Estados Unidos ya tiene en su poder una nueva propuesta de negociación de paz por parte de Irán. Lo ha hecho a través de Pakistán, según se desprende de las informaciones publicadas por la agencia oficial iraní. Por el momento, no han trascendido los detalles, pero sí queda patente que Teherán ha movido ficha de nuevo tras el portazo de Washington al documento que remitió la pasada semana y en el que ofrecía un proceso negociador diseccionado en varias fases. Sin embargo, la iniciativa, que llegó varios días después del plante a la delegación estadounidense en Islamabad, no satisfizo al presidente Donald Trump.

“La República Islámica de Irán entregó el texto de su última propuesta de negociación a Pakistán, intermediario en las negociaciones con Estados Unidos, en la tarde del jueves 30 de abril”, aseguran desde el medio estatal. Sendos países están sumidos en un proceso de diálogo enquistado en aras de oficializar un acuerdo que suponga el fin del conflicto en Oriente Próximo que nació tras la ofensiva Furia Épica que Washington e Israel lanzaron sobre Teherán el pasado 28 de febrero, en plenas conversaciones con Irán para acordar un pacto nuclear.

Sin embargo, las diferencias en las posturas han impedido hasta ahora la celebración de una segunda reunión en Islamabad, enclave que acogió un primer cara a cara maratoniano entre las dos delegaciones tras el acuerdo de alto el fuego del pasado 8 de abril y que la Casa Blanca ha prorrogado sine die. Así, este nuevo texto sucede a la propuesta que esta pasada semana entregó Irán a Pakistán, pero que se topó con el rechazo de Donald Trump.

En el primer documento, Teherán ofrecía una negociación en varias fases. La primera de ellas, según informaciones estatales, se centraba en el fin de la guerra y la reapertura del estrecho de Ormuz por ambas partes. El problema para la Casa Blanca es que Irán proponía postergar las conversaciones sobre el programa nuclear iraní para más tarde, uno de los principales puntos de fricción entre ambos países y motivo por el cual, según medios estadounidenses, Washington desestimó el texto iraní.

El bloqueo de Ormuz                              

Las conversaciones directas entre Irán y Estados Unidos están encalladas ante la negativa de Teherán de negociar con Washington mientras mantiene el bloqueo naval a sus puertos y buques. Una iniciativa made in Trump que busca el colapso económico iraní y, por lo tanto, forzar a la contrapartida a sentarse a la mesa de negociación con sus máximos rebajados. Por su parte, Irán mantiene el control del tráfico en el enclave marítimo, lo que ha provocado una tensión insostenible para el mercado del crudo, al ser un paso obligatorio para el 20% del petróleo mundial.

Sendas partes mantuvieron un primer encuentro en Islamabad entre los días 11 y 12 de abril. El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, lideraba la delegación de su país, mientras que el vicepresidente JD Vance hacía lo propio con la estadounidense. Un hecho histórico que alimentaba el optimismo geopolítico al ser la reunión de mayor nivel desde el triunfo de la revolución islámica de 1979. No obstante, pese a las más de 20 horas de negociación, no se alcanzó un acuerdo para poner fin a la guerra y las partes se emplazaron a nuevos cara a cara en el futuro.

Tras varias semanas de relativo inmovilismo bajo el foco mediático, Estados Unidos anunciaba que retomaría las conversaciones con Irán en Islamabad el pasado fin de semana. Algo que nunca ocurrió pues, de inmediato, Irán desmintió el relato triunfalista de la Casa Blanca al negar que hubiera ningún encuentro concertado en la capital de Pakistán, donde viajó el sábado el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi. Sin embargo, éste abandonó el país para proseguir con su gira por Omán y Rusia, obligando a Donald Trump a cancelar el vuelo de sus dos emisarios.

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