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España

Sánchez y Macron respaldan el regreso del Reino Unido a la UE mientras Burnham reabre el debate sobre el Brexit

España y Francia celebran la apertura de Burnham al retorno británico, mientras los gobiernos nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte intensifican sus reivindicaciones de autodeterminación

Jorge Castaño, redactor de ElPlural
Encalladas las relaciones entre Reino Unido y UE a escasas horas de que se acabe el plazo para un Brexit pactado. Fuente de la imagen: Europa Press.

Encalladas las relaciones entre Reino Unido y UE a escasas horas de que se acabe el plazo para un Brexit pactado. Fuente de la imagen: Europa Press.

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Durante la primera visita de Estado de Emmanuel Macron a España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido públicamente la posibilidad de que el Reino Unido regrese a la Unión Europea y ha calificado el Brexit como una “enorme pérdida”, tanto para la ciudadanía británica como para los Estados miembros y el conjunto del proyecto de integración europea. 

El jefe del Ejecutivo español ha asegurado que España “abriría los brazos de nuevo” a un país al que ha definido como “un pueblo hermano”, en alusión a los estrechos vínculos históricos, económicos, políticos y sociales que unen a ambas naciones.

En la misma comparecencia, el presidente de la República Francesa ha respaldado la iniciativa de Andy Burnham y ha considerado que una eventual reincorporación británica constituiría una noticia favorable para el Reino Unido y para el conjunto de Europa. 

Macron ha elogiado la disposición del dirigente laborista a plantear alternativas y ha subrayado la importancia estratégica de recuperar una cooperación más estrecha con Londres en ámbitos como la defensa, la seguridad, la inmigración y las relaciones internacionales.

Sin embargo, el mandatario francés también ha advertido de que una eventual adhesión no podría fundamentarse en una integración selectiva. A su juicio, el Reino Unido tendría que asumir el conjunto de obligaciones y compromisos inherentes a la pertenencia al bloque, sin pretender escoger únicamente aquellas disposiciones que resultasen convenientes para sus intereses nacionales. “No se puede elegir lo que se quiere de Europa”, ha señalado Macron, quien ha defendido una integración sustentada en la aceptación de las reglas comunitarias y las libertades que articulan el mercado único.

Burnham plantea una nueva relación con Bruselas

El giro político de Londres se produce tras las declaraciones de Burnham en el congreso laborista celebrado en Liverpool, donde el primer ministro ha reconocido que la salida de la UE ha perjudicado el desarrollo económico británico y ha contribuido a una década de estancamiento, incertidumbre y división. 

En una entrevista con la BBC, Burnham ha enumerado distintas posibilidades para redefinir la relación bilateral: mantener el actual marco de cooperación, establecer una unión aduanera, recuperar el acceso al mercado único o contemplar una reincorporación plena a la Unión Europea. El primer ministro ha insistido en que su Ejecutivo debe examinar la viabilidad, las ventajas y los inconvenientes de cada alternativa antes de adoptar una decisión, sin descartar ninguna opción de antemano.

Su planteamiento supone un distanciamiento respecto a las líneas rojas establecidas por el Partido Laborista en su programa electoral de 2024, que descartaba regresar a la unión aduanera, al mercado único o a la libre circulación de personas. 

Burnham, sin embargo, pretende abrir un debate nacional sobre el modelo de relación que debería mantener el país con sus socios europeos durante la próxima década y ha avanzado que presentará distintas propuestas en torno a la próxima cumbre entre el Reino Unido y la UE, prevista para finales de 2026.

La apertura de Burnham ha generado, asimismo, críticas entre los sectores partidarios del Brexit, que cuestionan la oportunidad de reabrir una disputa constitucional que dividió profundamente a la sociedad británica. El primer ministro, por su parte, ha evitado comprometerse con un calendario inmediato de reincorporación y ha situado el debate en una perspectiva estratégica de largo recorrido.

El desafío independentista 

El debate sobre el futuro europeo británico coincide con una coyuntura de creciente tensión territorial. Los primeros ministros de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, encabezados por John Swinney, Rhun ap Iorwerth y Michelle O’Neill, respectivamente, han protagonizado un acercamiento político sin precedentes entre las formaciones nacionalistas que gobiernan las tres naciones constitutivas o territorios autónomos del Reino Unido.

En septiembre, sus dirigentes suscribieron en Cardiff un memorando de entendimiento que reivindica el derecho de autodeterminación y reclama a Londres que facilite los mecanismos necesarios para abordar posibles cambios constitucionales.

Escocia

La iniciativa, impulsada por el Partido Nacional Escocés (SNP), Plaid Cymru y Sinn Féin, representa un desafío directo a la estrategia territorial de Burnham, que ha defendido una mayor descentralización del poder, pero mantiene su compromiso con la continuidad del Reino Unido. 

Los líderes nacionalistas consideran que las estructuras políticas actuales no responden suficientemente a las aspiraciones de sus respectivos territorios y han reclamado que Westminster no pueda bloquear unilateralmente sus demandas de cambio constitucional.

En Escocia, el primer ministro John Swinney, dirigente del SNP, mantiene la reivindicación de un nuevo referéndum de independencia, después de la consulta celebrada en 2014, en la que el 55,3 % de los votantes rechazó la separación. 

El dirigente escocés ha insistido en el derecho de su territorio a decidir su futuro político y ha situado la independencia y la vinculación europea entre sus principales objetivos estratégicos. Sin embargo, la celebración de una nueva consulta continúa condicionada por la oposición del Gobierno británico y por las controversias jurídicas sobre las competencias del Parlamento escocés.

Gales

En Gales, el primer ministro Rhun ap Iorwerth, líder de Plaid Cymru, representa una posición nacionalista que ha intensificado sus reivindicaciones de autogobierno. Aunque su formación defiende la independencia y una relación directa con Europa, el dirigente galés ha evitado fijar un calendario concreto para convocar un referéndum. Su estrategia pasa también por ampliar las competencias de las instituciones galesas y reforzar la cooperación con Escocia e Irlanda del Norte en materia económica, energética y política.

Irlanda

Por su parte, Michelle O’Neill, primera ministra de Irlanda del Norte y dirigente de Sinn Féin, mantiene como objetivo político la reunificación de la isla, actualmente dividida entre la República de Irlanda, Estado independiente y miembro de la Unión Europea, e Irlanda del Norte, que continúa formando parte del Reino Unido. 

O’Neill ha defendido la celebración de una consulta sobre la unidad irlandesa, contemplada en el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, siempre que se cumplan las condiciones legales para su convocatoria. 

Su posición adquiere especial relevancia en el contexto del Brexit, dado que la salida británica de la UE reavivó las tensiones sobre la frontera irlandesa y el encaje constitucional de Irlanda del Norte.

El memorando firmado en Cardiff contó también con la participación de Mary Lou McDonald, presidenta de Sinn Féin y líder de la oposición en el Parlamento de la República de Irlanda. Su presencia pone de manifiesto la dimensión transfronteriza de la iniciativa, aunque conviene distinguir entre los dirigentes de las administraciones autónomas británicas y la representación política de un Estado soberano como Irlanda. 

Los firmantes han expresado su voluntad de cooperar en cuestiones económicas, energéticas y europeas, además de defender el derecho de sus respectivas comunidades a determinar su futuro.