Alrededor de las 15:00 horas (hora peninsular) de este viernes, el centro de control de la misión Crew-12 de la NASA lanzó un aviso a los tripulantes de la Estación Espacial Internacional (ISS) al detectar una fuga de aire, que ha obligado a los astronautas a refugiarse en la cápsula Crew Dragon, acoplada a la Estación, y colocarse los trajes especiales por si hubiese hecho falta una evacuación de emergencia.

No obstante, dos horas después, la NASA ha autorizado que los tripulantes -dos estadounidenses, uno francés y otro ruso- volvieran a la Estación, mientras la agencia rusa Roscosmos sigue con las labores de revisión de la fuga. "Roscosmos ha detenido los trabajos de reparación estructural del viernes dentro del túnel de transferencia del módulo de servicio Zvezda, mientras se evalúan más mediciones y datos. Ante esta situación, la NASA ha indicado a los tripulantes dentro de la nave Dragon para que pongan fin al protocolo de refugio seguro y vuelvan a las operaciones planificadas a bordo de la ISS", ha infomado Bethany Stevens, portavoz de la NASA.

No obstante, la existencia de esta fuga se conoce de meses atrás. De hecho, tanto la NASA como la agencia espacial usa han trabajado en los últimos meses de forma conjunta para tratar de averiguar de dónde pueden proceder las pequeñas fugas de aire a bordo del módulo de servicio ruso Zvezda, de un tamaño equivalente a un campo de fútbol. En un mensaje en redes, una portavoz de la NASA, ha explicado: "El túnel de transferencia del módulo de servicio Zvezda ha sufrido grietas y fugas durante algún tiempo, y ha sido mitigado por Roscosmos en la medida de lo posible hasta la fecha. Tras nuevas fugas, Roscosmos ha decidido proceder con una operación de reparación más extensa el viernes 5 de junio. Por precaución, la NASA ha dirigido a los cuatro miembros de la tripulación SpaceX Crew-12 de la agencia y al astronauta de la NASA Chris Williams a tomar una seria medida de seguridad en la nave espacial Dragon mientras se realiza la reparación".

Pese a todo ello, no es la primera vez que una fuga de estas características obliga a cambiar los planes de una misión. La última vez, tanto la NASA como la empresa Axiom decidieron aplazar una misión a la ISS como consecuencia de los problemas detectados en el módulo ruso.

Uno de los ejemplos se remonta a septiembre de 2020 cuando el control de vuelo de la Estación Espacial Internacional localizó una fuga sin peligro inmediato en la atmósfera artificial que mantenía con vida a los tripulantes. A razón de ello, los controladores de vuelo despertaron a la tripulación de la Expedición 63 para solucionar una pequeña fuga en la Estación Espacial Internacional que parecía crecer en tamaño.

El análisis de tierra de los módulos probados aisló la ubicación de la fuga en el área de trabajo principal del módulo de servicio Zvezda. Tras ello, se llevaron a cabo los trabajos pertinentes para localizar con precisión la fuente de la fuga, pese a que esta no representaba un peligro inmediato para la tripulación. Con ello, el astronauta y comandante de la estación Chris Cassidy y los cosmonautas de Roscosmos Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner recibieron instrucciones de trasladarse al segmento ruso para recopilar datos en varios lugares de los módulos rusos.

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