No te conocí. Cuando te fuiste de este mundo, yo era un niño que ni de lejos entendía nada, seguramente, de cualquier aspecto de la vida. Sin embargo, dicen que leyendo a un personaje histórico en parte le llegas a conocer un poco a través de las enseñanzas que arrojó su propia vida.

Tierno supo aunar lo mejor de un político y lo mejor de un profesor, pues en sus clases enseñaba y en la calle también. En un lugar con tiza y pizarra y, en el otro, con la palabra y con puros hechos de gestión, trufados con esas gotas de genialidad literaria que plasmó en sus bandos municipales.

Fundador del PSP y posteriormente adherido al PSOE, tuvo claro que una sociedad sin progreso era una sociedad sin futuro. Y es que entender el socialismo sin el futuro es, sencillamente, no conocer los entresijos de una forma de hacer política cuyo centro de acción deben ser siempre las gentes humildes, con el movimiento obrero como programa de utilidad para el común de los ciudadanos. Tierno enseñó a muchos jóvenes a entender la vida como un acto constante de rebeldía ante las injusticias.

Promotor de la llamada Movida Madrileña, supo mejor que nadie que la política debe acercarse a la gente para que luego la gente la tome como la herramienta que sirva de eje transformador y dinamizador de la sociedad. Dejó claro que el socialismo debe ser el concepto que haga posible que no haya diferencia de clases y que, a través de la educación, haga al ser humano no hombres o mujeres sin más, sino individuos radicalmente iguales en derechos y libertades.

Tierno está de actualidad. Lo digo sin miedo porque bien advirtió que si las generaciones futuras no andaban vigilantes, los derechos de los que en ese momento disfrutaban, si no permanecían en alerta, les serían arrebatados. Traer hoy esta advertencia no es solo útil, sino necesaria y, sobre todo, urgente.

Hablar de la gente joven debería significar transgresión, rebeldía, inconformismo y modernización; y, sin embargo, vemos cómo hoy este grupo de edad se está volviendo conformista y, desgraciadamente, se siente atraído por ideas añejas y tristemente retrógradas. En fin... el mundo al revés. En vez de querer avanzar, parece como si lo verdaderamente atrayente fueran ideas dictatoriales y de control exhaustivo, como si eso les hiciera ser mejores en su vida.

Siento que algunos y algunas no entienden que, si no son capaces de defender sus derechos, otros se los arrebatarán para usarlos no para ellos y para ellas, sino contra ellos y contra ellas, aunque quizás pueda haber un antes y un después tras ver la movilización de la gente en general, pero sobre todo de muchos jóvenes que, en estos días, en toda España y muy especialmente en la ciudad de Madrid, se han movilizado para solidarizarse con Maricarmen, la mujer que ha sido echada de su casa por culpa de un fondo buitre que quiere hacer negocio con el hogar de toda su vida. Seguro estoy de que con Enrique de alcalde habría sido muy difícil que hubiera pasado. Aprovecho asimismo este artículo para recordarle a esta señora que no ha sido Pedro Sánchez quien ha consentido esta injusticia, sino los votos en contra de PP, Vox y Junts en el Congreso de los Diputados del Decreto Antidesahucios. Decir otra cosa es mentirle.

No pretendo dar moralinas. Tampoco quiero hacer de abuelo cebolleta, pero más vale ser avisador que alguien que se calle las cosas que pueden venir y que puedan acabar con todo lo bueno conquistado por gente como Tierno. No tengan este texto como un discurso de izquierdas sin más, sino como uno que sirva para algo. Porque cuando se hace política de verdad es porque esta es viva y, por tanto, útil para los demás, como creo que siempre fue la que hizo Enrique Tierno Galván.

 

Diego Ruiz Ruiz es militante del PSOE de Toledo capital

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