El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a señalar a España como un aliado rezagado en materia de gasto militar y ha advertido de que tendrá que “hablar” con el Gobierno español para que eleve su presupuesto en Defensa. Trump ha insistido en que España es el único país de la OTAN que no se ha comprometido a destinar el 5% de su PIB a gasto militar, el objetivo impulsado por Washington y asumido por el resto de socios.
Las declaraciones se han producido durante una intervención ante el Foro Económico Mundial de Davos, en la que el mandatario estadounidense presentaba la Junta de Paz para Gaza y hacía balance de los principales logros internacionales en el primer año de su segundo mandato. Entre ellos, Trump ha destacado el acuerdo alcanzado en la cumbre de La Haya, donde los aliados de la OTAN sellaron el compromiso de elevar de forma sustancial su inversión en Defensa.
“Conseguí compromisos de prácticamente todos los aliados de la OTAN para aumentar su gasto en defensa hasta el 5% del PIB. Todos menos España. No sé qué está pasando con España”, ha afirmado Trump, subrayando el aislamiento del Ejecutivo español en esta cuestión dentro de la Alianza Atlántica.
El presidente estadounidense ha cuestionado abiertamente la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, sugiriendo que Madrid pretende “aprovecharse” del esfuerzo del resto de socios. “No sé por qué. Vamos a tener que hablar con España”, ha añadido, dejando entrever una nueva ofensiva diplomática para forzar un cambio de postura.
Las palabras de Trump contrastan, sin embargo, con el esfuerzo realizado por España en los últimos años para aumentar su gasto en Defensa. Tradicionalmente uno de los países de la OTAN con menor inversión militar, España ha dado pasos significativos desde 2022 para cumplir con los compromisos adquiridos con la Alianza. Tras el estallido de la guerra en Ucrania y el cambio del contexto geopolítico, el Gobierno aprobó un aumento sostenido del presupuesto de Defensa, recurriendo tanto a incrementos directos en los Presupuestos Generales del Estado como a créditos extraordinarios y reasignaciones de partidas.
España y los compromisos con la OTAN
Gracias a esta estrategia, España ha alcanzado el objetivo del 2% del PIB en gasto en Defensa, una meta que durante años se situó fuera de su horizonte presupuestario y que tradicionalmente la colocaba entre los países con menor inversión militar dentro de la OTAN. El incremento se ha producido de forma progresiva desde 2022, tras el inicio de la guerra en Ucrania y el cambio del contexto de seguridad internacional. Desde entonces, el Ejecutivo ha aprobado aumentos continuados del presupuesto de Defensa, combinando subidas en los Presupuestos Generales del Estado con créditos extraordinarios, ajustes plurianuales y la integración de determinadas partidas —como programas especiales de armamento o gastos asociados a misiones internacionales— en el cómputo total del gasto.
El Gobierno ha explicado que este proceso se ha diseñado para evitar un impacto inmediato sobre otras áreas del gasto público. Según el Ejecutivo, el aumento del presupuesto militar se ha realizado de manera gradual y paralela al mantenimiento de la inversión en otras políticas públicas, en un contexto de crecimiento económico y de ampliación de los ingresos del Estado. La estrategia ha buscado, de acuerdo con esta explicación, compatibilizar el cumplimiento de los compromisos internacionales con la estabilidad de las cuentas públicas.
Desde el punto de vista presupuestario, el salto hasta el 2% ha supuesto un incremento significativo en términos absolutos. El gasto en Defensa se ha elevado en varios miles de millones de euros en un periodo relativamente corto, lo que ha permitido financiar programas de modernización de las Fuerzas Armadas, reforzar la participación de España en operaciones internacionales y apoyar a la industria vinculada al sector de la defensa. Este esfuerzo ha sido presentado por el Gobierno como una muestra del compromiso del país con la seguridad colectiva y con sus socios aliados.
Precisamente por el alcance de este aumento, el Ejecutivo considera que avanzar hacia un gasto equivalente al 5% del PIB —como plantea el presidente de Estados Unidos, Donald Trump— implicaría un cambio de escala de gran magnitud. Elevar el presupuesto militar hasta ese nivel supondría más que duplicar el gasto actual, con efectos relevantes sobre la planificación fiscal. De acuerdo con estimaciones manejadas en el ámbito gubernamental, un incremento de ese tamaño requeriría ajustes significativos en otras partidas del presupuesto, un aumento de los ingresos o un mayor recurso al endeudamiento.
En este contexto, España ha defendido dentro de la OTAN una interpretación de los compromisos que tenga en cuenta no solo el porcentaje de gasto sobre el PIB, sino también otros factores. Entre ellos, el Gobierno señala la participación en misiones internacionales, la aportación de capacidades estratégicas, el papel del país en el flanco sur de la Alianza y la cooperación industrial y tecnológica en materia de defensa. Este enfoque, centrado en una evaluación más amplia de la contribución a la seguridad colectiva, difiere de la posición estadounidense, que aboga por fijar el 5% del PIB como referencia común para todos los aliados.