El mundo permanece en vilo con la mirada puesta en el panorama internacional que ha visto agravadas las tensiones tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela el pasado 3 de enero, la detención de Nicolás Maduro y las recientes amenazas a potencias mundiales como Rusia con la incautación de un barco petrolero, entre otras. Unas tensiones orquestadas por la Administración de Donald Trump, pero a las que ya se ha dado respuesta en forma de advertencia y con el rechazo a la actuación de Washington.

Se cumplían apenas tres días desde el inicio del nuevo año cuando Estados Unidos perpetraba una serie de ataques aéreos contra la capital venezolana, Caracas, así como a los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. A ello se le sumaba la detención del presidente que fue trasladado a Nueva York, donde ha quedado a disposición de la Justicia estadounidense. Sin embargo, pese a la escalada de tensiones que todo ello despertó, este miércoles se conocía que Estados Unidos interceptaba dos petroleros, uno de ellos ruso en aguas de Islandia que habría escapado del bloqueo venezolano. Según recogía la agencia de noticia Reuters, el petrolero (Bella-1) estaría siendo utilizado por el Kremlin para evitar las sanciones en Venezuela, algo que desde Estados Unidos bautizan como “flota fantasma” y que, tal y como explican expertos a ElPlural.com, se trata de “barcos que siguen rutas no realmente declaradas”.

Al hilo de ello, minutos después de conocerse la interceptación, llegaba la respuesta por parte de Rusia. “Ningún Estado tiene derecho a emplear la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados”, señalaba el Ministerio de Transportes de Rusia en un comunicado, en el que denunciaba la “intercepción ilegal” del petrolero. “Hoy sobre las 15.00 horas de Moscú (12:00 GMT) en mar abierto y fuera de los límites de las aguas territoriales de país alguno, el buque fue interceptado por la Guardia Costera de EEUU y se perdió la comunicación con el navío. De conformidad con las normas de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, en aguas internacionales rige el régimen de libertad de navegación y ningún Estado tiene derecho a emplear la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados”, subrayaba el documento.

Con todo ello, la incautación estadounidense por una parte y la respuesta de Rusia por otra, se abre ahora la pregunta de si esta interceptación podría desencadenar un choque frontal entre Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, en un momento en el que la escalada de tensiones en el plano internacional va en aumento. Para abordar esa cuestión, ElPlural.com ha contactado con Frédéric Mertens, director del Departamento Jurídico y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Valencia. Este experto en la materia reconoce que sí existe posibilidad de que la interceptación del petrolero ruso pudiera derivar en un enfrentamiento entre ambos dirigentes, aunque subraya la apuesta por el deal de la Casa Blanca. “Podría haber un choque, pero Trump es de la negociación, del deal, del business, y es capaz de evitar a última hora el enfrentamiento con Rusia porque no tiene interés en entrar en el choque”, destaca Mertens. “Por muy fuerte que parezca Estados Unidos, no creo que esté en condiciones de estar en todos los frentes. Además, estamos en un proceso de negociación delicada con el tema de Ucrania y eso podría hacer fracasar la negociación de Mar-a-Lago, en Florida”, en referencia a las conversaciones de paz entre Trump y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, centradas en un plan para poner fin a la guerra con Rusia.

En este orden de cosas, Mertens advierte de que cada vez son más frentes los que se abren en el mapa internacional, por lo que “el margen de maniobra para medirse -Trump y Putin- se encuentra cada vez más estrecho”. “Ucrania, Venezuela, Groenlandia, pero también Asia y también hay otras partes del mundo que no se comentan pero como por ejemplo Irán o el continente africano”, añade. “No me sorprendería que Putin esté detrás o intente empujar a Trump a cometer errores como encotrarse en una cierta soledad frente al resto del mundo, porque sus aliados occidentales, sobre todo europeos, empiezan a peocuparse de la actitud de la Casa Blanca, concretamente frente a la situación con Groenlandia”, esgrime en declaraciones a este periódico Mertens.

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