El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, dejará su cargo en las próximas horas, según avanzan fuentes de Moncloa. El Ejecutivo ultima el relevo de uno de los más señalados por la gestión de la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma, que dos meses después sigue agravando la crisis humanitaria y política.

Según fuentes gubernamentales, es Pérez Triano el que ha trasladado a Moncloa "su necesidad de no continuar en el cargo", decisión que enmarcan en motivos personales "después de muchas semanas de inmenso trabajo". El propio delegado ofrecerá una rueda de prensa este mismo lunes en la que se espera que anuncie su dimisión.

La noticia ha llegado justo el mismo día en el que se ha conocido que Pérez Triano pidió refuerzos al Gobierno una semana antes de la avalancha migratoria, ante el agravamiento de la presión sobre la frontera con Marruecos. La gestión del delegado está en el foco desde que se conoció que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) envió un mensaje a su jefe de gabinete, advirtiendo de los mensajes en redes sociales alentando la entrada masiva un día antes de producirse. El responsable de comunicación había sido, hasta ahora, el único cargo dimitido por la crisis.

Moncloa formalizará el relevo a Pérez Triano en el Consejo de Ministros. Según la Cadena SER, podría ser este mismo martes, aunque no se descarta que sea más adelante. El Gobierno trabaja ahora en cubrir su vacante. En el PSOE, según este mismo medio, dan por hecho que el próximo delegado será el exalcalde ceutí de El Puerto de Santa María, en Cádiz, David de la Encina.

El delegado pidió refuerzos una semana antes de la crisis

Pérez Triano estaba en el foco desde que aseguró en público que su jefe de Gabinete no le trasladó el mensaje del CNI, que criticó por haberse comunicado por WhatsApp desde un cargo intermedio y no por una vía oficial. Unos días después, el colaborador de la Delegación, Gonzalo Sanz, dijo en su carta de dimisión que él sí había avisado a su superior de esta información de Inteligencia. El jefe de gabinete declarará esta semana como testigo en la Audiencia Nacional ante la jueza María Tardón, que instruye la causa y tomará declaración también al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.

Antes, el representante del Ejecutivo central en la ciudad autónoma anunciará que dimite, justo después de haberse conocido que envió una propuesta al Ministerio del Interior para reformar la Ley de Extranjería una semana después de la sentencia del Tribunal Supremo que prohibía las devoluciones en caliente de los migrantes que entraran a nado en España, algo que se podía hacer -como ocurrió los días 30 y 31 de julio de forma masiva- a través del espigón del Tarajal en Ceuta.

Aquello fue el 16 de julio, cuando 52 personas ya habían entrado en la ciudad desde Marruecos y otras 700 lo habían intentado. Poco después, una semana antes de la crisis, Pérez Triano pidió reforzar la frontera y crear un centro de triaje ante el incremento de intentos de entrada esos días. De esta manera, ante el aviso remitido al Ministerio de Política Territorial, se incrementó la presencia policial en la frontera que, de todas formas, se vio desbordada por la magnitud de la avalancha.

Hasta el día 28, cuando el delegado alertó de que la presión era grave, habían intentado entrar a Ceuta unas 1.300 personas, y 172 lo lograron. Solo entre el 30 y el 31, lo hicieron 80.000 migrantes, en un episodio sin precedentes en el que más de un centenar murió ahogado en las aguas que dividen España y Marruecos.

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