Irán ha convertido el estrecho de Ormuz en una herramienta de presión política. En medio de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel, la Guardia Revolucionaria ha ofrecido libre paso a los buques de aquellos países que expulsen a los embajadores estadounidenses e israelíes, mientras el presidente Donald Trump amenaza con nuevas represalias si Teherán interfiere en el flujo de petróleo. El anuncio llega en plena escalada militar y diplomática en Oriente Próximo, con ataques cruzados, advertencias públicas entre gobiernos y una fuerte volatilidad en los mercados energéticos internacionales.

La Guardia Revolucionaria iraní ha asegurado que los barcos de países europeos o árabes que rompan relaciones diplomáticas con Washington y Tel Aviv podrán transitar con total seguridad por el estrecho de Ormuz a partir de ahora. El mensaje fue difundido a través de un comunicado recogido por la televisión pública iraní IRIB, en el que se plantea esta medida como una respuesta directa al papel de Estados Unidos e Israel en la ofensiva militar contra territorio iraní.

“Cualquier país árabe o europeo que expulse a los embajadores israelíes y estadounidenses de su territorio tendrá completa libertad de paso a través del estrecho de Ormuz a partir de mañana”, señaló el cuerpo militar iraní en su declaración. La advertencia implica, en la práctica, utilizar uno de los puntos más estratégicos del comercio mundial como instrumento de presión diplomática en medio del conflicto.

Ormuz, el paso por donde circula gran parte del petróleo mundial

El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y la península arábiga, es una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de energía. Por este corredor pasan cada día millones de barriles de petróleo procedentes del Golfo Pérsico con destino a mercados de Asia, Europa y América. Cualquier alteración en la seguridad de esta vía tiene un impacto inmediato en los precios internacionales del crudo y en la estabilidad de los mercados energéticos.

La tensión en la zona se ha disparado en los últimos días después de varios ataques contra buques petroleros y cargueros que transitaban por la región, lo que ha provocado la paralización parcial del tráfico marítimo. Este escenario ha generado preocupación entre los principales países importadores de energía y ha contribuido a una fuerte subida del precio del petróleo en los mercados internacionales.

De hecho, el barril de crudo llegó a superar este lunes los 115 dólares, su nivel más alto en meses, ante el temor de que el conflicto derive en un bloqueo efectivo del estrecho. Sin embargo, el precio del petróleo retrocedió horas después tras unas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, que aseguró que el conflicto podría estar cerca de su final.

Trump amenaza con golpear a Irán “20 veces más fuerte”

En una entrevista concedida a la cadena estadounidense CBS, Trump afirmó que la ofensiva militar lanzada junto a Israel contra Irán “está prácticamente terminada”. Según el mandatario, el país persa habría quedado seriamente debilitado tras los ataques de las últimas semanas.

“Se va a terminar muy rápido”, afirmó el presidente estadounidense, que aseguró que Irán “no tiene Armada, ni comunicaciones, ni Fuerza Aérea”. Trump también aseguró que está considerando la posibilidad de que Estados Unidos tome el control del estrecho de Ormuz para garantizar la seguridad del transporte marítimo en la zona.

El mandatario republicano lanzó además una dura advertencia a Teherán. Según afirmó, cualquier intento de interrumpir el flujo de petróleo en esta ruta estratégica tendrá una respuesta militar contundente por parte de Washington. “Si Irán hace algo que detenga el flujo de petróleo en el estrecho de Ormuz, Estados Unidos lo golpeará 20 veces más fuerte que hasta ahora”, escribió Trump en un mensaje publicado en sus redes sociales. El presidente estadounidense añadió que las fuerzas armadas del país podrían atacar “objetivos fácilmente destructibles” que harían “prácticamente imposible que Irán se reconstruya como nación”. “La muerte, el fuego y la furia reinarán sobre ellos”, añadió el mandatario, antes de señalar que espera que ese escenario no llegue a producirse.

Teherán no da la guerra por terminada

Las declaraciones de Trump han provocado una rápida reacción por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, que ha rechazado la idea de que la guerra esté cerca de su final y ha insistido en que será Teherán quien decida cuándo termina el conflicto.

“Estamos continuando la guerra con todo nuestro poderío y será Irán el que determine cuándo termina”, señaló el cuerpo militar en otro comunicado difundido este martes. En el mismo mensaje, la organización aseguró que las fuerzas armadas iraníes están preparadas para proteger tanto el flujo de petróleo como la seguridad en la región.

Además, la Guardia Revolucionaria acusó a Trump de haber iniciado el conflicto “mintiendo al pueblo estadounidense” y afirmó que las respuestas militares iraníes han dejado al presidente estadounidense “en un estado de confusión e indefensión”. “Trump intenta presionar psicológicamente a Irán a través de mentiras y engaños”, sostuvo el comunicado, que también defendió la capacidad de resistencia del país frente a la ofensiva de Estados Unidos e Israel.

Las autoridades iraníes también aseguraron que gran parte de la infraestructura militar estadounidense desplegada en la región habría sido destruida durante los enfrentamientos recientes, aunque estas afirmaciones no han podido ser verificadas de forma independiente.

En paralelo, el mensaje iraní incluyó una advertencia directa a la Armada estadounidense, que mantiene presencia militar en el Golfo Pérsico. Según la Guardia Revolucionaria, las fuerzas iraníes están preparadas para enfrentarse a los buques estadounidenses que operan en la zona, incluido el portaaeronaves USS Gerald Ford. “El fin de la guerra está en manos de Irán”, insistió el comunicado.

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