En un contexto internacional marcado por la situación en Oriente Próximo, el Gobierno español quiere afianzarse como adalid del 'No a la guerra' que enarbola desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán el pasado 28 de febrero. En ese sentido, el presidente Pedro Sánchez va a reforzar su perfil de contrapunto de Donald Trump en Europa, para lo que ha llenado su agenda de las próximas semanas de citas internacionales que subrayarán el nombre de España en el mapa.

El líder del Ejecutivo va a participar en cumbres, viajes oficiales y reuniones con el objetivo claro de seguir reforzando su perfil internacional, que ha convertido en el estandarte de su estrategia política. Y el momento no es casual, a poco más de un mes de que se abran de nuevo las urnas en Andalucía, y en un momento en que el mundo contiene la respiración ante las negociaciones de Estados Unidos, Israel e Irán que sacuden el tablero de la guerra en Oriente Próximo.

Los últimos movimientos de Trump, que ha reculado en sus contradictorias amenazas sobre el país persa, han dejado desorientada a la oposición, con PP y Vox sin saber muy bien cómo posicionarse ante la actualidad internacional. Los de Alberto Núñez Feijóo siguen sin condenar sin matices la matanza de civiles en Oriente Próximo, y comparan con un control de tráfico la detención de un casco azul español por parte de Israel. A esto se suma una ultraderecha servil y afín a Donald Trump, frente a lo que Sánchez se prepara para dos semanas de viajes y cumbres internacionales para reivindicar la paz, el multilateralismo y el órden basado en reglas, con el progresismo como vía para todo ello. 

La gira de Sánchez ha comenzado este mismo viernes en Barcelona, donde ha cerrado con un papel protagónico el European Pulse Forum, un evento organizado por el medio Político en el que se abordan "los temas más acuciantes que están dando forma al futuro de Europa". El presidente ha compartido escena con el president de la Generalitat Salvador Illa, la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz, y nombres relevantes de la política europea como la vicepresidenta de la Comisión Europea Teresa Ribera, o los comisionados de Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné, y Defensa, Andrius Kubilius; así como representantes de Alemania, Ucrania, Estonia o Montenegro, entre otros países.

La cuarta visita de Sánchez a China

Tras este foro, el presidente pone rumbo a la que será una de las visitas de Estado más relevantes de su mandato. Sánchez visitará China desde este sábado, y hasta el próximo miércoles (del 11 al 15 de abril), en su cuarto viaje al gigante asiático. El mandatario español protagonizará allí un encuentro con Xi Jinping, con vistas a consolidar a España como el principal interlocutor de Europa con el presidente chino. Según la diplomacia del país asiático, el objetivo es realizar un "intercambio profundo" sobre el tablero geopolítico actual y las relaciones bilaterales entre ambos países, que su portavoz de Exteriores ha calificado como "de hierro".

La estancia de Sánchez en Pekín se produce en un momento crítico, con la agenda exterior copada por la guerra en Oriente Medio y los vaivenes de Donald Trump. A esto se suman de las crecientes tensiones comerciales entre China y Occidente, en las que el líder español busca posicionarse como mediador capaz de rebajar la tensión que se genera desde Estados Unidos.

No es la primera vez que Sánchez busca ser el puente entre Pekín y Occidente, alejándose de los prejuicios sobre ese país que enarbola la propaganda estadounidense. En su última visita oficial a China, el español fue recibido con todos los honores en el Gran Palacio del Pueblo. En ese escenario, defendió la necesidad de una relación "basada en la reciprocidad y el equilibrio" entre la Unión Europea y China. “No queremos una nueva guerra fría”, insistió, en alusión a la creciente rivalidad entre Estados Unidos y el gigante asiático. La reciente visita de Estado de los reyes a China, la primera de un monarca europeo en siete años, confirmó un viraje diplomático que no pasó desapercibido ni en Bruselas ni en Washington.

Sánchez reivindica la vía del socialismo junto a Lula en Barcelona

Pero a su vuelta de Pekín, no termina la agenda internacional de Sánchez, aunque las siguientes citas serán en casa. Ese mismo viernes -17 de abril- se celebrará la primera cumbre bilateral España-Brasil de la historia, en la que el presidente recibirá a su homólogo en el país sudamericano, Lula da Silva, en el Palacio Real de Pedralbes, en Barcelona. La reunión tiene un gran significado político, no solo porque sea la primera de este formato con un país de América Latina, sino porque Sánchez y Lula son dos líderes socialistas que ejercen una oposición a la deriva belicista de Donald Trump y el resto de Europa.

Con su sintonía en el 'No a la guerra' y la reivindicación del socialismo como vía muy presentes, ambos participarán al día siguiente en el Global Progressive Mobilisation, que acoge la Ciudad Condal. Sánchez y Lula protagonizarán junto al presidente de Colombia, Gustavo Petro, y otros líderes progresistas de todo el mundo, una imagen de unidad y fortaleza frente a Trump y la ultraderecha mundial. Allí estarán también los mandatarios de Uruguay, Yamandú Orsi, Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, del Consejo Europeo, Antonio Costa y del Partido de los Socialistas Europeos, Stefan Löfven.

En la representación española participarán también nombres con peso a nivel internacional como Teresa Ribera, o el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Por parte del Ejecutivo arroparán a Sánchez el nuevo vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, y los ministros de Exteriores, José Manuel Albares, Transformación Digital, Óscar López, y la titular de Inclusión y portavoz del Gobierno, Elma Saiz. Les recibirá a todos el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. El presidente dirigirá también la cuarta edición de la reunión 'En Defensa de la Democracia', foro que creó junto a Lula en 2024, y que tendrá lugar en la Fira de Barcelona.

Y la agenda no se termina ahí, porque una semana después está prevista una reunión informal de líderes europeos que tendrá lugar en Nicosia los días 23 y 24 de abril. Sánchez debatirá junto a otros jefes de Estado y de Gobierno del continente sobre la actualidad internacional, en un lugar con mucho significado: la capital de Chipre, el único país de la Unión Europea involucrado directamente en la guerra en Oriente Próximo. La isla mediterránea, que ocupa la presidencia de turno del Consejo de la UE, fue alcanzada por misiles en los primeros días de conflicto, tras lo que se han producido constantes violaciones de su espacio aéreo que han obligado a cancelar varias reuniones que tenía previsto acoger el país este mes por seguridad.

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