Donald Trump ha encontrado en Francia y España dos nuevos argumentos para defender su política migratoria. Las protestas que han sacudido las principales ciudades francesas durante los últimos días y la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio se han convertido, en el discurso del presidente estadounidense, en ejemplos de una Europa que estaría perdiendo el control de sus fronteras. Dos crisis de naturaleza diferente que el mandatario republicano presenta bajo una misma explicación: la inmigración.
Este martes, 20 de octubre, Trump volvió a señalar directamente a España durante una comparecencia en la Casa Blanca. Al referirse a los acontecimientos franceses, recuperó la crisis de Ceuta para asegurar que el país había sido «invadido de forma repentina y masiva» por migrantes y acusó a las autoridades españolas de no haber reaccionado. "Llegaron por decenas de miles, entraron a raudales en España, y el país no está haciendo nada al respecto", afirmó.
Trump critica a Sánchez por su política migratoria: "Entraron decenas de miles de personas a España y España no está haciendo nada" https://t.co/YG2YEjFBeX https://t.co/640Y31YfXK
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) October 21, 2026
Las palabras del presidente estadounidense no constituyen un episodio aislado. Forman parte de una sucesión de intervenciones en las que ha utilizado acontecimientos europeos para justificar el endurecimiento de las fronteras estadounidenses y advertir de las consecuencias que, a su juicio, tendría una política migratoria menos restrictiva. Francia se ha convertido en uno de sus principales ejemplos y España ha pasado a ocupar también un lugar destacado en ese relato.
De las protestas estudiantiles al supuesto "caos migratorio"
Las movilizaciones francesas comenzaron a mediados de septiembre con protestas de estudiantes contra el deterioro de la educación pública. La falta de profesores, las aulas masificadas y los recortes presupuestarios estuvieron entre las principales reivindicaciones. Posteriormente, el malestar se extendió a otros sectores sociales, en un contexto de dificultades económicas y creciente rechazo a las políticas del Gobierno de Emmanuel Macron.
Las protestas del 17 de octubre desembocaron en graves disturbios, saqueos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en ciudades como París, Lyon y Marsella. El Ejecutivo francés ha reconocido fallos en el dispositivo policial y de inteligencia desplegado para afrontar las movilizaciones.
Sin embargo, Trump ha atribuido reiteradamente los acontecimientos a la inmigración. El pasado 6 de octubre, cuando las protestas estudiantiles ya se habían extendido por Francia, escribió en su red social Truth Social que lo ocurrido no tenía relación con las condiciones de las escuelas, sino con una supuesta amenaza del islam sobre el país. Días después, tras los disturbios, volvió a reclamar el cierre de fronteras y presentó las escenas de violencia como una advertencia para el resto de Occidente.
Esta interpretación no está respaldada por las investigaciones disponibles sobre el origen de las movilizaciones. Según una verificación publicada por Associated Press, las autoridades francesas no han aportado pruebas que permitan atribuir los disturbios a los inmigrantes como colectivo. Las protestas nacieron de reivindicaciones educativas y económicas, aunque algunas jornadas derivaron en episodios de violencia y saqueos.
Ceuta entra en el relato de Trump contra Europa
La crisis española ofrece al presidente estadounidense otro escenario con el que reforzar su mensaje. Los días 30 y 31 de julio, más de 70.000 personas cruzaron la frontera de Ceuta desde Marruecos, provocando una situación extraordinaria que desbordó los recursos de la ciudad autónoma y obligó a desplegar dispositivos policiales, militares y de acogida.
Trump ya había utilizado aquel episodio para cuestionar la política migratoria española. Ahora lo recupera y lo relaciona expresamente con Francia para insistir en que Europa debe modificar su estrategia fronteriza.
Su afirmación de que España "no está haciendo nada" contrasta, no obstante, con las medidas documentadas desde el verano. Según los datos facilitados por el Gobierno el 20 de octubre, 12.705 migrantes habían retornado de Ceuta a Marruecos desde el 10 de agosto, de los cuales 12.142 lo hicieron mediante retornos voluntarios y 536 a través de expulsiones. El Ejecutivo también informó del despliegue de miles de efectivos y de la habilitación de recursos temporales de acogida.
A estas actuaciones se suman dos reales decretos leyes aprobados en septiembre y octubre para atender las consecuencias sociales, económicas y administrativas de la crisis. El último, publicado en el Boletín Oficial del Estado el 14 de octubre, contempla medidas extraordinarias de apoyo financiero a Ceuta.
La existencia de estas medidas no significa que la situación esté resuelta. El Gobierno central y el Ejecutivo ceutí mantienen diferencias sobre el ritmo de las devoluciones y la gestión de los recursos disponibles. Además, organizaciones humanitarias han denunciado las condiciones de acogida y posibles vulneraciones de derechos durante algunos procedimientos de retorno, cuestiones que también afectan al balance de la respuesta institucional.
MAGA y la extrema derecha europea comparten el diagnóstico migratorio
La interpretación de Trump sobre Francia no se ha quedado en la Casa Blanca. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, también ha relacionado las protestas con las políticas migratorias europeas y ha utilizado los acontecimientos para advertir a los votantes estadounidenses ante las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre.
El discurso se ha extendido entre figuras del movimiento MAGA y dirigentes de la extrema derecha europea. El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha difundido mensajes en los que relaciona las imágenes de violencia en Francia con el islamismo y la izquierda. Desde Italia, el vicepresidente del Gobierno y líder de la Liga, Matteo Salvini, también ha utilizado los disturbios para denunciar lo que considera una amenaza para Europa.
El relato también ha encontrado eco en Rusia. Kirill Dmitriev, representante especial de Vladímir Putin para las relaciones con Estados Unidos, vinculó los disturbios franceses con un supuesto declive de la civilización occidental provocado por las políticas migratorias y energéticas europeas. Washington y Moscú parten de intereses internacionales distintos, pero sus mensajes han coincidido al utilizar las protestas francesas como ejemplo de los problemas estructurales del continente.
La inmigración como argumento de campaña
El momento elegido por Trump tampoco es irrelevante. Estados Unidos celebrará sus elecciones legislativas de mitad de mandato el próximo 3 de noviembre, mientras que España se aproxima a sus propias elecciones generales. La inmigración ocupa un lugar central en la estrategia política del presidente republicano, que presenta el endurecimiento de las fronteras y las deportaciones como algunas de sus principales actuaciones de Gobierno.
Al incorporar los disturbios franceses y la crisis de Ceuta a sus intervenciones, Trump traslada al debate estadounidense acontecimientos que, en origen, responden a realidades nacionales diferentes. Las protestas francesas tienen sus raíces en el malestar educativo, social y económico, mientras que la situación de Ceuta plantea problemas de control fronterizo, gestión administrativa, acogida y cooperación con Marruecos.
La crisis francesa ha dejado también al descubierto problemas de seguridad y de respuesta institucional que el propio Gobierno de Macron ha reconocido. Por su parte, la situación de Ceuta continúa sometida a controversia política y judicial, con interrogantes sobre la preparación de las autoridades españolas y la actuación marroquí.
Trump utiliza ambos casos para defender una conclusión común: que las políticas migratorias europeas representan un modelo que Estados Unidos debe evitar. La comparación le permite reivindicar su propia agenda fronteriza y cuestionar a gobiernos con los que mantiene diferencias políticas, entre ellos el de Pedro Sánchez.
Así, una movilización social contra las políticas de Macron y una crisis migratoria en la frontera española terminan convertidas en argumentos de una misma batalla política estadounidense. La Europa que describe Trump funciona como advertencia para sus votantes, aunque las causas y la evolución de los acontecimientos no puedan reducirse a la explicación migratoria que propone el presidente.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
