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Felipe VI convirtió este martes la crisis de Ceuta en uno de los principales asuntos de la visita de Estado de Emmanuel Macron a España. Ante el presidente de la República Francesa, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y alrededor de un centenar de invitados reunidos en el Palacio Real, el monarca reclamó una mayor implicación de la Unión Europea ante la dimensión de una crisis que, según las cifras manejadas por las instituciones españolas, llevó a decenas de miles de personas a entrar en la ciudad autónoma durante los días 30 y 31 de julio.
En el brindis previo a la cena de gala, el Rey calificó de “inaceptable” la “intrusión masiva de decenas de miles de personas violando la frontera española que es, también, europea”. Felipe VI vinculó así directamente la situación de Ceuta con la responsabilidad compartida de los Estados miembros en la protección de las fronteras exteriores de la Unión y reclamó que la respuesta comunitaria se traduzca en más recursos y cooperación.
Ceuta, de crisis fronteriza a asunto europeo
El discurso de Felipe VI adquirió especial relevancia por el escenario y por su destinatario. La intervención se produjo durante la primera visita de Estado de Macron a España y situó ante uno de los principales socios europeos de Madrid una crisis que trasciende la dimensión estrictamente nacional.
“Debemos ser más eficaces y solidarios en la protección de la frontera exterior de la UE", reclamó el monarca, antes de subrayar que “los países que soportamos una mayor presión por encontrarnos en la frontera exterior de la Unión Europea no podemos afrontar solos una responsabilidad que es de todos”, ha esgrimido el jefe del Estado español.
Felipe VI insistió en que lo ocurrido plantea “un desafío mayúsculo” desde los puntos de vista de “la seguridad y orden público y humanitario” y defendió que la situación debe conducir a “un refuerzo de la colaboración entre los Estados miembros, en recursos y cooperación”.
El Rey pidió asimismo mantener la capacidad de actuación conjunta de los europeos: “Sigamos trabajando unidos para no perder (...) nuestra capacidad de influencia”. No es la primera vez que Felipe VI se refiere públicamente a la situación de Ceuta. Dos semanas antes ya había advertido de la “extraordinaria complejidad” del escenario.
Una crisis que todavía no se ha cerrado
La dimensión del episodio continúa proyectándose sobre la ciudad casi dos meses después. El retorno de buena parte de quienes entraron durante la avalancha evitó, según reconocieron las autoridades, un escenario de mayor colapso, pero la presión sobre los servicios de acogida, la situación de los menores y la tramitación de las devoluciones y solicitudes de protección internacional mantienen abierta la crisis.
La gestión de aquellos días también permanece bajo escrutinio. El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, solicitó refuerzos al Ejecutivo central antes de la entrada masiva y posteriormente abandonó el cargo en un contexto marcado por la controversia sobre la respuesta institucional. Paralelamente, existen actuaciones judiciales destinadas a esclarecer distintos aspectos relacionados con la gestión de la emergencia.
El Ejecutivo ha adoptado además medidas destinadas a reforzar la frontera. Entre ellas figura una inversión de nueve millones de euros para ampliar las infraestructuras marítimas de El Tarajal y mejorar los sistemas de contención, junto con nuevos recursos para la acogida.
La dimensión humanitaria añade otra capa a una crisis de enorme complejidad. Amnistía Internacional ha denunciado este miércoles presuntos malos tratos y abusos contra migrantes tras investigar los acontecimientos posteriores a la entrada masiva, reclamando investigaciones independientes. Se trata de acusaciones de una organización no gubernamental que deberán ser sometidas a la correspondiente investigación y determinación de responsabilidades.
El Tratado de Barcelona, la paradoja de la amistad franco-española
La apelación a la unidad europea y al estrechamiento de los vínculos entre Madrid y París convivió, sin embargo, con un desencuentro institucional producido a escasos metros del Palacio Real. El Senado rechazó el mismo día el Tratado de Amistad y Cooperación entre el Reino de España y la República Francesa, hecho en Barcelona el 19 de enero de 2023.
El recorrido parlamentario del tratado quedó condicionado por la iniciativa del Grupo Popular en el Senado para que el Tribunal Constitucional examinara el artículo 2.4, relativo a la participación de un miembro del Gobierno francés en las reuniones del Consejo de Ministros español. El Constitucional declaró el 23 de septiembre que no existía contradicción entre ese precepto y la Constitución.
El pronunciamiento constitucional no resolvió, sin embargo, la discrepancia política en las Cortes. El Senado volvió a rechazar el texto, de modo que Congreso y Cámara Alta deberán encauzar sus diferencias mediante el procedimiento parlamentario correspondiente. El episodio introdujo una singular paradoja en la jornada: mientras Felipe VI y Macron reivindicaban públicamente la profundidad histórica y estratégica de la relación bilateral, la tramitación de uno de sus principales instrumentos institucionales permanecía bloqueada.
El Rey no hizo referencia expresa durante su discurso a ese revés parlamentario. Sí reivindicó, en cambio, una relación “tan rica e inabarcable” entre España y Francia y señaló asuntos pendientes de carácter bilateral, entre ellos las interconexiones energéticas, las conexiones ferroviarias y la cooperación industrial. Macron, por su parte, sí deslizó una referencia al tratado con una expresión breve: “Llegaremos a ello”.
Semprún como memoria compartida
Felipe VI recurrió también a Jorge Semprún para representar la profunda imbricación histórica y cultural entre Francia y España. El Rey evocó la trayectoria del escritor y antiguo ministro de Cultura y recuperó su reflexión sobre “la quiebra de la civilización en pleno siglo XX y el surgimiento de la barbarie”.
“Ese testimonio —esa alerta— nos interpela a encauzar las derivas de la historia sin perder nuestros principios y valores; aferrados siempre a esa baliza moral absoluta que es la dignidad del ser humano”, afirmó.
Macron coincidió en el europeísmo del discurso y defendió construir juntos una Europa en paz y una Unión Europea "más fuerte, más democrática, más próspera y más soberana”. También reivindicó el orden internacional basado “en el derecho y en el diálogo” y expresó su respaldo a Ucrania.
Una visita de Estado entre la diplomacia y la agenda estratégica
La jornada comenzó con la llegada de Emmanuel Macron y la primera dama, Brigitte Macron a Madrid, donde fueron recibidos por Felipe VI y la reina Letizia en el Patio de la Armería del Palacio Real con los honores militares correspondientes a una visita de Estado. Posteriormente, los Reyes mantuvieron un almuerzo con la pareja presidencial francesa en La Zarzuela, seguido de una reunión a puerta cerrada entre ambos jefes de Estado.
La visita continúa con un foro económico y de inversión y con el encuentro entre Macron y Sánchez en el Palacio de la Moncloa. La agenda incorpora también contactos con representantes empresariales y del ámbito universitario.



