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Tribunales

La Justicia de Ceuta comienza a investigar las palizas y torturas de militares a inmigrantes

Las denuncias de las víctimas y las actuaciones de la Fiscalía cuentan con una montaña de pruebas

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Un militar realiza labores de vigilancia en Ceuta. EPArchivo.

Un militar realiza labores de vigilancia en Ceuta. EPArchivo.

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Diferentes tribunales de Ceuta investigan ya las torturas y palizas que muchos migrantes denuncian haber sufrido a manos de militares del Ejército Español. Los testimonios de las víctimas, los vídeos que retratan las prácticas de los uniformados, el contundente informe de Amnistía Internacional y los últimos audios publicados, en los que varios soldados se mofan y vanaglorian de los maltratos a los que han sometido a las personas que atraviesan una situación de extrema vulnerabilidad ha terminado por obligar a la Justicia a tomar cartas en el asunto.

Asimismo, Fiscalía ha revelado que ya se han incoado las primeras diligencias en el juzgado al que se remitió el informe de Amnistía Internacional. A esta investigación se sumarán las grabaciones destapadas por el elDiario.es, en las que militares presumen de engañar y apalizar a migrantes desvalidos. “Es que parece que se las buscan. Parece que les gusta cobrar […] El man no se ha dado cuenta, porque le hemos dicho ‘póngase detrás del vehículo’ y se ha puesto así […] Y se la he dado sin que se la espere. Porque lo he mirado a él… Y ¡pam!”, son algunos de los extractos.

Las palizas y el trato degradante que se investigan están lejos de ser un caso aislado. Las denuncias apuntan a un comportamiento sistemático de parte de uniformados del Ejército Español que se ha sucedido en los últimos meses, desde que miles de inmigrantes traspasen la frontera de Ceuta, e incluso cuando ya se habían hecho públicas varias denuncias. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), máximo órgano de la autonomía sureña y de las dos ciudades autónomas, confirma ahora que “existe varias denuncias” en distintos juzgados que se están investigando por separado.

Por otro lado, la Fiscalía desarrolla un trabajo paralelo. “La Fiscalía ha incoado diligencias de investigación a raíz de esa denuncia. No me consta que se hayan remitido vídeos ni otros informes relacionados con estos hechos. Todo ello, sin perjuicio de que algún juzgado haya podido incoar diligencias o actuaciones”, expone el Ministerio Público, según apunta elDiario.es. Es en esta vía en la que deberán sumarse los audios destapados por el periódico y en la que el Ministerio de Defensa de Margarita Robles, que no ha realizado grandes movimientos, deberá colaborar.

Un relato crudo y criminal

Faltan múltiples denuncias por llegar a los juzgados, donde estos deberán decidir si atenderlas. Si bien las grabaciones de militares han dejado constancia de la veracidad de los testimonios de múltiples inmigrantes. “Lo que pasa es que [pegar] sin guantes mola más. Sin guantes se escucha el ‘plas”, se escucha exponer a un militar en los audios. “Sin guantes suena; con guantes, duele”, aporta un segundo. “Con guantes suena también”, suma un tercero. “Hay que ser buenas personas; hay que usar guantes”, se mofa el último que aparece en la conversación.

Una práctica que, por su tono, no solo está normalizada, sino que les genera placer y risas. Así puede verse en otra parte de la grabación. “Me acerqué. Y, digo, está lejos. Voy a intentar pegarle un guantazo y se va a ir para atrás. Y, digo, ¿qué hago para acercarme? […] Y le digo, ¡toma! Y, voy, y le digo ¡toma!”, comenta. Dos militares más se suman para preguntar si “las lágrimas se le saltaron” del “guantazo”. “Las lágrimas se le han saltado y le digo. Eh, ¿ahora estás llorando?”, explica el agresor a sus compañeros.

La crueldad es inmensa y los militares también comparten estrategias entre sí para que no les den “pena” las personas vulnerables. “Tampoco quiero escuchar (los testimonios de los migrantes) porque nunca dicen la verdad y si lo escucho”, apunta un uniformado, “te va a dar pena”, añade otro.  “Los primeros dos días los escuchaba, pero como les escuches, te pones malo. Porque te cuentan cada historia... Te enseñan los cortes, te cuentan su vida, y mucho es mentira. No hay que escuchar”, refuerza el primero.

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