El Gobierno ha ganado este martes a la familia Franco después de que el Tribunal Supremo haya avalado, por unanimidad, el procedimiento emprendido por el Ejecutivo de Pedro Sánchez para exhumar los restos del dictador del Valle de los Caídos y trasladarlos al cementerio de El Pardo Mingorrubio, en lugar de a la catedral de La Almudena, como preferían los nietos del general.

La decisión de exhumar a Franco fue de las primeras que tomó el PSOE nada más llegar a La Moncloa vía moción de censura contra el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Consciente de las dificultades que tendría para legislar contando sólo con 84 diputados, Pedro Sánchez confiaba en poder exhibir la salida de los restos del dictador del Valle de los Caídos como símbolo de su paso por el gobierno antes de convocar elecciones.

No fue posible entonces, pero el Gobierno tendrá ahora la oportunidad de concretar su promesa antes de unos comicios. Al menos, lo intentará, como ha confirmado la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, nada más conocer la decisión del Alto Tribunal. En declaraciones a la Cadena Ser, Calvo ha indicado que el Ejecutivo intentará llevar a cabo la exhumación antes de la campaña electoral.

El Valle de los Caídos y Franco

Fue en 1940 cuando Franco mandó construir con el dinero de todos los españoles, incluidos las familias de los represaliados y fusilados, y con el trabajo esclavo de los presos republicanos, un mausoleo en honor a su victoria con armas. 

El Valle de los Caídos, la pirámide de Franco, albergó los restos mortales de unos 20.000 cuerpos del bando “nacional”, completamente identificados, localizados en el Valle y transportados a Cuelgamuros desde casi todas las provincias españolas de manera digna. En cambio, los restos mortales de los más de doce mil republicanos llevados contra su voluntad e ideas para que sirvieran de falso decoro, de “relleno” o para mostrar una falsa e hipócrita imagen “reconciliadora” del “patascortas”, se transportaron sin identificar y de cualquier manera, además de contra la voluntad de las familias.

Muestra de ello es la factura a la que desveló ElPlural.com gracias a la ingente labor de investigación de los memorialistas malagueños y en especial de un luchador de la recuperación de la dignidad como es José Sánchez Gallardo, presidente de la Asociación Contra el Silencio y el Olvido por la Recuperación de la Memoria Histórica.

La tétrica factura 

Factura ataúdes Valle de los Caídos

En este documento de alto valor histórico se pueden comprobar cómo las autoridades franquistas del momento, el 22 de abril de 1959 año en el que se inaugura el Valle de los Caídos, emiten una factura por el traslado desde Málaga de 924 cuerpos o restos mortales al mausoleo franquista de Cuelgamuros.

Lo tétrico y más dramático del hecho está en que la factura de funeraria Alfaro, desglosa 90 cajones (ataúdes) para 10 cuerpos cada uno, los “republicanos” y otras  24 cajas individuales destinadas a los combatientes franquistas. Es decir, incluso en el traslado de sus restos a la última residencia vital, Franco prestó un trato denigrante y diferenciador según fuera el bando al que pertenecieron los fallecidos. Los republicanos hacinados como cuerpos de animales en ataúdes, cajones, de diez en diez, juntos y revueltos, mezclados en esa ignominia del poder y en cambio, los “nacionales” en ataúdes individuales. Como dijo el poeta Gabriel Celaya “enterrados estos como Dios Manda a sus muertos” unos, otros en cambio como cerdos al matadero.

La factura desglosa el coste: 90 cajones “colectivos” a 550 pesetas, total 49.500 pesetas y 24 cajones individuales a 141 pesetas, total 3.384.  El camión de la funeraria para el viaje Málaga-Valle de los Caídos tuvo un coste de 3.384 pesetas y un automóvil para el Jefe de Expedición 3.366 pesetas.  También se recoge el concepto de “mandar varios cajones a pueblos”, lo que indica que no solo se “reclutaron” restos de la capital malagueña, sino también de poblaciones como la de Ronda y otras.

Esta es la factura que el franquismo, por tétrica e indignante, escondió. Como ésta debe haber centenares, las que el franquismo del “Caudillo que ganó la guerra hace 82 años” no quiso que viéramos.