Con 51 escaños atribuidos hasta el momento, el PJD logra 18 asientos, frente a los ocho que obtuvo el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM, cercano al rey Mohamed VI), y una cifra similar para el partido nacionalista Istiqlal (PI). Sin embargo, los 51 escaños son todavía un resultado muy parcial, ya que la cámara cuenta con 395 asientos.

Al menos 80 escaños
El PJD, basándose en los recuentos de sus interventores, aseguró esta mañana que tienen "al menos 80 escaños confirmados", según dijo a EFE Lahcen Amrani, portavoz del partido.

Un escrutinio sin irregularidades
El portavoz del PJD consideró que el ministerio del Interior está llevando a cabo de manera correcta el escrutinio.Se espera que el ministro del Interior, Tayeb Cherkaui, comunique en la jornada de hoy los resultados definitivos. Varios diarios locales apuntan que el PJD ganará 100 escaños de un total de 395 de la Cámara de representantes (Cámara Baja).

De los mayores de 18 años votó el 28,5%
La tasa de participación del electorado ha alcanzado un 45% del total de votantes inscritos en las listas electorales, más alta que la conseguida en las anteriores (37%) pero todavía muy baja, pues traducido a los mayores de 18 años significa que sólo votó el 28,5 % del total.

Más poder para el nuevo primer ministro
El próximo primer ministro será el más poderoso de cuantos han tenido Marruecos desde su independencia, ya que la nueva Carta Magna ha supuesto un recorte de las atribuciones del rey en beneficio del jefe del Gobierno que, por ejemplo, podrá ahora nombrar a todos los ministros excepto al de Asuntos Religiosos que sigue dependiendo del monarca.

La nueva Constitución recortó el poder del rey
En junio de este año, el rey Mohamed VI presentó la nueva Constitución, que prevé un cierto recorte de sus poderes y un incremento de los del Gobierno y del Parlamento. El rey deberá elegir al primer ministro, que se llamará presidente del Gobierno, en el seno de la mayoría parlamentaria. Este nombrará a partir de ahora a los ministros, los altos funcionarios, los directores de empresas públicas y los embajadores, aunque para algunos de estos cargos necesitará el aval del monarca.