las violencias machistas y feminicidios 2025?

Respuesta (R): El 2025 nos ha demostrado una vez más que la violencia machista tiene que ser la principal cuestión de Estado de este país. Es el principal problema de seguridad de este país. Este año llevamos contabilizadas 40 mujeres asesinadas, tres menores y 20 personas huérfanas. Un país como España, en pleno siglo XXI, no se puede permitir una cuestión de violencia machista de este nivel. Tenemos que seguir mejorando en la coordinación interinstitucional. Es uno de los retos fundamentales de esta sociedad. Tienen que estar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, todo el Poder Judicial, todos los servicios sociales, absolutamente toda la sociedad coordinada para intentar conseguir erradicar la violencia machista. Además, ha sido un año en el que hemos tenido un hito en torno a la violencia machista, que es el Pacto de Estado de Violencia Machista. Se aprobó en febrero de 2025 en el Congreso de los diputados y diputadas. Es un pacto que nos ha hecho extender las medidas en contra de la violencia machista. Hemos pasado hasta 461 medidas y hemos aumentado el presupuesto. Hemos dotado de un presupuesto de 1.500.000.000 en los próximos cinco años. A mí me parece fundamental que sigamos poniendo el foco ahí. No podemos permitirnos un país como España en pleno siglo 21. En este momento, en noviembre de 2025, 40 mujeres fueron asesinadas por el hecho de ser mujeres.

P: ¿En un contexto de desinformación digital y redes sociales, qué papel cumplen estas en relación con las violencias machistas, especialmente entre las jóvenes?

R: La violencia machista no presenta grandes diferencias entre el ámbito digital y el presencial. La principal variación radica en que el entorno en línea amplifica el mensaje machista y misógino, y permite que llegue, mediante los algoritmos, a un público muy concreto, especialmente a la juventud, que se expone de manera continuada a estos discursos de odio. Estos mensajes cuestionan los avances del feminismo y sitúan a las mujeres como un supuesto problema para una parte significativa de los hombres. Los datos indican que los jóvenes varones de este país se informan mayoritariamente a través de las redes sociales, donde reciben contenidos abiertamente misóginos y antifeministas. Asimismo, las estadísticas muestran que más del 70 % de las mujeres que participan en entornos digitales han sufrido alguna forma de acoso, una realidad que requiere intervención. La sensibilización y la educación deben ser pilares esenciales, especialmente por la relación entre la violencia digital y la difusión de contenidos pornográficos de carácter violento. También estamos desarrollando campañas de sensibilización. Este verano se lanzó una en la que se señalaba que el teléfono móvil es uno de los espacios donde más violencia se ejerce, y otra centrada en la pornografía. Es fundamental que la juventud aprenda a contrastar la información que recibe a través de las redes sociales. Sin embargo, este trabajo no puede recaer únicamente en las instituciones. La lucha contra estos discursos misóginos debe abordarse desde todos los ámbitos: la familia, la escuela, los espacios no formales, el deporte y, por supuesto, las instituciones. De lo contrario, será imposible frenar el crecimiento exponencial del acoso en entornos digitales, donde la cosificación de las mujeres se manifiesta de manera especialmente intensa.

P: ¿Qué aporta la reciente campaña lanzada por la Secretaría en materia de deporte? 

R: Estamos convencidas de que el deporte es un elemento transversal en nuestra sociedad. En nuestro país constituye un referente y posee una gran fuerza simbólica; España es, además, un país destacado en el ámbito deportivo. Por ello, quisimos implicar a todo el sector deportivo en la lucha contra la violencia machista, ya que todos los estamentos sociales deben participar en su prevención y erradicación. Para ello trabajamos con el Consejo Superior de Deportes con el objetivo de involucrar a todas las ligas, tanto femeninas como masculinas. Considerábamos especialmente relevante que los jóvenes y los hombres que siguen masivamente deportes como el fútbol, escucharan de sus referentes y jugadores admirados un mensaje claro de rechazo a la violencia machista. El papel de los hombres en este ámbito es fundamental, puesto que son ellos los agresores, y porque los hombres que no son machistas conviven con otros que sí lo son, lo que convierte su posicionamiento en un elemento clave. El deporte nos ha permitido visibilizar esta problemática en las ligas profesionales de balonmano, baloncesto, fútbol y en todas las federaciones deportivas, tanto femeninas como masculinas, subrayando que se trata de un asunto que compete a toda la sociedad. Continuaremos trabajando en esta línea, porque el deporte es un ámbito esencial en nuestro país y debe implicarse activamente en la defensa del “no” a la violencia machista.

P: ¿Qué medidas están impulsando desde la Secretaría para reducir la brecha de los cuidados, que es uno de los mayores obstáculos para una igualdad real y efectiva? 

R: El asunto de los cuidados es una revolución pendiente en España, también en otras regiones geográficas, y nosotras desde el Ministerio de Igualdad trabajamos en otras regiones geográficas también con una alianza por los cuidados y llevamos ya tiempo en ese en ese asunto. Es una cuestión de corresponsabilidad. Sabemos que el 76% del trabajo no remunerado de cuidados recae exclusivamente en las mujeres.  Por supuesto, las carreras profesionales de las mujeres se ven absolutamente mermadas. Si tienes que entrar también a los cuidados. Y por supuesto, nos queda esa transformación mental de los hombres para implicarse en los cuidados. Nosotras hemos trabajado desde hace tiempo con un plan que se llama el Plan Corresponsables, que implica a comunidades autónomas, a ayuntamientos, a entidades locales para intentar hacer trabajar proyectos en los ayuntamientos, en localidades pequeñas. También hemos hecho balance en relación a la corresponsabilidad. En 2025 hemos llegado a 2 millones y medio de niños y niñas en estos proyectos de corresponsabilidad y de cuidados por parte de los hombres. Hemos implicado a todas las comunidades autónomas y a más de 6000 ayuntamientos de toda España en proyectos exclusivos de corresponsabilidad, de conciliación y de cuidados. Es fundamental apoyar esta política pública de corresponsabilidad con presupuesto cada año. Nosotras tenemos presupuestado 190 millones, el 75% lo pone el Ministerio de Igualdad y el 25% lo ponen las entidades locales y las comunidades autónomas, porque es una cuestión absolutamente de cogobernanza también. Pero el reto fundamental es la transformación y la revolución mental y cultural de los hombres para asumir que los cuidados también son su responsabilidad. 

P: ¿En qué aspectos quiere poner el foco la Secretaría de Igualdad de cara al 2026? 

R: El 2026 va a ser uno de los años de las de poner en marcha aún más leyes feministas. Tenemos que ir supervisando algunas que se acaban de aprobar. La ley de paridad es una de ellas. Estamos ya con indicadores comprobando cómo está cambiando muchas decisiones políticas y económicas de nuestro país. Las mujeres somos la mitad de la población y queremos la mitad del poder económico y social. Es ahí donde tenemos que hacer la supervisión de cómo se está implementando esa ley de paridad, en consejos directivos de empresas o en otros estamentos de nuestra sociedad. Pero estamos con unos desarrollos legislativos en estos momentos muy importantes, trabajando muchas leyes, estamos trabajando la Ley de Trata, la ley de abolición de la prostitución, esta reforma del aborto, que no la estábamos contemplando pero que hemos decidido ponerla en marcha porque sabemos que el derecho de prestación del derecho al aborto que tenemos ya las mujeres en este país no está cumplido, porque algunas comunidades autónomas, así lo hacen, no lo cumplen. Así que estamos también trabajando en esto. Estamos también vamos a regular la profesión de agentes de igualdad. Es algo muy interesante para el sector y muy demandado desde hace mucho tiempo y estamos a punto de sacar la Ley de Violencia Vicaria, una de las leyes más avanzadas de nuestro de nuestro entorno, en torno a cómo se utilizan los menores para hacer daño a las madres en torno a la violencia machista. Por supuesto. Además, el 2026 va a seguir desarrollando todo el pacto de Estado. Estas leyes proceden de ahí, la mayoría de ellas. Pero además de eso, vamos a fijarnos en el trabajo con los hombres, con los jóvenes. Son parte de la solución y no parte del problema. Y así queremos que siga. Pero esto tenemos que trabajar mucho más. La ola reaccionaria también cabalga a lomos de los móviles y de los ordenadores. Así que vamos a intentar trabajar ahí también. Todo el asunto de la corresponsabilidad para nosotras es fundamental y vamos a seguir trabajando codo a codo con el movimiento feminista que tanto ha hecho por este país y por el feminismo.

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