Militares del Ejército español desplazados en Ceuta para dar respuesta a la crisis que se detonó los días 30 y 31 de julio están dando brutales palizas a los inmigrantes que se encuentran desprotegidos y viviendo en las calles de la ciudad autónoma. Una veintena de testimonios atestiguaban, la semana pasada, que los uniformados estaban desplegando una persecución contra estas personas vulnerables y, este viernes, las agresiones han quedado certificadas gracias a la publicación de varios vídeos, que han sido verificados y puestos en conocimiento del Gobierno.

Las denuncias de los inmigrantes fueron destapadas por elDiario.es, medio que también ha desvelado los vídeos después de certificarlos. En uno de ellos puede verse a varios militares arrojando a una de las víctimas a un cerro, donde comienzan a apalizarle entre varios. Más personas son capturadas y lanzadas a la zanja, momento en el que los soldados repiten sus prácticas violentas. Los uniformados no tienen labores policiales ni de patrulla, pero aún así no dudan en perseguir y agredir a inmigrantes, llegando a rociar con gas pimienta a niños.

El Gobierno aseguraba el jueves pasado, una vez conocidas las denuncias, que abriría una investigación para esclarecer los hechos. Sin embargo, en el seno del Ejército y en el propio Ministerio de Defensa podía percibirse que la veracidad y la importancia con la que se dotaba a los testimonios no era mucha. Es más, se deslizaba que lo que debían hacer los agredidos era acudir a denunciar lo ocurrido a las mismas autoridades que les estaban golpeando, ignorando el miedo evidente a volver a ser golpeados y a la deportación.

Ahora, con los vídeos sobre la mesa, el Gobierno se lamenta, condena y asegura que depurará responsabilidades. Y es que no son casos aislados, pues hasta cinco vídeos captan a distintas patrullas militares perpetrando las citadas agresiones. Uno de los documentos gráficos muestra como dos patrullas asaltan a inmigrantes que se encuentran durmiendo en las proximidades del campamento de Loma de Colmenar, recurso gubernamental que se encuentra lleno, les persiguen y proceden a golpearles, unos, mientras otros observan.

Los vídeos muestran como valientes soldados golpean hasta el cansancio a personas que se encuentran ya reducidas en el suelo. Pese a que varios se desempeñan con tesón, los compañeros que llegan a la zona se suman a la paliza. También recogen como varios uniformados llevan a un inmigrante hasta una cuneta, lo arrojan a una zanja y, posteriormente, lo apalizan. Los militares intentan tapar su tropelía situando su vehículo delante, pero las cámaras han conseguido captarlos, incluido los gritos de un civil español: “No os paséis, no os paséis”.

Estas palizas son las que han quedado grabadas por activistas; sin embargo, los testimonios suman muchas más conductas grabes. Entre ellas destacan la humillación, los insultos o el hostigamiento. Mientras esto sigue sucediendo cada noche, como recogen decenas de testimonio de inmigrantes y de vecinos ceutís, el Gobierno sigue sin poner una solución para evitar que las personas más vulnerables sigan recibiendo palizas de las Fuerzas Armadas, dependientes del Ministerio de Margarita Robles.

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