Pedro Sánchez ha marcado distancias con Donald Trump después de escuchar su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas. El presidente del Gobierno ha calificado de “muy ideológico” y “no respaldado por hechos y datos” el discurso pronunciado este martes por el mandatario estadounidense, que aprovechó la tribuna de la ONU para defender su política exterior, cuestionar nuevamente las advertencias sobre el cambio climático y elevar la presión sobre Irán.

“Creo que fue un discurso muy ideológico, no respaldado por hechos y datos”, afirmó Sánchez durante una entrevista con Jon Stewart para The Weekly Show with Jon Stewart, de la que se difundió un adelanto coincidiendo con la presencia del jefe del Ejecutivo en Nueva York. El presidente español se detuvo especialmente en las posiciones de Trump sobre el cambio climático, la guerra con Irán y Oriente Medio, y sostuvo que algunas de sus tesis tampoco cuentan con un respaldo internacional generalizado.

Sánchez aseguró que las posiciones planteadas por el presidente estadounidense “no están, digamos, ampliamente respaldadas por muchos países en todo el mundo”. Sus palabras llegan después de una intervención en la que Trump volvió a utilizar la Asamblea General como escenario para defender las principales líneas de su política exterior y reivindicar las decisiones adoptadas por su Administración durante los últimos meses.

Sánchez cuestiona el discurso de Trump ante los líderes mundiales

Las diferencias fueron especialmente visibles alrededor de Irán. Trump defendió ante la Asamblea General la actuación de Estados Unidos en el conflicto y aseguró que tiene ante sí una “gran decisión” sobre el futuro de la relación con Teherán. El mandatario planteó la posibilidad de alcanzar un acuerdo que permita avanzar hacia una salida negociada, pero acompañó esa oferta de una amenaza directa: advirtió de que Estados Unidos podría “aniquilar” a Irán si no se alcanza un pacto para poner fin a la guerra. Reuters confirmó que el presidente estadounidense combinó durante su intervención esa amenaza con mensajes sobre la posibilidad de un entendimiento diplomático.

Horas después, Trump afirmó que representantes de Estados Unidos e Irán habían mantenido conversaciones y aseguró que confiaba en que ambos países pudieran acabar llegando a un acuerdo. La contradicción entre una retórica extremadamente dura desde la tribuna y la negociación desarrollada paralelamente en Nueva York marcó buena parte de la jornada diplomática.

Sánchez no entró a valorar cada una de las amenazas pronunciadas por el presidente estadounidense, pero utilizó su entrevista para cuestionar el fundamento general de algunas de las posiciones expuestas ante Naciones Unidas. La crítica supone además una nueva muestra pública de las diferencias entre Madrid y Washington en varios de los principales debates internacionales.

El cambio climático vuelve a separar a Sánchez y Trump

Otro de los puntos centrales del discurso de Trump fue su rechazo a las advertencias sobre la crisis climática. El presidente estadounidense volvió a burlarse de anteriores previsiones sobre el calentamiento global y aseguró que algunos expertos habían llegado a decir que “todos moriríamos en 12 años”, dentro de una intervención crítica con las políticas climáticas impulsadas durante los últimos años.

El planteamiento chocó directamente con el mensaje que había trasladado ese mismo martes el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. En su intervención de apertura, Guterres advirtió de que “la crisis climática pasó de ser una advertencia distante a una realidad diaria” y reclamó una mayor cooperación internacional para hacer frente tanto al calentamiento global como a otros desafíos compartidos. Naciones Unidas situó precisamente la acción climática entre las principales cuestiones que requieren respuestas multilaterales.

La intervención de Guterres dibujó así una visión prácticamente opuesta a la defendida por Trump. Mientras el mandatario estadounidense cuestionó el diagnóstico sobre la emergencia climática, el secretario general colocó este fenómeno junto a las guerras, la desigualdad y el rápido desarrollo de la inteligencia artificial como parte de una acumulación de crisis que ningún Estado puede abordar únicamente por su cuenta.

Dos visiones enfrentadas también sobre la inteligencia artificial

La distancia entre ambas posiciones se extendió a la inteligencia artificial. Trump mostró durante su discurso sus reticencias hacia la creación de mecanismos internacionales que puedan limitar la capacidad de Estados Unidos para desarrollar esta tecnología. Su intervención encajó con una defensa más amplia de la soberanía estadounidense frente a organismos y estructuras multilaterales.

Guterres, en cambio, utilizó su última intervención ante una Asamblea General antes de abandonar la Secretaría General para pedir mayores salvaguardas internacionales sobre la inteligencia artificial. El responsable de Naciones Unidas defendió la necesidad de establecer mecanismos comunes para gestionar sus riesgos y advirtió sobre la velocidad con la que esta tecnología está transformando las relaciones económicas, sociales y de poder.

Sánchez ha defendido durante su estancia en Nueva York precisamente el valor de ese marco multilateral. El presidente del Gobierno ha mantenido contactos diplomáticos durante la Asamblea General y se ha reunido con Guterres, cuyo papel ha reivindicado en un momento en el que las instituciones internacionales afrontan crecientes tensiones y cuestionamientos.

Sánchez marca distancias con Trump desde Nueva York

La crítica al discurso se produce además mientras Sánchez y Trump coinciden en Nueva York con motivo de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas. El presidente español no tenía previsto acudir a la recepción ofrecida por Trump a los jefes de las delegaciones internacionales, una ausencia que fuentes del Gobierno atribuyeron a razones de agenda.

El discurso estadounidense estuvo dedicado en gran medida a reivindicar la política exterior de su segundo mandato. Trump defendió las acciones militares de Washington, cargó contra distintos organismos internacionales y volvió a presentar el fortalecimiento de la capacidad militar estadounidense como una de las bases de su estrategia internacional. Reuters señala que dedicó buena parte de sus 37 minutos de intervención a Irán, Oriente Medio y la defensa de la política exterior desarrollada por su Administración.

Frente a esa intervención, Sánchez ha elegido subrayar públicamente sus diferencias con el mandatario estadounidense. No solo por las conclusiones planteadas desde la tribuna de Naciones Unidas, sino por el modo en que fueron expuestas. “Muy ideológico” y sin el respaldo suficiente de “hechos y datos” es la valoración con la que el presidente español ha resumido un discurso de Trump que volvió a evidenciar la distancia entre Washington y una parte de sus socios internacionales sobre cómo responder a algunos de los grandes desafíos globales.

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