El Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, conocido como International IDEA, realiza distintos análisis de la calidad democrática que atesoran un total de 170 países, ahondando, para ello, en indicadores que define como claves, siendo estos, por ejemplo, la independencia judicial, la libertad de prensa, la libertad de expresión y la igualdad económica. Este organismo intergubernamental, el cual es el observador oficial de la ONU, trabaja desde hace medio siglo en recabar información sobre en qué situación se encuentra cada país en estos ámbitos y establecer un marco que exponga la evolución social e institucional existente en cada territorio.
Según el último informe publicado por este organismo, que salía a la luz a comienzos de esta semana, Estados Unidos ha experimentado un notable descenso en buena parte de los indicadores analizados desde que comenzara el segundo mandato de Donald Trump. Tal es así que International IDEA subraya que el país norteamericano se halla en mínimos en lo que a calidad democrática se refiere, unos resultados que lleva a su punto más bajo desde que comenzaran a realizarse estos estudios hace 50 años.
El descenso en los datos registrados es, según indican desde este organismo, algo generalizado en la mayoría de los países sobre los que ponen la lupa. De hecho, 2025 se ha convertido en el undécimo año consecutivo en el que hay más países que ven su democracia deteriorada que aquellos en los que mejora. No obstante, tal y como exponen desde International IDEA, la diferencia que marca Estados Unidos y que vuelve el caso del país gobernado por Donald Trump todavía más llamativo es la velocidad con la que se ha producido un pronunciado descenso en las áreas estudiadas, las cuales son consideradas como pilares democráticos.
Los datos recabados por este organismo intergubernamental no son los primeros que hacen referencia a una debilidad en el sistema democrático estadounidense, sino que en el mes de marzo de este año, el Instituto V-Dem de Suecia, el cual mide distintos matices de la democracia en más de 200 países y territorios desde el año 1789 hasta la actualidad basándose en 48 métricas de evaluación, ya hablaba de que las consecuencias de las políticas impulsadas por Donald Trump habían llevado a considerar que Estados Unidos ya no es una democracia liberal y que pasaba encontrarse al nivel de las de Hungría o Turquía.
Así, en marzo el V-Dem ya señalaba que el segundo mandato de Trump podía definirse como una rápida y agresiva concentración de poderes en la presidencia y remarcando, de manera especial, que la velocidad con que la democracia estadounidense se está desmantelando no tiene precedentes en la modernidad. Un aspecto que subrayaban sobre su análisis es que en Estados Unidos se está dando una eliminación de las barreras internas que protegen al Gobierno federal del abuso de poder, recordando para ello que Trump ha despedido a inspectores generales y funcionarios de niveles superiores en todos los departamentos, y los ha reemplazado con personas leales.
Volviendo al informe del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, Kevin Casas Zamora, secretario general de este organismo, advierte en declaraciones concedidas a El País de las consecuencias que esta evolución puede tener más allá de las fronteras de Estados Unidos.
Casas Zamora sitúa entre los principales problemas la creciente polarización y, especialmente, el debilitamiento de las normas del Estado de derecho. A su juicio, y coinciendo como varios del aspectos señalados en marzo por el V-Dem, durante los últimos dos años se ha producido un fortalecimiento de las competencias del poder ejecutivo en detrimento de los mecanismos de control y los contrapesos institucionales. Una dinámica que, según señala, tiene además “implicaciones globales”.
El responsable de International IDEA considera que el Gobierno de Trump se ha convertido en el ejemplo más significativo de una tendencia internacional hacia la erosión del Estado de derecho. Su actuación, asegura, contribuye a reducir la confianza en el multilateralismo y puede servir de referencia para dirigentes autoritarios de otros países. En este sentido, relaciona el fenómeno con una nueva derecha populista que cuestiona las normas y los controles sobre el poder político, y menciona como ejemplos a Viktor Orbán, Nayib Bukele y el propio Trump.
De cara a las próximas elecciones legislativas estadounidenses, Casas Zamora considera que existen condiciones para que los comicios sean libres y justos, pero expresa mayores dudas sobre la aceptación de los resultados por parte de Trump. También alerta de que el Partido Republicano haya condicionado su compromiso con las reglas democráticas a que los resultados electorales le sean favorables, una situación que califica como uno de los problemas más complejos que puede afrontar una democracia.
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