Tras 16 años de un dominio aplastante y cuatro gobiernos consecutivos, Viktor Orbán ha sido derrotado en las elecciones de Hungría, celebradas este domingo. El que fuera primer ministro desde 2010, y antes entre 1998 y 2002, ha sido arrasado en las urnas por Péter Magyar, nacionalista conservador con el que, hasta hace dos años, compartía formación. Tisza (Respeto y Libertad), partido que fundó cuando abandonó Fidesz en 2024, se ha hecho con más de la mitad de las papeletas (53,7%) y gobernará con 138 de los 199 escaños en el Parlamento.

"Gracias, Hungría", ha publicado Magyar en un escueto mensaje en redes sociales tras conocerse los primeros resultados. Por la misma vía, Tisza ha publicado que Orbán ha felicitado a Magyar: "El primer ministro Viktor Orbán acaba de felicitarnos por teléfono por nuestra victoria". Magyar ha comparecido más tarde ante sus simpatizantes, portando una gran bandera húngara con la que ha reivindicado el fin del "régimen de Orbán" tras el "milagro" de estos comicios. "Hemos liberado juntos Hugnría. Hemos recuperado nuestra patria", ha asegurado.

El que se convertirá en el nuevo primer ministro húngaro ha destacado la "histórica" participación y el "histórico resultado" con dos tercios del Parlamento bajo su mando para "hacer la transición más eficaz, pacífica y suave". Pero el mismo que ahora condena "los engaños, las mentiras, la mala gestión y la traición" de Orbán, creció a la sombra del mandatario húngaro, escalando poco a poco en el organigrama del partido. El desgaste y la crisis en la que está sumida Hungría han sido el cóctel perfecto que ha terminado por derrotar al todopoderoso Orbán.

¿Quién es Peter Magyar?

Nacido en Budapest en 1981, Péter Magyar, de tan solo 45 años, tendrá la responsabilidad de recomponer la situación de Hungría, cercana a Vladimir Putin en los últimos años y una piedra en el zapato para la Unión Europea. El licenciado en Derecho tiene un marcado carácter proeuropeo, más por su anticomunismo arraigado que por la defensa del Estado de Bienestar común, pero no se espera que impulse grandes cambios en el ámbito ideológico, pues también es nacionalista y conservador, como su predecesor.

Tanta es su cercanía a Orbán y Fidesz que, en 2006, se casó con Judit Varga, política conservadora que fue ministra en el anterior Gabinete, de quien se divorció en 2023. Antes, en 2002, Magyar se había unido a las filas de su antiguo partido. Ambos se desempeñaron en Bruselas, trabajado para altor cargos húngaros en la Unión Europea (UE) en momentos en los que la formación se desempeñaba con tesis ultraderechistas con las que boicoteaba a los Veintisiete y sus decisiones.

Magyar era un tecnócrata, pero en 2024 se erigió como un férreo opositor atrapalotodo, entre señalamientos por “traidor” de su exmujer, quien le acusó de violencia machista y denunció que publicase publicaciones privadas par atacar a Orbán. Desde la ruptura con el partido, ha convocado manifestaciones y recorrido el país extendiendo un discurso contra la corrupción, el amiguismo y la cleptocracia, el deterioro de los servicios e infraestructuras estatales, como la educación, la atención sanitaria, la protección del medio ambiente y los desafíos del declive demográfico y el empeoramiento del nivel de vida.

No obstante, más allá de su antagonismo con Orbán, Magyar no acometerá un giro radical. Se acercará a la UE y se alejará del control de Putin, pero no romperá totalmente sus relaciones con Rusia. “Ambos somos países soberanos y nos respetamos mutuamente, pero no hace falta que nos caigamos bien. Esto no significa que tengamos que dejar de utilizar petróleo ruso de un día para otro. Significa que hay que hacer un buen uso de los recursos de la Unión Europea”, ha declarado. En materias como la migración, se espera que mantenga intocable el racismo de Orbán.