Miles de refugiados intentando llegar a Europa, esperando a que los estados que se comprometieron a acogerles, según un reparto de cuotas, decidan finalmente abrir sus puertas y darles la bienvenida. Esta es la estampa que se vive cada día en muchas de las fronteras de nuestro continente.

El viaje desde un país en una de las guerras más sangrientas de las últimas décadas es duro, la espera para los que consiguen llegar a tierra europea también, pero parece que a partir de ahora puede que también lo sea su estancia en lo que consideraban ‘la tierra prometida’.

Gales o Dinamarca ya han aprobado y anunciado medidas que bien recuerdan a las tomadas por los alemanes nazis en los guetos judíos. Despojarles de parte de sus bienes como forma de pago o hacerles llevar identificaciones visibles son algunas de las medidas. De la estrella de David a las pulseras luminosas no hay mucho recorrido.

Pagar la estancia con los bienes de valor
Desde este martes, los refugiados que busquen asilo en Dinamarca tendrán que costearse su estancia, pero ¿cómo? Está claro que al ser refugiados que huyen de una guerra no dispondrán de dinero contante y sonante para ello. Dinamarca ha encontrado la solución y ha aprobado un paquete de medidas que permiten ‘confiscar’ sus bienes de valor como ya se hace en Suiza y algunos de los landers alemanes, como Baviera y Baden-Wurtemberg.

Ley de las Joyas. Así se llamará la normativa aprobada que, siendo de agradecer, dejará fuera de la confiscación aquellos objetos "de valor afectivo especial" y que impone un valor mínimo de 1.340 euros el valor mínimo de bienes y dinero que pueden ser confiscadas. Solo en 2015, Dinamarca tuvo 21.000 solicitudes de asilo.

De los 109 parlamentarios, 81 han votado a favor de la propuesta presentada por el partido liberal del primer ministro Lars Lokke. La sorpresa ha sido que hasta los socialdemócratas han estado de acuerdo, mientras que los grupos contrarios recuerdan que Dinamarca podría estar violando las convenciones europeas de Derechos Humanos, algo sobre lo que también ha alertado Amnistía Internacional.

Identificar a los refugiados para que puedan comer
Los refugiados que lleguen como solicitantes de asilo hasta Cardiff (Gales) también tendrán que pasar por condiciones un tanto llamativas. Con la intención de ser identificados a simple vista, están obligados a llevar una pulsera de colores brillantes y, según denuncia el diario The Guardian, ya se han producido varias agresiones.

El Ministerio del Interior de Reino Unido decidió contratar a una empresa, Clearsprings Ready Homes, para gestionar el alojamiento y la manutención de los refugiados y es este ente privado el que les exige ‘lucir’ dichas pulseras para poder tener derecho a tres comidas al día. Tras las críticas, han anunciado que estudiarán cambiar las identificaciones por un carnet.

Pero no es la primera polémica. Hay que recordar que en Middlesbrough, una localidad del norte de Reino Unido, planteó pintar de rojo las puertas de las viviendas donde residan los solicitantes de asilo.