Pedro Sánchez ha decidido convertir a Francesca Albanese en símbolo de su pulso diplomático con Donald Trump por Gaza. El presidente del Gobierno preside este jueves en La Moncloa el acto de imposición de la Encomienda de número de la Orden del Mérito Civil a la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, una de las voces más críticas con la ofensiva israelí y una de las figuras sancionadas por la Administración estadounidense. La agenda oficial de Moncloa fija el acto a las 11.00 horas en el complejo presidencial.

La condecoración llega en un momento de máxima carga política. Albanese fue sancionada por Estados Unidos en julio de 2025, después de que Washington la acusara de llevar a cabo una campaña contra Estados Unidos e Israel y de incurrir en antisemitismo, una acusación que ella rechaza. Las medidas estadounidenses se enmarcan en una ofensiva más amplia de la Administración Trump contra figuras vinculadas al derecho internacional, incluidos jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional.

El gesto de Sánchez no se limita a una distinción honorífica. Un día antes de recibir a Albanese, el presidente pidió a la Comisión Europea que active mecanismos para que las sanciones estadounidenses contra la relatora y contra miembros de la Corte Penal Internacional no tengan efecto dentro de la Unión Europea. Moncloa defiende que esas medidas de Washington atacan el funcionamiento independiente de instituciones internacionales y de figuras encargadas de velar por el derecho internacional.

La herramienta que propone el Gobierno español es el Estatuto de Bloqueo de la UE, un instrumento pensado originalmente para proteger a empresas y ciudadanos europeos frente a sanciones extraterritoriales de terceros países. Sánchez quiere ahora que esa protección se extienda a personas como Albanese o a miembros de la Corte Penal Internacional sancionados por Estados Unidos. La propuesta supone elevar el caso de la relatora desde el terreno diplomático al pulso jurídico entre Europa y Washington.

Albanese simboliza la batalla por el relato de Gaza

Albanese se ha convertido en una figura especialmente incómoda para Israel y sus aliados. Como relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, ha denunciado de forma reiterada crímenes de guerra, violaciones masivas de derechos humanos y una ofensiva que ella califica como genocida en Gaza. Para sus defensores, su trabajo representa la defensa del derecho internacional frente a la impunidad. Para sus críticos, especialmente en Washington y Tel Aviv, sus informes parten de un sesgo político contra Israel.

La decisión de Sánchez refuerza la posición que España viene manteniendo desde el inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza. El Gobierno español ha sido una de las voces europeas más críticas con el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu, ha reconocido el Estado palestino y ha defendido sanciones o medidas de presión contra Israel en distintos foros internacionales. La condecoración a Albanese encaja en esa línea: presentar a España como un actor que defiende el sistema multilateral, la ONU y la rendición de cuentas ante la justicia internacional.

El choque con Trump añade una dimensión nueva. La Administración estadounidense no solo ha cerrado filas con Israel, sino que ha utilizado sanciones contra quienes promueven investigaciones o denuncias internacionales relacionadas con Gaza. Desde febrero de 2025, según Moncloa, Estados Unidos ha sancionado en varias rondas a once jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional, antes de extender esas medidas a Albanese en julio.

Para el Gobierno español, aceptar esas sanciones sin respuesta equivaldría a permitir que Washington marque los límites del derecho internacional. La tesis de Moncloa es que la UE no puede admitir que una potencia extranjera castigue a relatores de Naciones Unidas o a magistrados de la CPI por ejercer funciones reconocidas por el sistema multilateral. Por eso, la petición a Bruselas busca obligar a la Comisión de Ursula von der Leyen a moverse en un terreno incómodo: defender la autonomía europea frente a Estados Unidos en plena tensión por Gaza.

La propia Albanese ha agradecido el apoyo recibido por parte del Gobierno español tras las sanciones de Estados Unidos. Su visita a Madrid y la condecoración en Moncloa refuerzan la imagen de España como uno de sus principales respaldos dentro de la Unión Europea. En términos diplomáticos, el acto no cambia por sí solo la política estadounidense ni la posición israelí, pero sí fija una fotografía de alto valor simbólico: una relatora castigada por Trump recibe una distinción oficial de un Gobierno europeo.

La Orden del Mérito Civil tiene, en este caso, una lectura que supera el protocolo. No se premia únicamente una trayectoria individual, sino una posición política e institucional: la defensa del derecho internacional en uno de los conflictos más divisivos del planeta. Sánchez envía así un mensaje a tres destinatarios al mismo tiempo: a Albanese, como respaldo personal; a Trump, como rechazo a sus sanciones; y a Bruselas, como presión para que la Unión Europea no se limite a mirar.

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