Porque no contento con poner en la cuerda floja los matrimonios de los homosexuales o el derecho al aborto recientemente obtenido por las mujeres, Mariano Rajoy ha utilizado la última semana de la campaña (quizás porque se siente sobrado) para lanzar dudas sobre la continuidad de la Ley de Dependencia o sobre la posibilidad de dar un paso atrás en la Ley Antitabaco.

Medalla en derechos civiles
El pésimo panorama económico ha arrebatado al PSOE la posibilidad de ponerse alguna medalla en este campo, pero el avance de derechos civiles en la etapa Zapatero es innegable. Sin embargo, las pocas propuestas de Rajoy apuntan a una demolición de toda esta construcción social, lo que no sólo sacaría a España del liderazgo en derechos civiles sino que alejaría al país de Europa, como ya ocurriera en la oscura etapa de la dictadura.

Sin humos en Europa
Los últimos coqueteos de Rajoy con la posibilidad de dar marcha atrás a la Ley Antitabaco (que él y su partido aprobaron) supondrían un anacronismo con esa Europa con la que el líder del PP sueña a la hora de hablar de prestaciones de desempleo y reformas laborales. Porque está terminantemente prohibido fumar en Reino Unido, Francia, Italia, Noruega, Finlandia y así hasta una lista con 13 países. Por no hablar de Estados Unidos, Canadá, la mayoría de países sudamericanos y otros tantos alrededor del globo.

El aborto, un derecho
Este miércoles, en una entrevista en TVE, el líder del PP evitó reconocer que las mujeres tuvieran “derecho” al aborto, aunque sí que necesitaban “ayuda, apoyo e información”. Lo que sí hizo Rajoy fue mencionar la ley anterior y subrayar que durante el gobierno de Aznar se mantuvo. La anterior ley, aunque con excepciones, mantenía que el aborto era un delito, algo que sucede en países muy concretos de Europa, como Irlanda, Liechtenstein, Malta y, por supuesto, el Vaticano. En el resto de países, la mayoría, el aborto es un derecho, como sucede en España desde 2010.

Pioneros en los matrimonios gais
En lo que se refiere a los matrimonios homosexuales, España puede considerarse un país pionero de una tendencia que va en aumento. El nuestro fue el tercer país en reconocer este derecho (vinculado a los Derechos Humanos Universales, según la ONU), después de Holanda y Bélgica. Después han venido otros como Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia y Argentina. Incluso en países en los que existen las uniones civiles pero no el matrimonio –como le gusta a Rajoy- continúa el debate para progresar. Es el caso de Reino Unido, donde el ídolo del candidato popular, David Cameron ha propuesto avanzar hacia el término matrimonio.

La cuarta pata del Estado de Bienestar
Por último, está el novedoso ataque de Mariano Rajoy a la Ley de Dependencia en una entrevista en El País y que ha generado bastante revuelo. Dice el líder del PP que a día de hoy esta ayuda “no es viable”. Este nuevo derecho adquirido es descrito por el catedrático Vicenç Navarro –inspirador de la ley cuando asesoraba a Josep Borrell sobre su programa electoral- como “la cuarta pata del Estado del Bienestar”. Las otras tres serían la Educación, la Sanidad y las pensiones. Materias que supuestamente son intocables para la hipotética tijera de Rajoy, pero de las que la Dependencia no parece que pueda escapar.