Tras 12 años liderando el Vaticano en un mandato realmente transformador, el papa Francisco ha fallecido este lunes a las 07:35 horas. Líderes políticos de todas partes del mundo han expresado sus pésames a través de redes sociales y en comunicados oficiales, incluso aquellos que han sido fuertes críticos de los cambios que ha instaurado en la Iglesia Católica.   

“Es el representante del maligno en la Tierra”, criticó el presidente argentino, Javier Milei, afirmando que el Papa estaba “ocupando el trono de la casa de Dios”. “El Papa impulsa el comunismo y eso va en contra de las propias sagradas escrituras”, condenó Milei durante su candidatura para presidente. Sin embargo, este lunes ha publicado un mensaje en sus redes sociales: “Con profundo dolor me entero esta triste mañana que el Papa Francisco, Jorge Bergoglio, falleció hoy y ya se encuentra descansando en paz”. Además, resalta que “a pesar de diferencias” que ha tenido con el Papa, “haber podido conocerlo” ha sido “un verdadero honor” para Milei.

En el mismo lado del Atlántico, el presidente estadounidense, Donald Trump, también ha cargado contra el Papa cuando criticó su propuesta de construir un muro en México durante su primer mandato como un acto que “no es cristiano”. Este comentario se vio como un ataque a Trump y a su partido dado que la fe juega un rol protagonista en las políticas y las campañas republicanas, por lo que calificó el comentario como “vergonzoso”. No obstante, este lunes se ha unido a los políticos que han dado sus pésames, pidiendo que “Dios le bendiga y a todos aquellos que le quieren”. Además, ha anunciado que la bandera se bajará a media asta "hasta la puesta del sol" como un "acto de respeto".  

El Papa ha sido un defensor de la paz y ha condenado en varias ocasiones las actuaciones durante las guerras del mundo, como en la Franja de Gaza o en Ucrania. Aun así, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha lamentado su muerte: “Siempre preservaré el recuerdo más brillante de él”. “El Papa ha hecho mucho bien no solo para su rebaño, sino para el mundo entero. Ofrecemos nuestras profundas condolencias por el mundo cristiano y, sobre todo, claro, los católicos”, ha destacado este lunes.

En España, el líder de Vox también ha tenido sus discrepancias con el Papa Francisco. Se refirió a él como el “ciudadano Bergoglio” cuando propuso un salario universal, rechazando su propuesta y defendiendo que “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. Aun así, este lunes, comunicó en sus redes sociales que Vox “se une a las oraciones de millones de católicos por el alma del papa Francisco”.

La reunión entre el vicepresidente estadounidense y el Papa

Un día antes de su fallecimiento, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, se reunió con el Papa “brevemente”, según el Vaticano. Dicha reunión no se anunció previamente y se produjo en el contexto de críticas por parte del pontífice por la política migratoria que está llevando a cabo Donald Trump.

A pesar de la condena del dirigente religioso, JD Vance se reunió con el Papa este domingo, donde hablaron sobre “la situación internacional”, especialmente “los países afectados por la guerra, tensiones políticas y situaciones humanitarias dificultosas”, según el Vaticano. Destacan que se ha puesto énfasis en la situación migratoria y de refugiados, tema que enlaza con las exigencias del Papa en una carta abierta emitida en febrero de este año para los obispos estadounidneses

El vicepresidente también ha emitido sus condolencias, afirmando que le “alegró verle ayer”. El Papa fue dado de alta del hospital hace menos de un mes y Vance resaltó que “era obvio que estaba muy enfermo”. “Siempre me acordaré de él por la homilía que dio los primeros días del Covid. Era realmente precioso”, lamentó.

La carta, firmada por el pontífice, defendía la “dignidad” de los seres humanos, criticando así la expulsión forzosa de la administración de Washington de la población inmigrante sin documentación. “Queremos destacar que el valor más decisivo que posee el ser humano sobrepasa y sustenta cualquier otra consideración judicial”, afirmaba el papa Francisco.

Aunque expresaba su comprensión de la situación estadounidense y que el país tiene el derecho de autodefenderse, “el acto de deportar a personas que, en muchos casos, han abandonado sus tierras por razones de pobreza extrema, inseguridad, explotación, persecución o un deterioro serio del entorno, daña la dignidad de muchos hombres y mujeres y la de familias enteras”, señaló el Papa, añadiendo que la deportación pone a estos individuos en “un estado de vulnerabilidad particular y de indefensión”.

Reconocía, a su vez, que la inmigración tiene que ser gestionada por un gobierno, por lo que la carta no “impide el desarrollo de políticas que regulen” la migración, sin que esto “no se puede hallar a través del privilegio de algunos y el sacrificio de otros”. “Lo que se construye en base a la fuerza y no a la verdad sobre la dignidad equitativa de todo ser humano, empieza mal y termina mal”, advertía el Papa.

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