La tensión que ha alcanzado el mercado inmobiliario ha vuelto a derivar en que los jóvenes se estén viendo obligados, de nuevo, a permanecer más años en casa de sus padres. En esta ocasión, no es por la falta de puestos de trabajo, sino por los precios que se reclaman tanto para alquilar como para adquirir una vivienda. El valor del metro cuadrado se situaba en este inicio de año en su máximo histórico. Sin embargo, los salarios de muchos siguen quedando muy lejos de casar con el estatus necesario para acceder a un hogar, ya no en solitario, sino hasta en pareja.
Bien son conocidos, desde hace tiempo, los altos precios existentes en los alquileres. No obstante, la subida también ha sido especialmente notable en el valor de las viviendas, volviendo todo un reto no asumir la letra de la hipoteca, pues estas no tienen por qué ser muy distintas a lo que cuesta alquilar una habitación, sino aportar la cantidad de ahorro solicitada para que se otorgue este préstamo. Una cifra que, de media, se sitúa en los 60.000 euros.
Este contexto ha derivado en que muchos de los que aspiran a comprar una vivienda requieran de ayuda de sus padres, los cuales se tornan vitales para poder llegar al dinero reclamado a presentar por las entidades bancarias, que solo financian el 80% del valor de la vivienda. Así, entre 2017 y 2025 las donaciones entre estos rangos familiares se han duplicado, pasando de un 7,1% a un 14%.
Acceder a una vivienda se ha convertido, a día de hoy, en un lujo, tanto en alquiler como en compra. Si bien, haciendo un análisis, parece que la segunda opción comienza a interesar más que la primera. Solo echando un vistazo a la zona de Ventas o Pueblo Nuevo, en Madrid, un piso de dos habitaciones puede encontrarse por unos 250.000 euros. Arrendar una vivienda de esas características, y hasta menos espacio, en estas mismas áreas tiene un coste mínimo, más o menos, de 950 euros mensuales. Aquí es donde surge la cuestión que lleva a muchos valorar seriamente la compra, ya que, según la calculadora de hipotecas de Idealista, la letra por este tipo de hogares sería de unos 600 euros, lo cual deja una diferencia de casi 5.000 euros anuales.
En este sentido, para muchos jóvenes que se encuentran vivienda de alquiler, bien sea por decisión propia, necesidad o por haberse desplazado a otra ciudad para acceder a un puesto de trabajo, el precio del arrendamiento se torna en un elemento que dificulta mucho su capacidad de ahorro. Uno de los porcentajes más famosos a día de hoy es aquel que indica que la vivienda en España, a día de hoy, reclama, prácticamente, el 50% del salario de muchos trabajadores. Es por ello que aglutinar el 20% del valor de una vivienda se vuelve un duro reto para muchos, que se alarga en numerosos casos en más de una década. No solo eso, sino que la subida continuada del precio del metro cuadrado hace que cada vez sea mayor la cantidad de dinero que es necesaria reunir.
Así, el problema de la vivienda cobra cada vez más notoriedad en España, algo que se evidencia en hechos como que en el CIS el 42% de los españoles lo situara como el principal problema que afronta el país.